Las lecturas hoy quieren enseñarnos que la vida sin Dios es una vida vacía, sin sentido y aburrida donde siempre el hombre es el centro de su mundo y lo mundano no llena la vida, ni le da sentido, porque nuestras pasiones humanas siempre son las mismas. Por eso el evangelio nos explica que Herodes desea ver a Jesús. Alguien tan mundano y que su vida sólo es poder, dinero y placer , ha escuchado hablar de Jesús y siente curiosidad. Hoy nosotros tenemos la oportunidad de conocer y seguir a Jesús, y confiar plenamente en su palabra y dejarnos guiar hacia un mundo lleno de sentido y esperanza. Pidamos que no nos acerquemos a Él por simple curiosidad sino porque sentimos que nos transforma en alguien nuevo, en hijos de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos regala un corazón sensato capaz de hacer grandes obras.
1ª Lectura (Ecl 1, 2-11): ¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar. Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. Si de algo se dice: «Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.
Salmo responsorial: 89
R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 6): Aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 9, 7-9): En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo: «A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?». Y buscaba verle.









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