Buenos días. Hoy miércoles las lecturas señalan una cualidad muy importante: el discernimiento. Salomón pidió al Señor sabiduría para comprender qué era lo bueno y lo justo y Dios se la concedió, y hasta los extranjeros, como la reina de Saba, alababan a Dios. Jesús explica a los apóstoles que lo que sale del corazón del hombre es lo que refleja cómo es el hombre. Por eso, lo que importa no es lo externo (las normas) sino dónde está nuestro corazón. Pidamos hoy a Dios el don de discernir para que siempre nuestro corazón escoja lo bueno y lo justo y así todos puedan descubrir a través de nuestras obras al Dios vivo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere que llevemos su ley en el corazón.
1ª Lectura (1Re 10, 1-10): En aquellos días, la reina de Sabá oyó la fama de Salomón y fue a desafiarle con enigmas. Llegó a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de perfumes y oro en gran cantidad y piedras preciosas. Entró en el palacio de Salomón y le propuso todo lo que pensaba. Salomón resolvió todas sus consultas; no hubo una cuestión tan oscura que el rey no pudiera resolver.
Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, los manjares de su mesa, toda la corte sentada a la mesa, los camareros con sus uniformes sirviendo, las bebidas, los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó asombrada y dijo al rey: «¡Es verdad lo que me contaron en mi país de ti y tu sabiduría! Yo no quería creerlo; pero ahora que he venido y lo veo con mis propios ojos, resulta que no me habían dicho ni la mitad. En sabiduría y riquezas superas todo lo que yo había oído. ¡Dichosa tu gente, dichosos los cortesanos que están siempre en tu presencia, aprendiendo de tu sabiduría! ¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que, por el amor eterno que tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha nombrado rey para que gobiernes con justicia!».
La reina regaló al rey cuatro mil quilos de oro, gran cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca llegaron tantos perfumes como los que la reina de Saba regaló al rey Salomón.
Salmo responsorial: 36
R/. La boca del justo expone la sabiduría.
Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho, como el mediodía.
La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho: porque lleva en el corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan.
El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva, porque se acogen a él.
Versículo antes del Evangelio (Jn 17, 17ba): Aleluya. Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos con tu verdad. Aleluya.











No hay comentarios:
Publicar un comentario