La Palabra de Dios nos presenta hoy a un Dios que quiere darnos un corazón de carne y no de piedra, como dice la primera lectura. El salmista canta que un corazón quebrantado y humilde Dios no lo desprecia. Por eso los hombres hemos sido llamados a compartir la alegría del banquete celestial, pero debemos tener preparado nuestro corazón (nuestro traje de fiesta) para poder disfrutar de ese banquete. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos purifica con el bautismo de Cristo para que no seamos siervos sino hijos.
1ª Lectura (Ez 36, 23-28): Así dice el Señor: «Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor —oráculo del Señor, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».
Salmo responsorial: 50
R/. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.
Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.
Versículo antes del Evangelio (Sal 94, 8): Aleluya. No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Aleluya.





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