miércoles, 21 de octubre de 2026

MIÉRCOLES XXIX T.O. A

 

Hoy miércoles las lecturas nos invitan a descubrir nuestra historia de fe. Para una nueva vida nos ha escogido Cristo y ha llamado a todos a vivir unidos a Él. Esta es la realidad que manifiesta san Pablo a los efesios. Él se siente agradecido por ser un servidor de la Palabra, y da gracias a Dios, que quiere hacer llegar a todos los rincones del mundo el evangelio. Pero esta invitación requiere que abramos el corazón y estemos atentos al evangelio y descubrir que el evangelio es una tarea que nos lleva a la felicidad si lo vivimos y una responsabilidad porque estamos llamados a transmitirlo. Seamos buenos, confiemos en Dios y sacaremos aguas con gozo del que es nuestra fortaleza.



1ª Lectura (Ef 3, 2-12): Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.


Salmo responsorial: Is 12

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.

Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel».


Versículo antes del Evangelio (Mt 24, 42a.44): Aleluya. Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 12, 39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.
Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».



Padre bueno, “estad preparados” nos dice Jesús hoy. Preparados ¿para qué? ¿Es que no es suficiente tener que estar todo el día intentando que todo esté en su sitio, que los nuestros estén cuidados y atendidos, que las tareas que llevamos entre manos vayan bien, que nuestros superiores estén contentos con nuestro trabajo, que aquellos para los que trabajamos se sientan acogidos, respetados y acompañados, que nuestro corazón sienta a cada paso que este mundo nuestro no está como nos gustaría, que nuestra solidaridad nos lleve a aquellos otros a los que no les queda nada excepto nuestro ir hacia ellos?

Padre bueno, nos pide hoy tu Hijo que estemos preparados y nos recuerda, además, que “a los que mucho nos dieron, mucho se nos va a exigir”… ¡Menuda responsabilidad! ¡Qué misión y qué tareas tan complicadas nos encomiendas!

Por eso hoy, Padre bueno, te pedimos que nos prepares, que nos mantengas despiertos, alerta, vigilantes. Que no dejes que nuestros talentos se pudran por miedo a perderlos al ponerlos en juego y compartirlos, que seamos valientes y confiemos en que lo que Tú das podemos multiplicarlo si lo ponemos en común.

Padre bueno, estamos lejos de estar preparados. Dedícanos tiempo, ayúdanos, estate cerca… quédate, un día más, cerca de nosotros.

Así te lo pido. Así sea.














No hay comentarios:

Publicar un comentario