lunes, 17 de agosto de 2026

ORACIÓN A SAN MAMÉS (1)

Glorioso san Mamés, amabilísimo protector mío, espejo de humildad, en quien se deja ver el agradecimiento y obediencia con que obsequiabas a Amia, que era la custodia de tu vida, considerando que de no haberse compadecido sacándote de las prisiones que sirvieron de cuna a tu nacimiento, hubieras sido fatal despojo de la muerte, con cuya contemplación, sin réplica obedecías, previniendo las más veces con anticipada obediencia lo que era justo se ejecutara, cerrando con esa virtud la puerta a las travesuras de la poca edad, que son las grietas, que abre la malicia para correr las pasiones y vicios a rienda suelta. Siguiendo a Moisés, que pastoreaba los mudos corderillos y arrojó el calzado, significación de las pasiones propias y apetitos, haz, santo mío, que florezca en mi alma el árbol apreciable del agradecimiento y humildad para que, radicándose también mi corazón con la planta hermosa de esta virtud, no pueda desarraigarla el vicio. Amén.

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