miércoles, 28 de octubre de 2026

FIESTA DE SAN SIMÓN Y SAN JUDAS TADEO, APÓSTOLES


Hoy miércoles leemos en la Palabra que Dios nos ha llamado para que seamos transmisores del evangelio, y por medio del testimonio que recibimos de los apóstoles también nosotros llevemos al mundo la salvación de Dios. En el evangelio de hoy Jesús llama a los apóstoles y a continuación les muestra que su misión es la de cuidar de los enfermos y los que sufren. Aprendamos de su ejemplo y seamos miembros de la familia de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que toda la creación pregona el lenguaje del Amor de Dios. 



1ª Lectura (Ef 2, 19-22): Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.


Salmo responsorial: 18

R/. A toda la Tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la Tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 6, 12-19): En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.























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