martes, 4 de abril de 2023

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA SEMANA SANTA

 

Institución de la Eucaristía: Perdón por los pecados contra la Eucaristía: rutina, indiferencia, desatención, falta de preparación, falta de vida eucarística.

Oración en Getsemaní: Perdón por mis fallos en la oración, desgana, distracciones, abandono en la sequedad.

Sudor de sangre: Perdón por la huida ante el dolor y las dificultades, por no valorar el sufrimiento de Jesucristo, por no acompañarlo en su agonía.

Los apóstoles dormidos: Perdón por la desidia, por la facilidad de apelar al cansancio como excusa, por la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Prendimiento: Perdón por las faltas contra la justicia, contra la caridad, por el maltrato, ofensas, desconsideración, groserías, desplantes.

Huida de los discípulos: Perdón por mis cobardías, respetos humanos, por no dar testimonio, por no seguir a Cristo hasta el fin.

Juicio del Sanedrín: Perdón por la inclinación a juzgar y condenar, las faltas de misericordia, detracciones, calumnias.

Negaciones de Pedro: Perdón por negar que soy cristiano con palabras, obras, actitudes, silencios culpables.

Noche triste: Perdón por mi falta de compañía y ayuda al triste, al necesitado, al solo, al que sufre.

Juicio de Pilato: Perdón por las condescendencias ante las presiones injustas, ante las comentes de la mayoría, ante los criterios del mundo.

Juicio de la multitud: Perdón por las iras, arrebatos, odios, ataques a las personas.

Jesús pospuesto a Barrabás: Perdón por rebelarme a ser pospuesto, minusvalorado, por el rechazo sistemático de la humillación, por la vanidad, por la soberbia.

Juicio de Herodes: Perdón por no callar cuando debo, por no soportar las injurias o el ridículo; por los desprecios y humillaciones que causo a otros

Flagelación: Perdón por mis desconsideraciones al Cuerpo eucarístico de Cristo y mis irreverencias ante el sagrario.

Corona de espinas: Perdón por los pecados de pensamiento, de deseo, de malas intenciones, por el afán desmedido de coronas de éxito ante un Cristo coronado de espinas.

El rey de burlas: Perdón por las burlas y bromas hirientes, por las críticas y comentarios punzantes.

Ecce homo: Perdón por no considerar ante un Cristo deshecho en el cuerpo y en la fama la gravedad del pecado.

Lavatorio de manos: Perdón por los pecados de hipocresía, por los disimulos culpables.

Sentencia de cruz: Perdón por no reaccionar ante las injusticias personales o sociales, y hacerlo en seguida cuando van contra nosotros.

Cruz a cuestas: Perdón por la huida sistemática de cualquier cruz, olvidado de su sentido redentor y santificador.

El cirineo: Perdón por no compartir el peso que soportan mis hermanos, sin ver en ello el privilegio de participar en la cruz de Cristo.

Caídas: Perdón por las continuas caídas de las que no me levanto de inmediato o lo hago sin afán de enmienda, por los propósitos quebrantados, por la facilidad de desistir y abandonar el buen empeño, por olvidar la llamada continua de Dios a caminar hacia la santidad.

Mujeres de Jerusalén: Perdón por no ser solidarios y compasivos con los males del mundo.

Expolio: Perdón por los pecados de impureza en pensamientos, miradas, curiosidad, en palabras y obras; por las faltas de pudor, por las concesiones a modas y costumbres inmorales, por admitir fácilmente la permisividad del mundo.

Crucifixión: Perdón por las infidelidades a las obligaciones de todo género, por las negligencias en el cumplimiento del deber.

Levantado en cruz: Perdón por las faltas de dolor, arrepentimiento de los pecados y firme propósito de enmienda.

Reparto de las vestiduras: Perdón por la codicia, por la falta de respeto a lo ajeno.

«Padre, perdónalos...»: Perdón por los rencores y mi resistencia a perdonar las ofensas.

Perdón al ladrón: Perdón por la dureza en reconocerme culpable, por no acudir a recibir el perdón, por las negligencias en el sacramento de la penitencia.

«Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»: Perdón por mi deserción y abandono en la desolación y en la oscuridad de las tribulaciones.

María al pie de la cruz: Perdón por las faltas a la fidelidad y testimonio cristiano, por no tomar en serio el compromiso de la fe.

«He ahí a tu Madre»: Perdón por la falta de una intensa devoción mariana y su irradiación a los demás.

«Tengo sed»: Perdón por el olvido de las obras de misericordia, por las inmortificaciones, especialmente en comida y bebida.

Hiel y vinagre: Perdón por amargar a otros con mis palabras y obras, por las frases hirientes.

«Todo lo he cumplido»: Perdón por no buscar con empeño la voluntad de Dios, por el olvido de nuestra vocación y de la misión que el Señor nos asigna en este mundo.

Muerte: Perdón por no morir al amor propio, por no hacer muerte en mí a través del vencimiento y olvido de mí mismo.

Lanzada: Perdón por esos pecados que hieren más el Corazón de Cristo y de su Iglesia.

Sangre y agua: Perdón por la poca estima de la vida sacramental, por no valorar mi condición de bautizado y ser fiel a sus consecuencias.

«Pietá»: Perdón por no unirme a María en su dolor, ni ser su consuelo con una entrega total.

Sepultura: Ante un Cristo aniquilado y vencido, aparece en terrible contraste nuestra soberbia, altanería, autosuficiencia y orgullo.

Por todo esto y mucho más... Perdón, Señor, perdón... Y ayúdame a entender que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador... Amén.

MEDITACIÓN MARTES SANTO A (P. Damián Ramírez)

 


Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:
“Donde yo voy no podéis venir vosotros”».
Simón Pedro le dijo:
«Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó:
«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó:
«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».






lunes, 3 de abril de 2023

SÚPLICA A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA

Oh Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, al contemplarte de brazos abiertos esparciendo gracias sobre aquellos que te las piden, llenos de la más viva confianza en tu poderosa y segura intercesión, innumerables veces manifestada por la Medalla Milagrosa, aun reconociendo nuestra indignidad por causa de nuestras numerosas culpas, osamos acercarnos a tus pies para exponerte una apremiante necesidad (se pide la gracia). Escucha, pues, ¡oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, este favor que confiados te solicitamos para mayor gloria de Dios, engrandecimiento de tu nombre y bien de nuestras almas. Y para mejor servir a tu Divino Hijo, inspíranos un profundo odio al pecado y danos el coraje de afirmarnos siempre verdaderamente cristianos. Así sea.

Santísima Virgen, yo creo y confieso tu santa Inmaculada Concepción, pura y sin mancha. ¡Oh, purísima Virgen María, por tu Concepción Inmaculada y gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcánzame de tu amado Hijo la humildad, la caridad, la obediencia, la castidad, la santa pureza de corazón de cuerpo y espíritu, la perseverancia en la práctica del bien, una buena vida y una santa muerte. Así sea.

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti. 

ORACIÓN A SAN JOSÉ (63)

Amado san José, bendice a todas las personas que leen esta oración y a tus devotos del mundo entero, concede trabajo a los necesitados, protege a la Iglesia Católica que está bajo tu patrocinio, cuida de las familias, de los niños, de los ancianos que se encuentran solos y desamparados, intercede por los enfermos y por los agonizantes, suscita vocaciones a la vida consagrada, evangelizadores para el Reino de Dios, intercede por las almas del purgatorio, enséñanos a orar y pide a Jesús por todos nosotros. Amén. 

MEDITACIÓN LUNES SANTO A (P. Damián Ramírez)

 


Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.






domingo, 2 de abril de 2023

MEDITACIÓN DOMINGO DE RAMOS A (P. Damián Ramírez)

¡Buenos días!

Nuestra celebración de la Semana Santa comienza hoy domingo, como sabemos, donde hacemos presente la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén que da comienzo a su semana final y al inicio de su Pasión.

Los cuatro evangelios relatan esta entrada triunfal ese domingo por la mañana de hace tanto tiempo, pero que conmemoramos nosotros hoy.

Al recibir las palmas toma en cuenta que eres parte de esa multitud y pregúntate:

¿Cómo caminarás esta semana con Jesús? 

Deja que el olivo te recuerde que tienes que alabarlo con tu devota y amorosa presencia durante el sagrado Triduo.

Mc 11,11 nos relata que Jesús regresó esa tarde a Betania, un suburbio de Jerusalén. Quizá se quedó con sus amigos Marta, María y Lázaro. 

Reza con Jesús esta tarde de cara a los difíciles días que le esperan…

Junto al “vídeo reflexión” de hoy, adjunto el que ha hecho Cristian (seminarista de la diócesis de Málaga) y que nos clarifica el sentido de estos días. 

Buena y Santa Semana 🙏🙏









sábado, 1 de abril de 2023

MEDITACIÓN SÁBADO V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez Lozano)

 


Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 45-57

En aquel tiempo,muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.











viernes, 31 de marzo de 2023

ORACIÓN SANTA BALBINA


Dulce Esposo de las vírgenes sagradas, Jesús, que a la bienaventurada santa Balbina concediste la belleza corporal y su virginal pureza, fortalece por intercesión de la misma y protege contra todo peligro y amenaza a todas las mujeres necesitadas de valentía. Amén.

MEDITACIÓN VIERNES DE DOLORES (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad». 
Y muchos creyeron en él allí. 









jueves, 30 de marzo de 2023

LUNA, LUNERA


 

MEDITACIÓN JUEVES V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 51-59

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy». 
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. 



“Quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre” (Jn 8,51-59)

Señor Jesús, me pregunto qué es eso de guardar tu palabra. Yo la tengo siempre cerca, de hecho tengo hasta diferentes volúmenes de ella: unos más pequeños, unos más nuevos, otros más usados. Algunos de gran tamaño, otros más solemnes y el que suelo utilizar, repleto de notas, de recuerdos y un poco estropeado por el paso del tiempo. ¿Es eso guardar tu palabra? Creo que no.

Señor Jesús, me gustaría poder hacer de tu evangelio la norma de mi vida. Me gustaría organizarme en torno a tu Evangelio y en torno a tu evangelio crecer. Me gustaría saber más de Ti, aprender a leer entre líneas, no perderme detalle, intuirte en cada texto, en cada parábola, en cada escena. Me gustaría aprender a guardar tu palabra en lo más profundo de lo que soy, allí donde las incoherencias y los anhelos se dan la mano, allí donde el deseo de conocerte y mi propia debilidad juegan a intentar ser lo que quieres que sea.

Señor Jesús, si quien guarda tu palabra no verá la muerte para siempre, quiero guardarla, porque quiero vivir para siempre. Enséñame el modo para poder guardar tu palabra con naturalidad, cotidianamente. Que supere la tentación de mantenerla intacta, sin abrirla, sin leerla, sin dejarme transformar por ella. Que tu palabra me abra los ojos y me haga caminar y vivir en verdad. Que al leer y escrutar tu palabra sepa qué quieres que haga y me ponga a ello.

Así te lo pido. Así sea.


miércoles, 29 de marzo de 2023

ORACIÓN SANTA GLADYS Y SAN GUNDLEUS

Señor, te pedimos que por medio de la oración y la integridad de santa Gladys y san Gundleus nos ayudes a todos tus fieles, para que podamos participar en la herencia eterna de aquellos a quienes celebran su fiesta  con devoción. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Santa Gladys y san Gundleus, rogad por nosotros.

MEDITACIÓN MIÉRCOLES V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 31-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».


"Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Jn 8,31-42)

Señor Jesús, en este tiempo en el que estamos parece que todo es susceptible de ser o no verdad. Nosotros, acostumbrados como estamos a vivir a toda prisa, sin cuestionarnos casi nada porque “es lo que hay”, ahora parece que la verdad nos golpea de otro modo y nos preocupa. ¿Cuál será la verdad de lo que está sucediendo? ¿Cuál es nuestra verdad? ¿Cuál es mi verdad?

Señor Jesús, tu Evangelio de hoy nos dice que para poder ser discípulos tuyos hay que permanecer en tu palabra: por eso en esta oración de hoy te pido que me acerques a tu palabra, que me enamores de ella y que la lea para poder descubrir quién eres y qué quieres de cada uno de nosotros. En esta mañana te pregunto, Señor, ¿qué quieres de mí?

Señor Jesús, es tu palabra la que nos muestra el camino, la que nos indica qué es y dónde está la verdad. Es en tu palabra donde descubrimos cuál es la verdad que nos hace libres. Dame la fe necesaria para creer en tu palabra. Dame una confianza en Ti sin condiciones, sin exclusiones, sin medias verdades.

Señor Jesús, necesito descubrir la verdad que esconde tu Evangelio. Necesito tu verdad para ser y vivir libre y en libertad. Necesito descubrirte cada jornada para poder seguir fundamentado mi vida sobre la verdad. Haz que sea posible. 

Así te lo pido. Así sea.






martes, 28 de marzo de 2023

MEDITACIÓN MARTES V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». 
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.


 

"¿Quién eres tú?" (Jn 8,21-30)

Señor Jesús, ¿quién eres Tú? ¿Qué rostro tienes? ¿Dónde te escondes, dónde te manifiestas? En este tiempo tan excepcional, tan inesperado, tan tristón, ¿quién eres Tú?

Señor Jesús, nuestras vidas tan agendadas, tan programadas, tan aseguradas, tan necesitadas de salir y de estar siempre por ahí, tan de aquí abajo... en esas vidas, en esta jornada, nos preguntamos, como aquellos, ¿quién eres Tú?

Señor Jesús, sabemos que el que te envió siempre estuvo contigo y jamás te abandonó. Fortalece nuestra fe y nuestra confianza en Ti para que creamos y sintamos que estás con nosotros, con cada uno y que jamás nos abandonas. En estos momentos sé para nosotros esperanza y alegría.

Señor Jesús, haznos a todos responsables, respetuosos y resilientes. Porque sabemos que Tú eres VIDA abundante.

Así te lo pido. Así sea.






lunes, 27 de marzo de 2023

ORACIÓN SAN RUPERTO


Oh querido monje devoto, misionero y predicador, san Ruperto de Salzburgo, te pedimos que ruegues por todos nosotros y por la Iglesia para que, a pesar de las dificultades de la vida, nunca abandonemos nuestros esfuerzos por vivir según las enseñanzas de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MEDITACIÓN LUNES V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».



"Anda, y en adelante no peques más" (Jn 8,1-11)

Señor Jesús, ¡si fuera tan fácil encontrarse contigo y escucharte decir que nadie nos acusa, que vayamos y en adelante no pequemos más, quizás todo sería más fácil, más evidente  más posibilitante! Pero Tú quieres que cada uno paremos, nos miremos dentro, examinemos qué hacemos y nos dejemos interpelar por tu Palabra y por nuestro encuentro personal contigo. Haz que deseemos hoy encontrarnos contigo y que abandonemos la superficialidad para poder intuirte y dejarnos hacer por Ti. 

Señor Jesús, ¡si fuera tan fácil que los otros dejaran de acusarnos para sentirnos bien, para sabernos perdonados, para borrarlo todo y comenzar de nuevo! Pero no. Debemos ser conscientes de nuestro mal, de nuestras debilidades, de nuestro pecado y ponerlo en tu presencia y desear gustar internamente tu escucha y tu misericordia reparadora. Haz que practiquemos hoy un examen de conciencia sincero y que nuestra voluntad se abra a tu voluntad.

Señor Jesús, ¡si fuera tan fácil vivir reconciliados con nosotros mismos, con los demás y contigo! Crea en nosotros el deseo sincero de vivir a tu estilo, de liberar a quien liberado necesita ser y de en todo amar y servir. Haznos personas agradecidas por sabernos objeto de tu misericordia. 

Así te lo pido. Así sea.






domingo, 26 de marzo de 2023

LÍBRAME, SEÑOR, DE LA INDIFERENCIA

 

Líbrame, Señor, de la indiferencia cuando cierro mis ojos para no ver aquello que me circunda; para no ser tocado por los problemas de los demás; cuando cierro mi corazón y no tomo en consideración a las otras personas.

Ilumina, Señor, mi corazón, que me sienta miembro de la gran familia humana; que arda allí donde la dignidad humana esté en juego; que me detenga ante el sufrimiento de este mundo para aliviarlo, ante las heridas de los demás para curarlas, con lo medios que tenga, comenzando por el propio tiempo y expresando ternura en mi gestos y lenguaje.

Tú, Señor, hiciste la voluntad del Padre, al sumergirte hasta el fondo en nuestra historia, para compartir con la humanidad su amor gratuito y misericordioso. Que con tu Espíritu, Señor, podamos hacernos cargo de la realidad, cargar humildemente con ella, y encargarnos, en la medida de lo posible, para que la casa común sea según la voluntad del Padre bueno. Amén.

ORACIÓN SAN BRAULIO DE ZARAGOZA

Señor, Tú que colocaste a san Braulio en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos así participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

MEDITACIÓN DOMINGO V DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

¡Buenos días!

Con el reloj cambiado de hora empieza a amanecer el último domingo de Cuaresma.  

Es hora de hacer balance y escuchar de labios de Jesús aquellas palabras suyas a Lázaro en el sepulcro: “¡SAL FUERA!”.

Piensa hoy de dónde tienes que salir y siente cómo el Señor te quiere vivo/a y no muerto/a.

Celebraremos la Eucaristía a las 11:00 (retransmitida por el canal YouTube parroquial) y a las 19:00, como cada domingo. 

¡SAL FUERA Y VIVE!

Dios te bendiga 🙏



Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11

Hermanos:
Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:
«Señor, el que tú amas está enfermo».
Jesús, al oírlo, dijo:
«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos:
«Vamos otra vez a Judea».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».
Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».
Jesús le replicó:
«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
«Lázaro, sal afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
«Desatadlo y dejadlo andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.


sábado, 25 de marzo de 2023

ORACIÓN AL BEATO SABASTIÁN DE APARICIO PARA RECUPERAR EL AMOR PERDIDO


Santo y poderoso viejo amigo mío, hoy te pido aquí, en primer lugar, tu gran ayuda para solucionar necesidades y problemas, porque ya no encuentro solución. 

Divino san Sebastián de Aparicio, hago esta llamada para que vengas en mi  ayuda y nunca me desampares. Porque antes de iniciar esta oración pongo mi alma y espíritu en la balanza de la misericordia y la bienaventuranza que el Padre nos ha dado a todos y a cada uno.

A partir de ahora prometo serte fiel seguidor sin queja alguna o remordimiento por cada petición que te haga, porque sé que, durante toda nuestra amistad, siempre has sido un fiel amigo, que me ayuda en las buenas y en las malas.

Así como un fiel maestro ayuda a su fiel seguidor, tú me ayudas a mí. Oh viejo gran compañero, pongo en tus manos de esta forma mi alma y corazón, como Cristo puso la salvación de todos nosotros en las manos de su Hijo.

Porque yo te considero un fiel guardián y amigo mío, hoy te pido a ti, en este momento de desesperanza, para que el amor que una vez se fue vuelva a mi vida y pueda celebrar con gozo y júbilo su regreso.

Te hago esta humilde petición, en la que este humilde servidor no sabe de qué manera más expresarse, para que este deseo tan adentro de mi corazón sea cumplido por ti, viejo amigo. Porque el poder que te fue asignado a ti por el Padre va más allá del entendimiento que tengo y más allá de lo normal que conocemos.

Por esta razón acudo a ti, santo poderoso, que sé que, en este momento, en el cual más te necesito, no me abandonarás ni por un solo momento.

Hoy te pido, santo legendario, que todo vuelva a ser como antes. Por eso estoy aquí, hincado de rodillas, pidiendo de corazón y de la manera más pura, que ayudes a este humilde servidor que te hace una petición que sólo tú puedes cumplir.

Porque en t, confío, en ti creo y a ti pido de una forma de devota, porque me he declarado tu fiel servidor, y sin lugar a duda contestarás a mi llamada, viejo amigo celestial. 

Intercede por mí en esta situación, para que las cosas encajen de una manera divina y que nadie pueda evitarlo.

Sin más nada que acatar, pongo en tus manos este gran amor que tengo. Amén.


MEDITACIÓN ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque “para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra». 
Y el ángel se retiró. 




viernes, 24 de marzo de 2023

ANHELO


 

MEDITACIÓN VIERNES IV DE CUARESMA A


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado». 
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.


 

"Mirad cómo habla abiertamente" (Jn 7, 1-2. 10. 25-30)

Señor Jesús, eso nos gustaría a nosotros: hablar siempre abiertamente, sin miedo, sin tener que cuidar tanto las palabras que al final acabamos por no decir lo que queríamos, sin tener que pensar demasiado si a alguien le molestará escuchar la verdad de lo que Tú eres y de lo que Tú obras en nosotros.

Señor Jesús, pon en nuestros labios tus palabras, danos valentía para no callar ante la injusticia, haznos profetas que anuncian y denuncian, crea en nosotros un espíritu crítico capaz de no pactar con la mediocridad y la indiferencia. Danos entrañas de misericordia para ser compasivos con los demás, de modo especial con el prójimo más vulnerable.

Señor Jesús, pon en nuestro corazón ese modo tuyo de bendecir, de imponer las manos, de sanar y de ungir con el bálsamo de la fraternidad y la paz. Inspira en nosotros tus gestos y palabras, de modo especial ante quienes se sienten explotados, angustiados y desesperanzados. Que nadie se vaya nunca de nuestro lado sin haber visto en nosotros una sonrisa y un gesto de cariño.

Señor Jesús, vamos a por este viernes. Acompaña nuestro caminar. Haznos fecundos en la Caridad y haz que hablemos abiertamente de la suerte inmensa que es llevarte en el corazón y saber que Tú llevas tatuado nuestro nombre en tus manos.

Así te lo pido. Así sea.






jueves, 23 de marzo de 2023

ORACIÓN A SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO


Santo Toribio, tú que nos dejaste un ejemplo inigualable de amor por Cristo, por la Iglesia y por las almas, y proclamaste el evangelio con tu vida de santidad, más que con palabras, intercede ante Dios por nuestras almas necesitadas de su gracia para seguir tu camino, siendo fieles al evangelio, comenzando con nuestros corazones en relación con el Señor, en relación con nuestra familia y las personas más cercanas, como también con aquellas que son solo observadoras de nuestros actos y sepamos llevar el mensaje de Cristo. Amén.