
Yo estoy en la hora presente afligido, las tribulaciones me rodean por todas partes, estoy cercado de penas, no tengo en qué esperar, ni encuentro consuelo, ni veo cosa alguna en qué estribar ni hacer pie. El sol me ha oscurecido, todas las cosas me atormentan y no tengo otro refugio, ni otra estrella que mirar sino a Vos, en cuyos dulcísimos brazos me echo y en cuyo fidelísimo patrocinio confío.
Sé de cierto que antes faltaría el cielo y la tierra que vuestro socorro a los que os lo piden con humildad y devoción esperando en Vos, porque cuando las dificultades y los problemas sin remedio más atormentan, las entrañas suavísimas de vuestra piedad, vuestra poderosa misericordia resplandece más, sanando las llagas incurables, dando fácil salida a los que humanamente parecen que no la tienen. Como os suplico que lo hagáis en esta mi necesidad:
(Hacer la petición o exponer el problema).
Amén.
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