miércoles, 22 de diciembre de 2021

SAN ISQUIRIÓN, MÁRTIR


Imperando Decio, se levantó una terrible persecución que hizo grandes estragos en la cristiandad, y señaladamente en la iglesia de Egipto, a la sazón harto floreciente; y como al paso que iba multiplicándose la muchedumbre de los fieles, y creciendo en fervor, se encendiese también la saña de los gentiles, que por sus vicios y liviandades se hacían indignos de la luz de la fe, no podían sufrir los buenos ejemplos de los cristianos, y se aprovechaban de la licencia que los edictos de los tiranos les concedían, no solo para delatarlos ante los tribunales, mas también para maltratarlos con gran inhumanidad. Servía por este tiempo en la casa de un magistrado gentil, el siervo de Cristo, Isquirión, el cual cumplía con gran diligencia cuanto su amo le mandaba, y por esta causa era de él muy estimado y tenido como criado de su confianza. Se guardaba de los vicios que solían acompañar a los criados de otros señores; era sufrido y respetuoso, y tan inclinado a la caridad y misericordia, que de su mismo salario, socorría las necesidades de los pobres, y consolaba con gran caridad y gracia a los afligidos. Estas virtudes parecían bien a su amo, aunque idólatra y de malas costumbres; lo que no podía ver con buenos ojos, era que se apartase Isquirión de todas las fiestas y sacrificios que se hacían en honra de los dioses, y nunca quisiese asistir a los regocijos de tales días; se negaba también a comer carnes sacrificadas a los ídolos, por los cual sospechó el amo que Isquirión era cristiano. Comenzó pues a amonestarle que se sacrificase y se conformase con los demás criados de su condición, que en todo obedecían a la voluntad de sus dueños, a lo cual respondió Isquirión que la ley que profesaba le obligaba a dar a los hombres lo que se debe a los hombres, y a Dios lo que es de Dios. «¿Eres por ventura cristiano?», le preguntó el amo lleno de cólera. «Sí cristiano soy». A lo que replicó el amo: «Yo te arrancaré de las entrañas esa superstición cristiana, que te obliga a quebrantar las órdenes del César, a blasfemar de los dioses inmortales, y a faltar a la obediencia que me debes». Así amenazaba el amo muchas veces al siervo fidelísimo de Cristo, hasta que viéndole tan constante, que no hacía caso de ninguna clase de promesas y amenazas, tomó un día un palo agudo que halló a la mano, se lo metió en el vientre y 
lo empujó, atravesando sus vísceras y corazón.  Se hincó de rodillas Isquirión, y rogando a Jesucristo que perdonase a su inhumano señor, recibió en aquel suplicio la corona de los mártires.

ORACIÓN

Te rogamos, oh Dios todopoderoso, que por la intercesión de tu bienaventurado mártir Isquirión, nos libres de las aflicciones del cuerpo y de los malos pensamientos del alma. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


martes, 21 de diciembre de 2021

DOS ORACIONES SAN TEMÍSTOCLES

Tu mártir Temístocles, Señor, por sus tribulaciones recibe de Ti la corona de la incorrupción, Dios nuestro, porque por tu potencia ha derrotado a los tiranos y ha vencido las afrentas impotentes de los demonios. Por su intercesión, salva nuestras almas.

Como astro resplandeciente has aparecido, no oscurecido por el mundo, pregonando con tus rayos a Cristo, el Sol de Justicia, Temístocles, portador de la pasión, y has extinguido toda vanidad, concediéndonos luz. Intercede sin cesar por todos nosotros.


21 DE DICIEMBRE: SAN TEMÍSTOCLES




MEDITACIÓN IV LUNES DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-45


En aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».




lunes, 20 de diciembre de 2021

MARTIRIO DE SAN TEMÍSTOCLES

El santo mártir Temístocles era un pastor durante el reinado del perseguidor de los cristianos Decio (249-251 d.C.). Durante la persecución del gobernador Asklepios, un cristiano llamado Dioscórides fue a esconderse en las montañas cuando se corrió la voz de que los soldados le perseguían.
En esas montañas Temístocles cuidaba de sus ovejas cuando los soldados le preguntaron dónde se escondía Dioscórides. Temístocles no sabía dónde estaba, pero cuando escuchó que le perseguían por ser cristiano, suplicó a los soldados que lo dejaran, ya que él también era cristiano y lo reemplazaría. Cuando los soldados ordenaron a Temístocles que revelara el paradero de Dioscórides o, de lo contrario, lo arrestarían, Temístocles respondió: "Acabo de decirle que iré yo en su lugar. Si él o yo deberíamos ir, es lo mismo, ya que somos ambos siervos de Cristo y miembros de su cuerpo".
Temístocles fue llevado ante el gobernador y confesó abiertamente su fe en Cristo. Entonces los verdugos lo desnudaron y comenzaron a golpearle en su vientre hasta que sus partes internas quedaron expuestas. Después lo suspendieron de un poste de madera y lo torturaron, mientras que él se regocijaba por sufrir como Cristo en la Cruz. Luego lo bajaron de allí y lo arrastraron sobre púas de hierro, que perforaron todo su cuerpo. Poco después entregó su santa alma y recibió la corona del martirio. Era el año 251 d.C.



MEDITACIÓN LUNES IV DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38


En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.





TU SCENDI DALLE STELLE - TÚ BAJAS DE LAS ESTRELLAS (Villancico de san Alfonso María de Ligorio)

Tu scendi dalle stelle,
o Re del cielo, 
e vieni in una grotta al freddo e al gelo. (2 v.)
O Bambino mio divino,
io ti vedo qui a tremar;
o Dio beato!
Ah, quanto ti costò l'avermi amato! (2 v.)
A te che sei del mondo
il Creatore,
mancano panni e fuoco, o mio Signore. (2 v.)
Caro eletto pargoletto,
quanto questa povertà
più m'innamora,
Giacche ti fece amor povero ancora. (2 v.)



Traducción al castellano:


Desciendes de las estrellas,
oh Rey del Cielo,
y vienes a una gruta al frío y al hielo.
Oh Niño mío divino,
yo te veo aquí temblar;
¡Oh Dios santo!
ah, ¡cuánto te costó haberme amado!.
A ti que eres del mundo
el Creador
faltan vestido y fuego, ¡oh mi Señor!.
Querido niño, elegido,
esta misma pobreza 
más me enamora;
ya que el amor te hizo aún más pobre.

domingo, 19 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN IV DOMINGO DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 39-45


En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».



sábado, 18 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN SÁBADO III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-24


La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.





















ORACIÓN A SANTA MARÍA DE LA O



Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia, Virgen del Adviento, esperanza nuestra, de Jesús la aurora, del cielo la puerta. Madre de los hombres, de la mar estrella, llévanos a Cristo, danos sus promesas. Eres, Virgen Madre, la de gracia llena, del Señor la esclava, del mundo la Reina. Alza nuestros ojos hacia tu belleza. Amén.

viernes, 17 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN VIERNES III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 1-17


Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.



EXAMEN DE CONCIENCIA:



jueves, 16 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN JUEVES III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7,24-30


Cuando se marcharon los mensajeros de Juan, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Pues ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que se visten fastuosamente y viven entre placeres están en los palacios reales. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”. Porque os digo, entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan. Aunque el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él». Al oír a Juan, todo el pueblo, incluso los publicanos, recibiendo el bautismo de Juan, proclamaron que Dios es justo. Pero los fariseos y los maestros de la ley, que no habían aceptado su bautismo, frustraron el designio de Dios para con ellos.




miércoles, 15 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN MIÉRCOLES III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 19-23


En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos los envió al Señor diciendo: «¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron: «Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Y respondiendo, les dijo: «Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».











martes, 14 de diciembre de 2021

SANTA DRÓSIDE, MÁRTIR

14 DE DICIEMBRE: SANTA DRÓSIDE DE ANTIOQUÍA

Dróside de Antoquía era hija del emperador Trajano y amiga de cinco vírgenes canónicas que vivían en una casa siguiendo los mandamientos de Dios. En esta época el monacato aún no estaba institucionalizado, pero ya se practicaba en algunas casas de Roma, Antioquía y otras ciudades, aunque aún no en los desiertos de Egipto o Asia Menor. Las vírgenes se llamaban Áglae, Apolinaria, Daría, Mamtusa y Thais, y su misión era recoger las reliquias de los santos martirizados, ungiéndolas con óleo y poniéndolas en sarcófagos especiales para reliquias. Dróside a veces acudía a la casa de estas doncellas durante la noche y las ayudaba con dinero u otras cosas que pudieren necesitar, para que pudiesen tomar los cuerpos de los santos.

En ese tiempo, Adriano, el prometido de Dróside y, posiblemente, el siguiente emperador, y asesor del gobernador, mandó poner soldados para guardar los cadáveres de los cristianos, para detectar a quienes recuperaban sus cuerpos. De este modo, capturaron a las cinco mujeres y Dróside entre ellas. Dróside fue encerrada en su casa, pero las otras cinco vírgenes fueron quemadas vivas y sus cenizas fueron mezcladas con bronce fundido que se empleó para levantar baños públicos.

El día de la inauguración, una gran multitud fue hacia los baños, pero muchos murieron en la entrada, aparentemente aplastados por la masa. En cualquier caso, el emperador, que estaba allí, creyó que esto sucedía por un hechizo cristiano; hasta que los constructores le dijeron que los braseros del baño contenían las cenizas de las mujeres quemadas. Entonces el emperador ordenó fundir los braseros para que hicieran con ellos estatuas de las cinco vírgenes y fueran colocadas en el baño para su deshonor.

Después que se cumplió esto, el emperador soñó que cinco corderos pastaban en un jardín limpio y un impresionante pastor le dijo que los cinco corderos eran las cinco vírgenes, que ahora estaban en el Paraíso, y que estaban esperando a la hija del emperador, Dróside. El emperador se levantó enfadado y ordenó construir un enorme horno en el foro poniendo cartel en el que se ordenaba a los cristianos que se libraran de la posterior persecución arrojándose ellos mismos al fuego.

Dróside, que permanecía encerrada en su casa, oró a Dios para escapar y unirse a sus amigas en el martirio. De noche se disfrazó y logró escapar.

Pero de camino al horno, se preguntó cómo podría acudir al Señor sin su vestido de boda, porque aún no estaba bautizada. Entonces oró a Jesucristo y dijo: "Oh Rey de reyes, Señor Jesucristo, por ti desprecié mi condición imperial, para que me hagas digna de ser la menor de las esclavas de tu reino. Por favor, bautízame con tu Santo Espíritu". Con estas palabras, se ungió a sí misma con la mirra que había traído consigo, y se sumergió en un río tres veces, diciendo "la sierva de Dios Dróside es bautizada en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".

En los siete días siguientes se ocultó, ayunó y oró. Al octavo día, el 22 de marzo del año 104, Dróside fue apresada y conducida a prisión. Allí la desnudaron y la azotaron cruelmente, para después meterla en una caldera con agua hirviendo y finalmente quemada viva.

MEDITACIÓN MARTES III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21,28-32


En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron: «El primero».
Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».




lunes, 13 de diciembre de 2021

ORACIÓN A SANTA LUCÍA (1)

 

REMEDIOS NO SABE (Paloma Casado)

Si Remedios supiera que esta tarde va a morir quizás rogaría a Dios por su alma o acabaría el anisete que guarda para las ocasiones y, con total seguridad, abriría la jaula a sus periquitos. Pero ajena a toda sospecha, se sienta en el mirador por si ve venir al joven. Lo conoció esta mañana cuando buzoneaba propaganda en el portal y se ofreció a llevarle las bolsas de la compra. ¡Con lo difícil que es encontrar a alguien que escuche a una vieja! Sin embargo, a él parecía interesarle todo lo que le contaba mientras subían las escaleras. Fue tan amable que prometió volver para arreglarle el grifo del lavabo. Ahora lo ve cruzar la calle cargado con un bolsón donde –piensa– guardará sus herramientas y se levanta para poner la cafetera en el fuego. Antes de que suba el café suena el timbre de la puerta.

SANTA LUCÍA, MÁRTIR



Santa Lucía nació en Siracusa, una ciudad de la provincia romana de Sicilia, en el año 283. Sus padres fueron Eutiquia y Lucio, nobles adinerados.   Perdió a su padre durante la infancia y Lucía fue educada en la fe cristiana. Se consagró a Dios siendo muy joven y mantuvo en secreto su voto de virginidad.

Su madre la exhortó a contraer matrimonio con un joven pagano. Para evitar el matrimonio, Lucía persuadió a su madre de que fuese a Catania a orar ante la tumba de Santa Ágata  para obtener la curación de unas hemorragias. Ella misma acompañó a su madre, y Dios escuchó sus oraciones y curó a su madre.  Entonces, Lucía dijo a su madre que deseaba consagrarse a Dios y repartir su fortuna entre los pobres.  Llena de gratitud por el favor del cielo, Eutiquia le dio permiso. El pretendiente de Lucía se indignó profundamente y delató a la joven como cristiana ante el pro-cónsul Pascasio. La persecución de Diocleciano a los cristianos estaba entonces en todo su furor.

Fue detenida y conducida ante un juez, que le presionó cuanto pudo para convencerla a que apostatara de la fe cristiana.  Ella le respondió: "Es inútil que insista. Jamás podrá apartarme del amor a mi Señor Jesucristo". 

El juez le preguntó: "Y si la sometemos a torturas, ¿será capaz de resistir?".

La jovencita respondió: "Sí, porque los que creemos en Cristo y tratamos de llevar una vida pura tenemos al Espíritu Santo que vive en nosotros y nos da fuerza, inteligencia y valor".

El juez entonces la amenazó con llevarla a un prostíbulo para someterla a la fuerza a la ignominia y que la violaran.  Ella le respondió: "El cuerpo queda contaminado solamente si el alma es consciente". 

No pudieron llevar a cabo la sentencia pues Dios impidió que los guardias pudiesen mover a la joven del sitio en que se hallaba. Probaron también a atarla de pies y manos, pero por más que se esforzaban no podían moverla, la muchacha permanecía rígida como una roca.  Pascacio, al enterarse de lo sucedido, acusa a Lucía de brujería, por lo cual fue llevada a la hoguera, pero el fuego no le afectaba nada. Luego le sacaron los ojos, pero a pesar de estar ciega siguió viendo. Pascacio, enfurecido, ordenó que la desnudasen y vertieran sobre su cuerpo aceite y pez hirviendo, pero sus carnes quedaron indemnes. Entonces la condenó a ser decapitada. Era el día 13 de diciembre del año 304.
Ella se arrodilló preparada para su golpe mortal. Fue decapitada, pero aún con la garganta cortada, la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes con Dios a los de las criaturas, hasta cuando los compañeros de fe, que estaban a su alrededor, sellaron su conmovedor testimonio con la palabra "amén".
 




MEDITACIÓN LUNES III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 23-27


En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».













domingo, 12 de diciembre de 2021

MEDITACIÓN DOMINGO III DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

El tercer domingo de Adviento que celebramos es el domingo de la alegría (del “gaudete”, alegraos). 
Las calles ya se van iluminando y llenándose de color navideño. 
La alegría a los cristianos nos viene porque el Señor está cerca, “el Señor está en medio de ti”.  Él camina a nuestro lado. 
Pidamos hoy que nuestro corazón se alegre con la noticia de que Dios está en medio de nosotros, y en concreto en medio de nuestra realidad como comunidad cristiana. 


Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18


En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?». 
Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». 
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?». 
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros ¿qué debemos hacer?».
Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.



ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE

12 DE DICIEMBRE: NTRA. SRA. DE GUADALUPE

Virgen de Guadalupe, Madre de América, tiende tu protección sobre todas las naciones del continente y renueva su fidelidad en Cristo y en la Iglesia. Suscita propósitos de equidad y rectitud en sus gobernantes. Protege a los hermanos de Juan Diego para que no sufran discriminación. Cuida a los niños y guarda la unidad de las familias. Que desde esta tu imagen manifiestes siempre tu clemencia, tu compasión y tu amparo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



sábado, 11 de diciembre de 2021

NOVENA A SANTA FILOMENA




MEDITACIÓN SÁBADO II DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 10-13


Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.














RETRANSMISIÓN EN DIRECTO DE LA EUCARISTÍA DIARIA Y DE OTRAS CELEBRACIONES O EVENTOS DE LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ DE MÁLAGA (PÁRROCO P. DAMIÁN RAMÍREZ LOZANO).
PARA VISUALIZAR CADA EVENTO HAY QUE SUSCRIBIRSE EN EL SIGUIENTE ENLACE:

viernes, 10 de diciembre de 2021

ORACIÓN A SANTA EULALIA


Señor Jesús, que has suscitado en tu iglesia, para ejemplo y admiración de todos tus hijos a la bienaventurada virgen y mártir santa Eulalia, como modelo de constancia en la fe, en la pureza y en la generosidad hasta el testimonio del martirio, para que con su ejemplo aprendamos a luchar constantemente en nuestra vida. Te suplicamos, Señor, que por su intercesión gloriosa, merezcamos la gracia para vencer en el esfuerzo de cada día, y poder así cantar tus alabanzas eternamente en el cielo. Te lo pedimos a Ti, que con el Espíritu Santo vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.



MEDITACIÓN VIERNES II DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».




jueves, 9 de diciembre de 2021

SANTA EULALIA DE MÉRIDA

Eulalia nació en Emérita Augusta (Mérida) aproximadamente en el año 292. Era hija del senador romano Liberio y tanto ella como toda su familia eran cristianos.

Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo y mandándoles adorar a los ídolos paganos. La niña sintió un gran disgusto por estas leyes tan injustas y se propuso protestar ante los delegados del gobierno.

De madrugada, antes de la salida del sol, Eulalia salió de su casa y llegó a la ciudad. Valerosa, se presentó ante el tribunal, en medio de cuyos lectores vociferó a los magistrados: "Decidme, ¿qué furia es esa que os mueve a hacer perder las almas, a adorar a los ídolos y negar al Dios criador de todas las cosas? Si buscáis cristianos, aquí me tenéis a mí: soy enemiga de vuestros dioses y estoy dispuesta a pisotearlos; con la boca y el corazón confieso al Dios verdadero. Isis, Apolo, Venus y aun el mismo Maximiano son nada: aquellos porque son obra de la mano de los hombres, este porque adora a cosas hechas con las manos. No te detengas, pues, sayón; quema, corta, divide estos mis miembros; es cosa fácil romper un vaso frágil, pero mi alma no morirá, por más acerbo que sea el dolor".

Airado sobremanera, el pretor, al oír tales requerimientos, ordenó furioso: "Lictor, apresa a esta temeraria y cúbrela de suplicios para que así sepa que hay dioses patrios y que no es cosa baladí la autoridad del que manda". Pero inmediatamente, como volviendo sobre sí, dijo el pretor a Eulalia: "Mas, antes de que mueras, atrevida rapazuela, quiero convencerte de tu locura en lo que me es posible. Mira cuántos goces puedes disfrutar, qué honor puedes recibir de un matrimonio digno. Tu casa, deshecha en lágrimas, te reclama: gimiendo estará la angustiada nobleza de tus padres, puesto que vas a caer, tan tiernecita, en vísperas de esponsales y de bodas. ¿O es que no te importan las pompas doradas de un lecho ni el venerable amor de tus ancianos padres, a quienes con tu obstinada temeridad vas a quitar la vida? Mira, ahí están preparados los instrumentos del suplicio: o te cortarán la cabeza con la espada, o te despedazarán las fieras, o se te echará al fuego, y los tuyos te llorarán con grandes lamentos, mientras tú te revolverás entre tus propias cenizas. ¿Qué te cuesta, di, evitar todo esto? Con que toques tan solo con la punta de tus dedos un poco de sal y un poquito de incienso, quedarás perdonada".

Pero Eulalia nada respondió, sino que, arrebatada de indignación, escupió al rostro del pretor, arrojó al suelo los ídolos que tenía delante de sí, y de un puntapié echó a rodar la torta sacrificial puesta sobre los incensarios.

Inmediatamente dos verdugos se aprestaron a desnudarla y a azotarla con bolas de plomo. Luego vertieron aceite hirviendo sobre su cabeza y descoyuntaron sus miembros en un torno. A continuación desgarraron sus tiernos pechos, y los garfios abrieron sus virginales costados hasta llegar a los huesos, mientras Eulalia tranquilamente contaba sus heridas.

Al contemplar aquella carnicería, Eulalia decía al Señor sin lágrimas ni sollozos: "He aquí que escriben tu nombre en mi cuerpo. ¡Cuán agradable es leer estas letras, que señalan, oh Cristo, tus victorias! La misma púrpura de mi sangre exprimida habla de tu santo nombre".

Y tan abstraída estaba la mártir en su oración, que el dolor atroz que debían causarle aquellos tormentos pasaba totalmente desapercibido, a pesar de que sus miembros, regados con tierna sangre, bañaban de continuo la piel con nuevos borboteos calientes.

Ante aquella intrepidez, los esbirros se dispusieron a aplicarle el último tormento; mas no se contentaron con propinarle azotes que le desgarraran fieramente la piel, que sería poco, sino que le aplicaron por todas partes, a los pechos, al estómago, a los flancos, hachones encendidos. Pero, así que la perfumada cabellera que se deslizaba ondulante por el cuello y se desparramaba suelta por los hombros para cubrir la pudibunda castidad y la gracia virginal de la mártir tocó el chisporroteo de las teas, la llama crepitante voló sobre su rostro, nutriéndose con la abundante cabellera, y la envolvió por completo. Y la virgen, deseosa de morir, se inclinó hacia la llamarada y la sorbió con su boca,

Y, ¡oh maravilla!, he aquí que de su boca salió, rauda, una paloma más blanca que la nieve, que, hendiendo el espacio, tomó el camino de las estrellas: era el alma de Eulalia, blanca y dulce como la leche, ágil e incontaminada. Así lo vieron estupefactos y dieron de ello testimonio el verdugo y el mismo lictor al huir aterrorizados y arrepentidos. La virgen torció delicadamente el cuello a la salida del alma; se apagó el fuego de la hoguera, y, por fin, quedaron en paz los restos exánimes de la mártir. Todo esto acaeció el día 10 de diciembre de 304.

El cielo cuidó en seguida de velar por el tierno cuerpo de aquella virgen y rendirle las debidas honras fúnebres, porque al punto cayó una nevada que cubrió el foro, y en él el cuerpecito de Eulalia, que yacía abandonado en la helada intemperie como para protegerlo con una grácil mantilla blanca.






ORACIÓN A SAN JUAN DIEGO


Tú que fuiste elegido por Nuestra Señora de Guadalupe como instrumento para mostrar a tu gente y al mundo que el camino del cristiano es uno de amor, compasión, comprensión, valores, sacrificios, arrepentimiento de nuestros pecados, aprecio y respeto por la creación de Dios, y por encima de todo, uno de humildad y obediencia. Tú, quien ahora sabemos que estás en el Reino de nuestro Señor y cerca de nuestra Madre, sé nuestro ángel y protégenos, quédate con nosotros mientras luchamos en esta vida moderna sin saber, la mayor parte del tiempo, dónde fijar nuestras prioridades. Ayúdanos a orar a Dios, por medio del Corazón de nuestra Señora de Guadalupe hacia el Corazón de Jesús, para obtener los dones del Espíritu Santo y usarlos para el bien de la humanidad y el bien de nuestra Iglesia. Amén.

MEDITACIÓN JUEVES II DE ADVIENTO C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 11-15


En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos, que oiga».



















ORACIÓN A SANTA LEOCADIA


Virgen pura y devota seguidora de Jesucristo, santa Leocadia, que con tanta alegría entraste en la horrible cárcel, diste en ella tu vida por su amor y señalaste en la dura piedra con tus dedos blandos la cruz que tenías esculpida en tu sagrado pecho, y después de muerta te mostraste viva y apareciste al devoto capellán y glorioso defensor de la Virgen, san Ildefonso.
Santa Leocadia, eres abogada, patrona y gloria de nuestra oración: favorécenos, ¡oh santa bienaventurada!, ampáranos y susténtanos con tus piadosas oraciones, y ruega a tu dulcísimo Señor, por quien  tanto padeciste, que no mire nuestras culpas ni lo que por ellas merecemos, sino aquella suma e inmensa bondad con que murió por nosotros en la Cruz, y nos otorgue gracia para que, llorándolas y enmendándonos de ellas, alcancemos el fruto de nuestra redención, la cual el Señor nos conceda. Amén.



ORACIÓN A SANTA NARCISA DE JESÚS

¡Oh Dios, Padre de la misericordia, que inspiraste a santa Narcisa de Jesús, virgen, la vocación victimal a favor de su pueblo, concédenos, por sus méritos e intercesión, que siguiendo su ejemplo te adoremos con el sacrificio de alabanza y amemos a los hermanos con una caridad sincera. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

MARTIRIO DE SANTA LEOCADIA


U
n día los espías de Daciano  informaron al emperador de que una tierna joven, educada en el monasterio de las Hijas de Elías, llamada Leocadia (que significa mujer blanca) insistía en rezar al Dios cristiano y en hacer públicas muestras de su fe. Capturada la joven y llevada a las mazmorras cercanas al Pretorio, agotaron los torturadores cuantas patrañas idearon para transformar su creencia a los deseos del Emperador. Viendo que esto no era posible, y que la joven no cejaba de invocar y rezar a su Dios, fue azotada cruelmente. Allí fue abandonada casi muerta.

Una noche de un 9 de diciembre entre los años 303 a 306, los centinelas de la cárcel, que se situaba en la zona próxima al actual Alcázar, y hasta no hace demasiado tiempo conocida como “de los Capuchinos”, sintieron un ruido sobrenatural y observaron una potente luz que provenía de la celda en la que había quedado abandonada la joven cristiana… Por temor, hasta la mañana siguiente no se acercaron a la mazmorra, donde sólo hallaron el rígido cuerpo de la joven Leocadia.


ORACIÓN A SANTA NARCISA DE JESÚS POR LOS ENFERMOS

Oh Sierva de Dios Narcisa, fiel imitadora de Jesús, que en tu carne has probado el valor misterioso del sufrimiento, bendice a nuestros hermanos enfermos para que en las angustias y en los dolores no se sientan solos sino unidos a Cristo, Médico del cuerpo y del alma, y gocen de la consolación prometida a los afligidos. Amén.