Santa Tata, guardiana de mis pasos, luz que en la noche no se apaga, acoge en tu manto mis temores y haz que mi corazón no se extravíe.
Tú que conoces el peso de las lágrimas y la fuerza de la esperanza, intercede por mí ante el Altísimo, para que mi senda sea clara y firme.
Dame paciencia en la espera, valor en la prueba y gratitud en la alegría.
Que tu ejemplo de amor y cuidado sea faro en mis días inciertos, y que, al final de cada jornada, pueda descansar en la paz que tú inspiras. Amén.

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