sábado, 13 de enero de 2018

BIENAVENTURANZAS DE TOMÁS MORO


v    Felices los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse.
v    Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque evitarán muchos inconvenientes.
v    Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas porque llegarán a ser sabios.
v    Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.
v    Felices los que son suficientemente inteligentes, como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.
v    Felices los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables, porque serán distribuidores de alegría.
v    Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas, y con tranquilidad las cosas grandes, porque irán lejos en la vida.
v    Felices los que saben apreciar una sonrisa, y olvidar un desprecio, porque su camino será pleno de sol.
v    Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán por lo imprevisible.
v    Felices vosotros si sabéis callar y ojalá sonreír cuando se os quita la palabra, o se os contradice o cuando os pisan el pie, porque el Evangelio comienza a estar en vuestro corazón.
v    Felices vosotros si sois capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás aun cuando las apariencias sean contrarias. Pasaréis por ingenuos: es el precio de la caridad.
Felices sobre todo vosotros. Así sabéis reconocer al Señor en todos los que encontráis. Entonces habréis hallado la paz y la verdadera sabiduría.