Hoy miércoles leemos en la Palabra que Dios nos ha llamado para que seamos transmisores del evangelio, y por medio del testimonio que recibimos de los apóstoles también nosotros llevemos al mundo la salvación de Dios. En el evangelio de hoy Jesús llama a los apóstoles y a continuación les muestra que su misión es la de cuidar de los enfermos y los que sufren. Aprendamos de su ejemplo y seamos miembros de la familia de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que toda la creación pregona el lenguaje del Amor de Dios.
1ª Lectura (Ef 2, 19-22): Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
Salmo responsorial: 18
R/. A toda la Tierra alcanza su pregón.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la Tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. Aleluya.


No hay comentarios:
Publicar un comentario