San Cleofás, discípulo fiel del Señor, que caminaste junto a Él en la senda del misterio, y reconociste su presencia al partir el pan, intercede por nosotros ante Cristo resucitado. Enséñanos a escuchar su voz en el silencio, a acoger su luz cuando el día declina, y a abrir nuestro corazón para que Él more en nosotros. Que tu ejemplo de fe y perseverancia nos guíe en las horas de duda y cansancio y que, por tu intercesión, alcancemos la gracia de vivir siempre en la esperanza y el amor del Señor. Amén.

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