martes, 17 de febrero de 2026

MARTES VI TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Hoy es martes y mañana comenzamos el tiempo de Cuaresma, que nos ayuda a buscar mas profundamente a Dios. Hoy las lecturas nos hacen una propuesta invitándonos a cuidar qué deseamos. La primera lectura advierte de que si nuestro corazón desea cosas materiales al final sufre y se aparta de Dios, porque Él siempre quiere darnos vida. Y el evangelio señala a los apóstoles preocupados por el pan y a Jesús que les advierte de la levadura de los fariseos, que buscan crear miedo y desconfianza; por eso recuerda los milagros de la multiplicación. Debemos confiar en la providencia amorosa de Dios, que nunca en la dificultad nos abandona, y aunque tengamos que pasar por oscuridades deseemos sólo a Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos sostiene para que no tropecemos.



1ª Lectura (Sant 1, 12-18): Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. Mis queridos hermanos, no os engañéis. Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni periodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.


Salmo responsorial: 93

R/. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.

Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón.

Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia.


Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 23): Aleluya. Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 8, 14-21): En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?». «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?».














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