Hoy jueves celebramos la memoria de la Virgen María del Carmelo, la virgen del Carmen. Las lecturas nos invitan a seguir el ejemplo de Cristo: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas".
En la primera lectura el profeta dirige una oración que recuerda que si el hombre no se pone en manos de Dios no es nadie, porque todo lo que haga sin Dios le llevará a cansarse, será viento.
Jesús, en el evangelio, nos llama a descubrir la alegría de confiar en Él y poner nuestras preocupaciones en sus manos para que nuestra vida tenga esperanza. Así hizo María, sencilla y humilde de corazón: respondió a la llamada de Dios, confió en las palabras del ángel y cumplió su misión. Nosotros también debemos imitar a María y confiar para vivir sin miedo la misión que Dios nos encomienda. Seamos buenos y confiemos en Dios, que desde el Cielo se fija en nuestra pobreza y baja a ayudarnos.
1ª Lectura (Is 26, 7-9.12.16-19): La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos buenos deseos y como que estuvimos con dolores de parto, pero no realizamos las buenas obras y por eso no trajimos salvación al país, ni nacieron habitantes en el mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.
Salmo responsorial: 101
R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
Tú permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación. Levántate y ten misericordia de Sión, que ya es hora y tiempo de misericordia. Tus siervos aman sus piedras, se compadecen de sus ruinas.
Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones.
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 28): Aleluya. Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso, dice el Señor. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 11, 28-30): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».






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