Hoy sábado por la mañana las lecturas nos presentan la imagen de la semilla sembrada. Pablo lo utiliza para que comprendamos la resurrección, porque si sembramos la semilla del cuerpo material debemos esperar que brote el cuerpo espiritual. Para eso Cristo ha venido al mundo y se ha hecho cargo de sembrar la semilla de la Palabra por todas partes, confiando que si la acogemos como tierra buena daremos fruto espiritual. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos invita a vivir según la Palabra para librar nuestra alma de la muerte y que caminemos como hombres espirituales.
sábado, 19 de septiembre de 2026
viernes, 18 de septiembre de 2026
VIERNES XXIV T.O. A
Hoy viernes las lecturas nos enseñan que lo que nos mueve a los cristianos es vivir la vida con esperanza en la resurrección, nuestra fe cree que Cristo ha resucitado y es lo que da más fuerza a todo su mensaje humano, y lo que nos enseña a descubrir que en el Reino de Dios todos somos hijos del mismo Padre. Por eso hoy, en el evangelio, Lucas destaca la importancia de las mujeres que acompañan a Cristo. En la visión de Dios no hay separación entre hombres y mujeres porque somos hijos de Dios y todos tenemos una misión que desempeñar en la transmisión del Evangelio. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos muestra las maravillas de su misericordia despertándonos para la vida eterna.
1ª Lectura (1Cor 15, 12-20): Hermanos: Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que lo muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo. Además, como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho, si es verdad que los muertos no resucitan. Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.
Salmo responsorial: 16
R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios a quien se refugia a tu derecha.
Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme. Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 25): Aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 8, 1-3):En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
VIDA Y ORACIÓN A SAN JOSÉ DE CUPERTINO
Que Dios nos enseñe con estos hechos tan maravillosos, que Él siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y bendiciones.
jueves, 17 de septiembre de 2026
JUEVES XXIV T.O. A
La Palabra de Dios nos muestra hoy que para vivir en gracia y unión con Dios necesitamos creer en su misericordia y amor, que no mira nuestras faltas sino que mira nuestro amor, como la mujer pecadora del evangelio y el fariseo, los dos son hijos de Dios, pero uno de ellos, el fariseo, cree que por sus virtudes Dios lo perdonará y la mujer pecadora no espera ser perdonada sino que muestra su arrepentimiento y lo muestra con gestos de cariño. La fe ha salvado a la mujer pecadora. Y la fe es lo que recuerda san Pablo a los corintios, que es lo que los salvará, la fe en Cristo muerto y resucitado. Miremos hoy al Señor Jesucristo, que murió por nuestros pecados para demostrar su amor incondicional y respondamos con fe, amando como Él nos ha amado. Seamos buenos y confiemos en Dios, porque es eterna su misericordia.
1ª Lectura (1Cor 15, 1-11): Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Salmo responsorial: 117
R/. Dad gracias al Señor porque es bueno.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
«La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa». No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.
Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11,28): Aleluya. Venid a mí, todos los que estéis fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio, dice el Señor. Aleluya.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
ORACIÓN A SAN JUAN MACÍAS POR PROBLEMAS ECONÓMICOS GRAVES
MIÉRCOLES XXIV T.O. A
Hoy miércoles celebramos la memoria de los santos Cipriano y Cornelio. Y las lecturas nos muestran cómo es el Amor de Dios: no es envidioso, no se irrita, espera sin limitaciones y disculpa siempre, no se acaba. Este es el amor con que Cristo se entrega a la cruz, siempre dispuesto para enseñar a los hombres cómo poder llegar a Dios. Por eso en el evangelio Jesús critica la actitud del pueblo judío, que miran a Juan y a Él mismo y los critican por las formas en que quieren expresar la misericordia y el amor de Dios, pero por encima de todo está el Amor, el único camino que lleva a la Sabiduría de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es fiel y misericordioso.
1ª Lectura (1Cor 12, 31—13,13): Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.
Texto del Evangelio (Lc 7, 31-35): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado’. Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: ‘Demonio tiene’. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos».
“¿A quién compararé a los hombres de esta generación?” (Lc 7, 31-35)
Señor Jesús, ¿a quién nos parecemos? ¿Somos como tantos hombres y mujeres de todos los tiempos que no creyeron en Ti, que sospecharon de que lo tuyo era demasiado bueno, demasiado regalo, que sorprendidos por tu misericordia y ternura pensaron que te escondías un as bajo la manga?
Señor Jesús, ¿qué generación es esta en la que vivimos? ¿Somos capaces de ser lo que somos, de sacar de nosotros mismos la mejor versión, de creer que se puede ser feliz siendo buenos, somos hombres y mujeres que buscan y viven en verdad?
Señor Jesús, hoy que la Tierra llora y se preocupa por lo que ocurre en Irán, en Yemen, en Ucrania, en Ceuta… y en tantos lugares en los que el sinsentido, el hambre y la guerra no cesan, hoy que miles de hombres y mujeres se ven obligados a dejar su tierra y volver a empezar, hoy que la economía amenaza nuestra propia supervivencia… hoy te pedimos que acompañes los pasos de nuestra generación, que no nos dejes solos, que nos des la fuerza, la fe, la capacidad de amar y ayudar necesarias como para dignificar a aquellos hermanos nuestros que sobreviven o que lo han perdido todo, incluso la vida de los suyos.
Señor Jesús, haz que discernamos los signos de los tiempos. Mueve nuestro corazón y ponnos en marcha. Que nadie diga que nuestra generación no ha hecho todo lo que estaba en su mano para que todo vaya siempre a mejor. Oremos juntos por la vida y la esperanza de todos. Sin límite. Hazte cargo de nuestras heridas, de modo especial aquellas que habitan en nuestro corazón. Solos no podemos.
Así te lo pido. Así sea.
martes, 15 de septiembre de 2026
MARTES XXIV T.O. A
Hoy martes celebramos la memoria de la Virgen María, nuestra Señora de los Dolores. Las lecturas nos enseñan que Dios ha escogido en la cruz a María, su madre, y no ha querido dejarnos solos, sino que nos ha regalado a su propia madre para que nos enseñe a vivir la fe, el amor y la esperanza, como ella. La primera lectura nos enseña a buscar siempre los carismas mayores para que, como María, seamos capaces de ponerlos al servicio de los demás. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es fiel en sus promesas y no abandona a nadie.
1ª Lectura (1Tim 2, 1-8): Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio —digo la verdad, no miento— yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.
Salmo responsorial: 27
R/. Salva, Señor, a tu pueblo.
Escucha, Señor, mi súplica cuando te pido ayuda y levanto las manos hacia tu santuario.
El Señor es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón; él me socorrió y mi corazón se alegra y le canta agradecido.
El Señor es la fuerza de su pueblo, el apoyo y la salvación de su Mesías. Salva, Señor, a tu pueblo y bendícelo porque es tuyo; apaciéntalo y condúcelo para siempre.
Versículo antes del Evangelio (Jn 3, 16): Aleluya. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 2, 33-35):En aquel tiempo, el padre de Jesús y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».
lunes, 14 de septiembre de 2026
ORACIÓN A SANTA NOTBURGA EN CUALQUIER NECESIDAD
LUNES XXIV T.O. A
Hoy lunes celebramos la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Fiesta que nos invita a mirar al Cristo que por amor se entregó a la muerte en cruz para que, como señala Él mismo en el evangelio de hoy, todos tengamos vida eterna. Por eso las lecturas nos dicen que la cruz se ha convertido en instrumento de amor, tanto amó Dios al mundo que nos ha entregado a su Hijo en nuestras manos, y de lo más profundo y difícil, del dolor y el sufrimiento por la muerte, Dios ha querido mostrarnos su amor invitándonos a mirar la cruz para seguir el ejemplo de Cristo y salvar nuestras vidas. Seamos buenos y confiemos en Dios, que siente lástima de nuestros pecados y nos da esperanza.
1ª Lectura (Núm 21, 4b-9): En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo». El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.
Salmo responsorial: 77
R/. No olvidéis las acciones del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado.
Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo su redentor.
Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza.
Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía: una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor.
2ª Lectura (Flp 2, 6-11): Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo. Aleluya.
nTexto del Evangelio (Jn 3, 13-17):En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él».
domingo, 13 de septiembre de 2026
DOMINGO XXIV T.O. A
Las lecturas de hoy nos invitan a descubrir que quien perdona vive con libertad. San Pablo nos muestra que somos de Cristo, que nos ha rescatado de la muerte con su sangre y nos ha dado la oportunidad de vivir la Gloria con Él. Pero si seguimos atados al rencor en nuestro corazón, nunca seremos libres. ¿Cuántas veces tengo que perdonar? Cristo nos dice que siempre. Si queremos ser hijos de Dios, amémonos como Cristo nos ama, con misericordia infinita. Seamos buenos y confiemos en Dios, que no nos trata como merecerían nuestros pecados.
1ª Lectura (Eclo 27, 33—28,9): Furor y cólera son odiosos; el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.
Salmo responsorial: 102
R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.
No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.
2ª Lectura (Rom 14, 7-9): Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos.
Versículo antes del Evangelio (Jn 13, 34): Aleluya. Os doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Aleluya.
DOS ORACIONES A LA VIRGEN DE VALVANERA
¡Hermosísima Virgen de Valvanera!, más dulce y suave que los paneles de miel, dulcifica, Señora, lo recio de nuestra condición, y haz que seamos fieles imitadores de tus virtudes, para que sepamos disimular las faltas de nuestros hermanos, o corregirlas con discreción y blandura; concédenos también que así en lo próspero como en lo adverso mostremos apacible carácter, para que, no ofendiendo a Dios, merezcamos por tu intercesión piadosa alabarte en la Patria Celestial. Amén.
¡Dios te salve, Reina y Madre de La Valvanera! Bendita y alabada seas desde el lugar en que presides piadosa para el alivio y protección de quienes presurosos invocan tu dulcísimo nombre. Tu misericordia compasiva libra del poder maligno a quien quiere venir a contemplarte. Animados por tu patrocinio, queremos que en vida y después de la muerte, al invocar tu nombre, merezcamos ser asistidos por tu graciosa belleza, para ser redimidos de nuestra culpa y besar tus pies en el trono de tu gloria. Amén.








































