Oh, gloriosa santa Reinilda, modelo de pureza, caridad y entrega a Dios, tú que consagraste tu vida al servicio de los más necesitados y peregrinaste con fe inquebrantable para cumplir la voluntad divina, te pedimos que escuches nuestras súplicas. Alcánzanos del Señor la gracia de imitar tus virtudes, tu paciencia en las pruebas y tu amor por el prójimo. Sé nuestra protectora en los caminos de esta vida y guíanos siempre hacia la luz eterna. Te encomendamos nuestras necesidades, (mencionar aquí la petición), para que, por tu poderosa intercesión, podamos encontrar consuelo y fortaleza en el camino de la fe. Amén.

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