viernes, 17 de julio de 2026

VIERNES XV TIEMPO ORDINARIO A


Hoy viernes la Palabra de Dios nos presenta dos posturas ante Dios: la de los fariseos que piensan que cumplir con todos los mandamientos de la ley judía los salvarán; o la postura de Cristo, que pide que miremos el mundo con misericordia y entrega amorosa. Sabemos lo que nos pide Dios, pero ¿estamos verdaderamente abiertos a vivirlo? Porque cuando llega el momento de la muerte y enfrentamos el sufrimiento y el dolor miramos como el rey Ezequías a Dios y pedimos que no lleguen ni la muerte ni el dolor, pero Cristo nos ha enseñado que Dios mira de otra forma, mira nuestra vida siempre con amor y ternura y nos enseña a perdonar y a amar, no porque esperemos una recompensa, sino porque vivir en ese Amor es vivir ya en Dios.  Seamos buenos, confiemos en Dios y pongamos en Él nuestro corazón.



1ª Lectura (Is 38, 1-6.21-22.7-8): En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte, y vino a visitarlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Así dice el Señor: ‘Haz testamento, porque vas a morir sin remedio y no vivirás’». Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «Señor, acuérdate que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada». Y Ezequías lloró con largo llanto. Y vino la palabra del Señor a Isaías: «Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de David, tu padre: ‘He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré’». Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la herida, para que se cure». Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que subiré a la casa del Señor?». Isaías respondió: «Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: ‘En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado’». Y desandó el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.


Salmo responsorial: Is 38

R/. Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía.

Yo pensé: «En medio de mis días tengo que marchar hacia las puertas del abismo; me privan del resto de mis años».

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos, ya no miraré a los hombres entre los habitantes del mundo».

«Levantan y enrollan mi vida como una tienda de pastores. Como un tejedor, devanaba yo mi vida, y me cortan la trama».

Los que Dios protege viven, y entre ellos vivirá mi espíritu; me has curado, me has hecho revivir.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas oyen mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 12, 1-8): En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».













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