sábado, 6 de diciembre de 2025

SÁBADO PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A

 

Lectura del libro de Isaías 30, 19-21. 23-26

Esto dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, no tendrás que llorar, se apiadará de ti al oír tu gemido: apenas te oiga, te responderá.

Aunque el Señor te diera el pan de la angustia y el agua de la opresión ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro.

Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.

Te dará lluvia para la semilla que siembras en el campo, y el grano cosechado en el campo será abundante y suculento; aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas; los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con pala y con rastrillo.

En toda alta montaña, en toda colina elevada habrá canales y cauces de agua el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.

La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure las llagas de sus golpes».


Salmo 146, 1-2. 3-4. 5-6 R/. Dichosos los que esperan en el Señor

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.

Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 35 — 10, 1. 5a. 6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».






HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (379)


Si es un pasmo el que un héroe con su espada
llegue a dejar la gloria secuestrada,
la mayor de las grandes maravillas
es el saber que puede tu mirada
poner al mundo entero de rodillas. 



CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (30)


Por más que sobre árbol bueno
otro mejor he injertado,
nunca hay fruta en mi cercado
como en el cercado ajeno.


 

viernes, 5 de diciembre de 2025

VIERNES PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A



Buenos días. Es viernes y las lecturas hoy nos presentan la fe. Para que Dios actúe en nuestras vidas nos pide fe, confianza en su voluntad y esperanza en que aunque existe el mal, este será vencido. Por eso el profeta Isaías dice: “Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor, y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel.” Dios actúa en nuestra vida y quiere demostrar su amor, pero nunca sin contar con nosotros; por eso Jesús en el evangelio le dice a los ciegos: ¿Creéis que puedo hacerlo? Y es la fe y la esperanza la que mueve el milagro. Pidamos al Señor que nos aumente la fe, para saber confiar en la voluntad de Dios, que es Padre Bueno. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es la defensa de nuestra vida.



1ª Lectura (Is 29, 17-24): Esto dice el Señor: «Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, y el vergel parecerá un bosque. Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor, y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel; porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico; y serán aniquilados los que traman para hacer el mal: los que condenan a un hombre con su palabra, ponen trampas al juez en el tribunal, y por una nadería violan el derecho del inocente. Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán, dice a la casa de Jacob: ‘Ya no se avergonzará Jacob, ya no palidecerá su rostro, pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos, santificarán mi nombre, santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel’. Los insensatos encontrarán la inteligencia y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».


Salmo responsorial: 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder para iluminar los ojos de sus hijos. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 9, 27-31): Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!». Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacer eso?». Le dijeron: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!». Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.




“¿Creéis que puedo hacer esto? Sí, Señor. Jesús les tocó los ojos y les dijo: Hágase conforme a la fe que tenéis” (Mt 9,27-31)

Señor Jesús, sí, Tú puedes, sí, es verdad que sanas al que tocas, sí, es cierto que de ti sale una fuerza que todo lo transforma, sí, tu cercanía libera, revierte, reconduce, restituye, ilumina y resucita

¡Ven pronto y sánanos, Señor!

De nuestras aburridas discusiones, sánanos Señor.

De nuestras cargas inútiles, sánanos Señor.

De nuestra indiferencia deshumanizante, sánanos Señor.

De nuestra apatía y distancia con los demás, sánanos Señor.

De nuestra mirada corta y descentrada, sánanos Señor.

De nuestra incapacidad para ser levadura en la masa, sánanos Señor.

De nuestra sed de ser el centro, sánanos Señor.

De nuestra capacidad de sacar de quicio al otro, sánanos Señor.

De nuestra impaciencia, sánanos Señor.

De nuestra excesiva necesidad de hacer cosas, sánanos Señor.

De nuestras faltas, errores y pecados, sánanos Señor.

De nuestras limitaciones e imperfecciones, sánanos Señor.

De nuestra falta de fe, sánanos Señor.

De nuestra falta de esperanza, sánanos Señor.

De nuestra falta de caridad para con los demás, sánanos Señor.

De nuestro orgullo, de nuestra falta de humildad, de nuestra altanería, sánanos Señor.

De nuestro deseo irrefrenable de tener todo atado y bien atado, sánanos Señor.

De nuestra capacidad para el juicio rápido y la murmuración, sánanos Señor.

De nuestra envidia, de nuestro modo indecente de usar y tirar las cosas, sánanos Señor.

De nuestra capacidad para etiquetar y agrupar a los otros, sánanos Señor.

De nuestro vacío interior, sánanos Señor.

De nuestra pereza para hacer oración, sánanos Señor.

De nuestra ceguera para verte y amarte en los otros, sánanos Señor.

De nuestra falta de discernimiento, sánanos Señor.

Señor Jesús, sana todo cuanto necesita tu compasión y misericordia. ¡Ven pronto y sánanos, Señor!

Así te lo pido. Así sea.




HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (378)


Yo soy tan orgulloso que me alabo
de tener la altivez de ser tu esclavo.


 

CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (29)


Ya sé que, aunque perdí en ello,
he perdido tu amistad
desde que, hablando de aquello,
te dije aquella verdad.





jueves, 4 de diciembre de 2025

ORACIÓN SANTA BÁRBARA


Señor, que diste a santa Bárbara una increíble fortaleza para soportar los mayores ultrajes y tormentos por ser fiel a Ti, te pedimos que, como ella, nosotros seamos fuertes en la adversidad y humildes en la prosperidad para alcanzar como ella la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

JUEVES PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A



Buenos días. Es jueves y rezamos por las vocaciones. Y las lecturas hoy nos muestran dónde deberíamos poner nuestra confianza. Cristo pone el ejemplo de la casa sobre roca o sobre arena. Y es que la vida edificada sobre un cimiento firme es más estable, creer en Dios es mucho más que decir: Señor, Señor; es ser coherente y seguir el modelo que Jesús nos propone. Quien construye su vida según su ejemplo, vive feliz. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es la Roca que nos salva.



1ª Lectura (Is 26, 1-6): Aquel día, se cantará este canto en la tierra de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes. Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti. Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua. Doblegó a los habitantes de la altura, a la ciudad elevada; la abatirá, la abatirá hasta el suelo, hasta tocar el polvo. La pisarán los pies, los pies del oprimido, los pasos de los pobres».


Salmo responsorial: 117

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.

Abridme las puertas de la salvación, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mí salvación.

Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, Él nos ilumina.


Versículo antes del Evangelio (Is 55, 6): Aleluya. Buscad al Señor mientras lo podáis encontrar, invocadlo mientras está cerca. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 7, 21.24-27): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

 










HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (377)


Todos lo vemos, Lola,
Dios te hizo, rompió el molde y eres sola.
 



CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (28)


Cuando cobrar una de uno
quiere prenda que aún no dio,
esa una vendió a alguno
lo que alguno no pagó.


 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

ORACIÓN SAN FRANCISCO JAVIER (1)


 

MIÉRCOLES PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A



Buenos días. Hoy miércoles las lecturas nos hablan de un gran festín en el monte Santo. Dios, dice el profeta Isaías, dará un festín de manjares suculentos y aniquilará la muerte. Y en el evangelio Jesús nos presenta ese banquete de pan para todos y muestra su amor aniquilando la muerte (curando a los enfermos). Estamos todos invitados a celebrar ese banquete. ¿Aceptamos su invitación? Este banquete nos permitirá conocer y vivir como auténticos seguidores. Seamos buenos y confiemos en Dios, cuya bondad y amor nos acompañan siempre.




1ª Lectura (Is 25, 6-10a): En aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo extendido sobre todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país el oprobio de su pueblo —lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en Él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este monte la mano del Señor».


Salmo responsorial: 22

R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Ya viene el Señor para salvar a su pueblo. Dichosos los que estén preparados para salir a su encuentro. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mt 15, 29-37): En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?». Les dice Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos». El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.




El Evangelio de hoy nos ayuda a entender mejor qué significa el Adviento y la Navidad: 

Dios viene porque se da cuenta de nuestras necesidades, porque tiene compasión de nosotros.

Señor Jesús, tienes compasión de los que no te encuentran y te acercas a todos.

Tienes compasión de los que te tememos y te haces pequeño. 

Tienes compasión de los que somos, demasiado duros y te manifiestas como ternura. 

Gracias, Jesús. 

Tienes compasión de los que tenemos hambre y te conviertes en pan de vida. 

Tienes compasión de los que no te entendemos y te haces Palabra. 

Tienes compasión de los que nos sentimos solos y perdidos y te haces nuestro compañero de camino. 

Gracias, Jesús. 





HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (376)


Dijiste "adiós por siempre"... y yo sumiso,
al ver que te alejabas resignada,
eché sobre tu rostro la mirada
que echó Adán al salir del Paraíso. 





CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (27)


Lo recuerdo de tal modo
que aún creo que estoy mirando
cómo fuiste colocando
mano, pie, cabeza y todo. 



martes, 2 de diciembre de 2025

ORACIÓN A DIOS CON LA INTERCESIÓN DE SANTA BIBIANA





 

MARTES PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A


Buenos días. Hoy martes el profeta Isaías explica la visión del mundo en el que ha triunfado Dios y reina el vástago de Jesé (Cristo). Ese tiempo será el tiempo de volver a vivir en la armonía. Por eso, en el evangelio, Jesús les indica a los apóstoles que muchos querrán ver lo que ellos ven. Pero este tiempo está reservado para los que creen en Él, en su promesa y dan a conocer la VERDAD: que Dios se fija en el que pone en Él su corazón y su alma y sabe que Dios es la verdadera fuente de Alegría y Esperanza. ¿En quién tenemos nosotros puesta nuestra esperanza? Seamos buenos y confiemos en Dios, que trae la auténtica PAZ. 



1ª Lectura (Is 11, 1-10): Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. La justicia será ceñidor de su cintura, y la lealtad, cinturón de sus caderas. Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey, comerá paja. El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid. Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé será elevada como enseña de los pueblos: se volverán hacia ella las naciones y será gloriosa su morada.


Salmo responsorial: 71

R/. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.

En sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.

Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; Él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres.

Que su nombre sea eterno, y su fama dure como el sol; Èl sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder para iluminar los ojos de sus hijos. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 10, 21-24): En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».





Haznos saber, Padre compasivo, que nuestra vida es don recibido: gratuidad, misterio y bendición; que somos alianza de amor. Enséñanos a ser agradecidos como Jesús, que salía del camino y elevaba los ojos a Ti.

Haznos conscientes, Padre amoroso, de lo mucho recibido en nuestra existencia cotidiana: de las manos que nos cuidaron, de los hombros que soportaron nuestro peso y nos rescataron de nuestros abismos.

Muéstranos también, Padre de huérfanos y solos, el don que hemos sido para tantos y tantas que acudieron a nosotros en busca de refugio. Y pon en nuestros labios, Padre bueno, aquella hermosa oración que nos enseñó tu Hijo:

Padre nuestro...





HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (375)


Dichosos los momentos
en que dos que se miran frente a frente
se respiran las almas mutuamente
en vez de respirarse los alientos.


 

CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (26)


Con tanto placer cruzamos
el túnel de Elda los dos,
que al salir de él exclamanos:
"¿No habrá otro túnel, gran Dios?". 



lunes, 1 de diciembre de 2025

LUNES PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO A


Buenos días. Comienza la primera semana de Adviento, y ayer nos invitó el Señor a estar atentos para descubrirlo en nuestra vida. Hoy las lecturas profundizan, y el profeta Isaías anima al pueblo, que vive el dolor del destierro, a tener esperanza. Dios mismo vendrá, y a todo el que cree en Él le dará la santidad. Por eso en el Evangelio, Mateo nos presenta al Centurión, imagen de que esa salvación será universal, Dios se convierte en hombre para que la humanidad alcance la santidad. Confiemos en su palabra y pongamos en práctica la fe y viviremos la salvación. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos invita a vivir por siempre en su Gloria.



1ª Lectura (Is 2, 1-5): Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén. En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor, en la cumbre de las montañas, más elevado que las colinas. Hacia él confluirán todas las naciones, caminarán pueblos numerosos y dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, la palabra del Señor de Jerusalén». Juzgará entre las naciones, será árbitro de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Señor.


Salmo responsorial: 121

R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que Te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo». Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Sal 79, 4): Aleluya. Señor y Dios nuestro, ven a salvarnos; míranos con bondad y estaremos a salvo. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mt 8, 5-11): En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».
Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos».




Adviento. Tiempo de espera cierta.

Esperar bien despiertos, pero no desvelados.

Esperar caminando, pero no adelantándonos.

Esperar expuestos, pero no a cualquier viento.

Esperar entre niebla, pero no perdidos en esta tierra.

Esperar con velas encendidas, pero no consumidos.

Esperar ofreciéndonos, pero no vendiéndonos.

Esperar preparando tu camino, pero no encorvándonos.

Esperar en silencio, pero cantando al Verbo encarnado.

Esperar gestando, no abortando.

Esperar acogiendo, no reteniendo.

Esperar dándonos, no reclamando.

Esperar en silencio, no alborotando.

Esperar compartiendo y disfrutando.

Esperar aunque sea de noche y no veamos signos en el horizonte.

Esperar a cualquier hora del día

aunque nos quedemos solos y se rían.

Esperar en soledad... ¡y en compañía!

Esperar con mucha paz, pero pellizcados por los hermanos.

Esperar anhelando, pero mecidos en su regazo.

Esperar mirando a lo alto, pero con los pies asentados.

Esperar refrescándonos en tus manantiales vivos y claros.

Esperar encarnados y ya naciendo a tu Reino.

Esperar en este tiempo de crisis y recortes.

Esperar con el Evangelio en la mano.

Esperar con los que vienen y con los que se van.

Esperar disfrutando lo que se nos ha dado.

Esperar viviendo y amándonos.

Esperar como Isaías, viviendo y profetizando.

O como Jeremías, sufriendo, pero enamorados.

O como Juan Bautista, pregonando lo que nos has dado.

Esperar, para que no pases de largo.

Esperar, sabiendo que una sola palabra tuya bastará para sanar mi alma …

Así te lo pido. Así sea.



HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (374)


De esta niña hechicera
será la suerte amiga,
pues, si suelta el cabello por bandera,
no hay soldado de amor que no la siga.


 

CANTAR EPIGRAMÁTICO DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (25)


Sin saber decir por qué es,
para los malos amantes
todas son discretas antes,
y todas tontas después.