domingo, 21 de noviembre de 2021

MARTIRIO DE SANTA CECILIA


Cecilia fue buscada por los funcionarios del prefecto Turcio Almaquio. Fue condenada a morir ahogada en el baño de su propia casa. Como sobrevivió, la pusieron en un recipiente con agua hirviendo, pero también permaneció ilesa en el ardiente cuarto. Por eso el prefecto decidió que la degollaran allí mismo. El ejecutor dejó caer su espada tres veces pero no pudo separar la cabeza del tronco. Huyó, dejando a la virgen bañada en su propia sangre. Cecilia vivió tres días más, dio limosnas a los pobres y dispuso que después de su muerte su casa debía dedicarse como templo.



 

MEDITACIÓN SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 18, 33b-37


En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».
Jesús le contestó:
«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
Pilato replicó:
«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó:
«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo:
«Entonces, ¿tú eres rey?».
Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».




sábado, 20 de noviembre de 2021

MEDITACIÓN SÁBADO XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 20,27-40


En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Intervinieron unos escribas:
«Bien dicho, Maestro».
Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.





viernes, 19 de noviembre de 2021

MEDITACIÓN VIERNES XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,45-48

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».
Todos los días enseñaba en el templo.
Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.




jueves, 18 de noviembre de 2021

CLIC (Kike Ocaña)

Mis cálculos son erróneos. Marta se va a enfadar si olvido otra vez nuestra fecha de aniversario. Ahora estoy frente a la caja fuerte. De mi mejilla resbalan gotas de sudor casi inapreciables que desprendo por la tensión. Intento averiguar el motivo por el que la condenada fecha no abre la caja. Recapacito, ¿era la fecha de nuestra boda o nuestra primera cita? No me ayuda a pensar el cañón del revólver presionando mi nuca, ni tampoco la certeza de que la alarma habrá avisado a la policía y dentro de poco hará acto de presencia. Escucho el clic del percutor. Ese sonido es el lenguaje universal por el que personas que no hablan el mismo idioma se hacen entender. Su paciencia se está agotando. Ruido de sirenas, no quedan más intentos, me susurra algo ininteligible y todo pasa a negro. Marta no me lo va a perdonar.

MEDITACIÓN JUEVES XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:
«¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.
Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».









miércoles, 17 de noviembre de 2021

ORACIÓN A SANTA ISABEL DE HUNGRÍA


Oh Dios misericordioso, alumbra los corazones de tus fieles, y por las súplicas gloriosas de santa Isabel haz que despreciemos las prosperidades mundanales y gocemos siempre de la celestial consolación.
Oh dulce Isabel, tú que superaste el sufrimiento con el gozo de elevar himnos a Dios, infunde en nosotros tu espíritu de paciencia ante la adversidad. Concédenos el don de saber perdonar. Líbranos de las pasiones dañinas, de manera que podamos seguir sirviendo al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


MARTIRIO DE SAN JUAN DEL CASTILLO (Belmonte, Cuenca 1595 - Asunción, Paraguay 1628)



Después del martirio de los Padres Roque González y Alfonso Rodríguez en la Reducción de Todos los Santos en el Caaró, los caciques seguidores de ¥ezú se presentan, al día siguiente, en la Reducción de la Asunción de Yjuhí.

Son las tres de la tarde. Juan está a la puerta de su choza rezando el breviario. ¿Qué te dice el libro? le preguntan. Juan contesta: "Nada, estoy rezando". Ellos dicen: "Aquí te traemos a estos indios forasteros para que les des anzuelos".

La narración de los hechos pertenece a un testigo presencial, Pablo Arayú. La hace con juramento:

Preguntado si se halló presente cuando echaron mano y prendieron al Padre, respondió que sí. Preguntado si se halló presente cuando lo mataron, respondió que sí, que vio cuando lo arrastraron y lo mataron en el lodazal.

"El Padre estaba matriculando a un cacique llamado Chetihagu y su gente y les di anzuelos y alfileres. Después el viejo cacique Quarabí mandó a un cacique, llamado Araguirá, que embistiera al Padre. Él lo hizo. Lo abrazó por la espalda y le torció los brazos. Así lo arrastraron hacia el bosque. Le rasgaron la ropa, solo dejaron una media y las mangas en los brazos.
Un indio, llamado Mirungá, lo derribó en tierra. Le pusieron dos cuerdas en las muñecas y lo arrastraron por el bosque. Desconcertaron un brazo. Otro indio, llamado Tacandá, con una maza de piedra lo golpeó varias veces en el vientre. Lo siguieron arrastrando, hasta un lodazal. Iba todo desgarrado, hecho sangre.
Allí le destrozaron con una piedra grande la cabeza. Después quebraron los huesos y lo dejaron diciendo: déjenlo para que se lo coman los tigres". 

Él no estuvo con los que quemaron el cuerpo, cuando volvieron en la mañana siguiente. Preguntado de lo que hizo y dijo el Padre cuando lo prendieron y mataron, respondió: 
"Cuando le echaron mano, hizo fuerza por soltarse. Dijo: Hijos, ¿qué pasa, qué es esto? Mientras lo tenían asido, llamó a los amigos en su favor. Cuando lo arrastraban le oí decir: ¡Ay, Jesús! Y otras palabras en su lengua que no entendí. Cuando le rompían la ropa pedía que se la sacaran poco a poco.
Después entraron en su casa e iglesia. Repartieron entre ellos las cosas pequeñas. Los ornamentos sagrados se los llevaron a ¥ezú".

Esta narración concuerda con la de otros cinco testigos con juramento, todos presentes.



MARTIRIO DE SANTA VICTORIA Y SAN ACISCLO


Victoria y Acisclo
, hermanos mártires de época romana nacidos en León, hijos de San Marcelo y Santa Nona. Son los Santos Patrones de Córdoba, al ser los primeros mártires aquí fallecidos. Victoria y Acisclo, al quedar huérfanos, huyeron hacia Córdoba con su aya Nicomedia. Tras la muerte de esta mujer fueron acogidos por una cristiana llamada Iniciana. Años más tarde, tras la orden de pena de muerte del pretor Dión para las personas que no adorasen a los dioses, fueron apresados los dos hermanos. Victoria y Acisclo fueron martirizados horriblemente por haber publicado su fe, pasando por torturas cada vez peores; ambos fueron sometidos al fuego, pero este escapó del control de los verdugos y se afirma que murieron muchos paganos sin que los santos se vieran afectados. Luego fueron sumergidos en el Guadalquivir atados a piedras, pero ambos aparecieron flotando sin sufrir daño; después a ella la desnudaron,  le amputaron los pechos y le cortaron la lengua, la cual recogió y arrojó a la cara del pretor, conservando en todo momento su fuerte fe en Cristo, muriendo mientras era asaeteada con flechas en el Anfiteatro romano. Acisclo fue degollado a orillas del río Guadalquivir. Estas muertes ocurrieron un 17 de noviembre del año 313 según datos que se conservan en el Convento San Juan de los Reyes en Toledo.




17 DE NOVIEMBRE: SAN ACISCLO Y SANTA VICTORIA DE CÓRDOBA

MEDITACIÓN MIÉRCOLES XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,11-28

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.
«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
“Negociad mientras vuelvo”.
Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
“No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.
Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
“Señor, tu mina ha producido diez”.
Él le dijo:
“Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.
El segundo llegó y dijo:
“Tu mina, señor, ha rendido cinco”.
A ese le dijo también:
“Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.
El otro llegó y dijo:
“Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.
Él le dijo:
“Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”. Entonces dijo a los presentes:
“Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”.
Le dijeron:
“Señor, ya tiene diez minas”.
“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».
Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.




martes, 16 de noviembre de 2021

MEDITACIÓN MARTES XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».




lunes, 15 de noviembre de 2021

MARTIRIO DEL BEATO JUAN DUARTE


El beato Juan Duarte Martín nació en Yunquera (Málaga) en 1912 y fue martirizado y ejecutado en Álora (Málaga) en 1936. 
Su detención ocurrió el 7 de noviembre de 1936, durante la Guerra Civil en España, por la delación de alguien que, tras un registro fallido llevado a cabo en su casa, le vio asomarse a una pequeña ventana para respirar aire puro después de varias horas, sin luz ni ventilación, en una pequeña pocilga que le había servido de escondite.

Cuando los milicianos pegaron en la puerta, solo se encontraban en casa su madre y él, pues de sus hermanas dos habían ido al campo para lavar la ropa y la otra, la más pequeña, Carmen, se encontraba aprendiendo a bordar para confeccionarle la cinta con la que sus padres atarían las manos de Juan en su ordenación sacerdotal.

De su casa le llevaron al calabozo municipal, y de allí, con los otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, sobre las cuatro de la tarde, lo trasladaron a El Burgo, donde quedaron sus dos compañeros, martirizados en la noche del 7 al 8, mientras Juan fue llevado, por la carretera de Ardales, hasta Álora.

Los motivos para no asesinar a Juan en El Burgo, como hicieron con los otros, y llevarlo a Álora no son suficientemente conocidos, pero parece ser fruto de un acuerdo del Comité Local de Yunquera con algún dirigente revolucionario de Álora.

En Álora, fue llevado primeramente a una posada y, después, a la Garipola o calabozo municipal, en el que durante varios días fue sometido a torturas, con las que pretendían forzarle a blasfemar. Pero él siempre respondía: “¡Viva el Corazón de Jesús!” o “¡Viva Cristo Rey!”.

Las torturas y humillaciones a las que fue sometido en la Garipola fueron muy variadas: desde palizas diarias, introducción de cañas bajo las uñas, aplicación de corriente eléctrica en su genitales, (en una ocasión llegó a avisar que el cable se habría debido desconectar de la batería, porque no sentía la corriente) hasta paseos por las calles entre burlas y bofetadas con el mismo objetivo. De cómo se desarrollaban estos paseos hay testimonios de varios familiares y amigos, ya difuntos.

La buena gente de Álora vivió la pasión de Juan Duarte como la de un hijo o hermano muy querido. Fueron muchos los que deseaban que aquel sufrimiento, aquella insoportable muerte lenta acabase de una vez. Algún bienintencionado llegó a hablar con él para convencerlo y que cediera en su actitud.
De la Garipola lo llevaron a la cárcel, que entonces se encontraba en la Plaza Baja, hoy Plaza de la Iglesia. Allí se inició el sádico proceso de mortificación, psíquico y físico, que habría de llevarle al fin hasta la muerte.

“El Chato”, uno de los milicianos mas sanguinarios de la zona, recurrió a su amante, una joven de 16 años conocida como “la Nona”, de nombre I.C.R. metiéndola en la celda del “curita” (como ella llamaba a Duarte) con el fin de que pecara de pureza. No consiguió absolutamente nada, a pesar de los métodos que debió emplear para ello. La furia que sintió “el Chato” fue tal que se dirigió a un barbero junto con su amante “la Nona” y le pidió la navaja de afeitar, volvieron a la cárcel y ayudó a que la Nona cortara de un tajo los órganos genitales del seminarista. Realizada esta salvaje acción, cuando Juan Duarte recuperó el conocimiento, sólo preguntaba a los demás presos que estaban en la misma celda: “Pero ¿qué me han hecho, qué me han hecho?”. La Nona los puso en un plato y los paseó por todo el pueblo; a los que miraban les decía: “Son los huevos del curita, para ser cura no los va a necesitar”. Después se los entregó al Chato que los recogió con un pañuelo, se fue a la posada y le pidió a Frasquita Dueña que se los guisara. Luego el Chato se los arrojó a los perros, mas como estos no hicieron caso, Frasquita los recogió, los guardó en una caja de metal y los enterró en una cuadra, bajo una pila de estiércol. Como es natural, tras esa horrible mutilación, con la perdida de sangre que trajo consigo, dejó a Juan muy débil en su cuerpo y casi aletargado, pero con más fuerza y prontitud en su espíritu.



Como la indignación de mucha gente de Álora aumentaba por días y la actitud de Juan Duarte se hacía más provocadora –pues con serenidad preguntaba a sus verdugos si no se daban cuenta de que lo que le hacían a él se lo estaban haciendo al Señor–, los dirigentes del Comité decidieron acabar con él proporcionándole una muerte horrenda. Esta muerte se llevó a cabo en la noche del día 15 de noviembre. Lo bajaron al Arroyo Bujía, a kilómetro y medio de la estación de Álora, y allí a unos diez metros del puente de la carretera, lo tumbaron en el suelo y con un machete lo abrieron en canal de abajo a arriba, le llenaron de gasolina el vientre y el estómago y luego le prendieron fuego.

Durante este último tormento, Juan Duarte solo decía: “Yo os perdono y pido que Dios os perdone… ¡Viva Cristo Rey!”.
Las últimas palabras que salieron de su boca con los ojos bien abiertos y mirando al cielo fueron: “¡Ya lo estoy viendo… ya lo estoy viendo!”.
Los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego en el pueblo que uno de ellos le interpeló: “¿Qué estás viendo tú?”. Y acto seguido, le descargó su pistola en la cabeza.
Durante varios días continuaron disparando al cadáver, que permaneció insepulto hasta que fue enterrado en el mismo arroyo.




MEDITACIÓN LUNES XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,35-43

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
«Pasa Jesús el Nazareno».
Entonces empezó a gritar:
«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
«Hijo de David, ten compasión de mí!».
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó:
«¿Qué quieres que haga por ti?».
Él dijo:
«Señor, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».
Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.


















domingo, 14 de noviembre de 2021

ORACIÓN A SAN SERAPIO

 

MEDITACIÓN DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

SAN SERAPIO, MÁRTIR


San Serapio mártir (Londres, 1179 - Argel, 14 de noviembre de 1240) fue un militar de origen irlandés que participó en las cruzadas al servicio del rey Ricardo Corazón de León.​ De regreso viajó a España, donde participó en la Reconquista, sirviendo en las filas de Alfonso VIII,​ después de lo cual conoció a San Pedro Nolasco y a los frailes mercedarios. Ingresó en la Orden de la Merced en 1222,​ y participó en varias redenciones. En su última redención, se quedó como parte de pago para la liberación de algunos cautivos, pero el dinero para su rescate no llegó a tiempo. El 14 de noviembre de 1240, bajo el reinado de Abu Muhámmad ar-Rashid, fue martirizado por los sarracenos, quienes le ataron a una cruz en forma de aspa y arrancaron los intestinos; luego le cortaron las extremidades. Es protomártir de la orden mercedaria.​

En 1743 fue inscrito en el catálogo de los santos. Su festividad se celebra el 14 de noviembre. Es considerado el patrono de los enfermos y de la ciudad de Azul (Buenos Aires), y la devoción a él ha hecho recurrente el uso del aceite que lleva su nombre, para los padecimientos en la zona abdominal.



sábado, 13 de noviembre de 2021

MEDITACIÓN SÁBADO XXXII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,1-8


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».





viernes, 12 de noviembre de 2021

SAN MARGARITO FLORES, MÁRTIR


12 DE NOVIEMBRE: SAN MARGARITO FLORES

 

Nació en Taxco el 22 de febrero de 1899. A los 12 años, cuando concluyó sus estudios primarios se dedicó con fervor al servicio de Dios y visitaba diariamente el santísimo sacramento. Por las dificultades económicas de la familia se puso a trabajar la tierra. A los 14 años manifestó sus deseos de ingresar al seminario y al poco tiempo lo hizo.

Fue ordenado sacerdote en el seminario de Chilapa en 1924, y al poco tiempo se le nombró catedrático del seminario. Era un hombre de carácter serio, atento y amable con todos, siempre dispuesto a servir con humildad. Durante la persecución contra los cristianos se refugió en la ciudad de México y asistió a la academia de San Carlos.

Al poco tiempo fue capturado y cuando salió libre decidió regresar a Chilapa. A su llegada fue apresado y conducido a Tulimán semidesnudo y descalzo, atado a la caballería bajo un sol agobiante, y cuando suplicó que le dieran un poco de agua, lo único que recibió fue empellones y golpes.  El 12 de noviembre de 1927 el capitán Manzo ordenó su ejecución. Se le permitió elegir el lugar preciso para morir. Con toda serenidad caminó hacia la esquina posterior del templo, solicitando unos instantes para elevar sus últimas plegarias al Todopoderoso. Le fueron concedidos, se arrodilló y besó el suelo, y después, acercándose a él uno de los soldados, le dijo que si lo perdonaba, a lo que el Padre contestó profundamente conmovido que no solo lo perdonaba sino que también lo bendecía. Las órdenes fueron cumplidas. De pie, recibió las balas que le destrozaron la cabeza y le unieron para siempre a Cristo Sacerdote.

Fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado el 21 de mayo del 2000 por el Santo Padre Juan Pablo II.

MEDITACIÓN VIERNES XXXII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán».
Ellos le preguntaron:
«¿Dónde, Señor?».
Él les dijo:
«Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres».





jueves, 11 de noviembre de 2021

CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ, LAS MARAVILLAS DE NUESTRO PADRE ESPIRITUAL (P. Donald H. Calloway)

 CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

LA RANA QUE QUERÍA TREPAR A UN ÁRBOL


Una rana decide un día trepar a un árbol y llegar a la cima. Todas las otras ranas le gritan diciendo:
"¡Es imposible, es imposible!".
Pero la rana trepó al árbol y llegó a la cima. ¿Cómo? Era sorda y pensaba que todos la alentaban a alcanzar su objetivo.

Sé sordo a los comentarios negativos y consigue lo que te propongas. 

ORACIÓN PARA SEGUIR LUCHANDO

Señor, dame fuerza para seguir luchando, porque siento que el camino no tiene fin, mi cielo en ocasiones se me vuelve gris y mi vida carece de color y alegría.
Dios mío, abre las puertas de los cielos y que tu luz descienda sobre mí. Déjame saber que mi corazón no está solo y que mi alma no ha perdido su fuerza. Amén. 

SANTA MARINA DE OMURA

11 DE NOVIEMBRE: SANTA MARINA DE OMURA



Pertenece al grupo de San Lorenzo Ruiz, de Manila, y 15 compañeros, mártires (la memoria colectiva es el 28 de septiembre), canonizados por S.S. Juan Pablo II en Roma el 18 de octubre de 1987. 
Marina era originaria de Omura, cerca de Nagasaki, en Japón. De muy joven se convirtió en terciaria dominica emitiendo los votos religiosos en privado.
Su querida patria fue repetidamente atravesada por feroces persecuciones contra los cristianos e incluso ella fue acusada repetidamente de colaborar con los misioneros dominicos occidentales, a los cuales hospedaba.
En 1634 fue arrestada y encarcelada. Luego fue llevada a la fuerza a una casa pública para escarnio de su castidad. Fue públicamente ultrajada y violada en su pudor, y, finalmente, quemada viva a fuego lento en la colina sagrada de Nagasaki el 11 de noviembre de ese año.

MEDITACIÓN JUEVES XXXII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús:
«¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?».
Él les contestó:
«El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».
Dijo a sus discípulos:
«Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis. Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación».


miércoles, 10 de noviembre de 2021

MEDITACIÓN MIÉRCOLES XXXII TIEMPO ORDINARIO B (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
Al verlos, les dijo:
«Id a presentaros a los sacerdotes».
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios.
Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús, tomó la palabra y dijo:
«No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».
Y le dijo:
«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».





martes, 9 de noviembre de 2021

LAS GAFAS DEL DIABLO (Cuento de Calleja)










SOLUCIÓN A LA CHARADA 112: CALABAZA

MEDITACIÓN FIESTA DEDICACIÓN BASÍLICA DE LETRÁN (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.