San Maximiliano María Kolbe, tu vida de amor y trabajo por las almas fue sacrificada entre los horrores de un campo de concentración y acelerada hasta su fin por la inyección de un fármaco letal. Mira con compasión a (se dice el nombre de la persona) que está atrapado en la adicción a las drogas y a quien encomendamos a tu poderosa intercesión. Habiendo ofrecido tu propia vida para preservar la de un hombre de familia, te invocamos con confianza, sabiendo que entenderás y ayudarás. Obtennos la gracia de nunca negar nuestro amor y comprensión y nunca dejar la oración constante, para que los lazos esclavizantes de la adicción se rompan y que toda la salud y libertad le sean restaurados a (se dice el nombre de la persona) a quien amamos. Nunca dejaremos de estar agradecidos a Dios, quien nos ha ayudado y ha escuchado tu oración por nosotros. Amén.

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