domingo, 29 de marzo de 2020

ORACIÓN PARA ENVIAR A TU ÁNGEL DE LA GUARDA A MISA

Oh santo Ángel, que estás a mi lado, ven a la iglesia conmigo, arrodíllate en mi lugar en la misa donde yo deseo estar.
Durante el Ofertorio, en mi lugar, lleva todo lo que soy y tengo, y ponlo como sacrificio encima del Trono del altar.
Al tocar la campana en la Consagración, adora con el amor de los Serafines. Mi Jesús contenido en la Hostia desciende de lo alto del Cielo.
Después ora por aquellos que yo cariñosamente amo, y por aquellos que me han ofendido. Que la Sangre de Jesús lave sus corazones y alivie el sufrimiento de las almas.
Y cuando el sacerdote distribuya la Comunión. ¡oh Jesús mío, tráela para mí! Que su dulce corazón pueda descansar en el mío y yo pueda ser su templo.
Pide para que este Divino Sacrificio borre los pecados humanos; después, tráeme la bendición de Jesús a mi casa, el abogado de todas las gracias.

QUÉDATE CONMIGO (ORACIÓN DEL PADRE PÍO PARA EXPULSAR EL MIEDO)

Quédate conmigo, Jesús, porque el día empieza a morir y la vida pasa; se acercan la muerte, el Juicio y la Eternidad.
Es necesario que renueve mis fuerzas para no detenerme en el camino, y para eso te necesito a Ti,
Se hace tarde y se acerca la muerte, y yo tengo miedo a la oscuridad. Temo a las tentaciones, la sequedad, la cruz, los sufrimientos.
¡Oh, cuánto te necesito, Jesús mío, en esta noche de exilio!
Quédate conmigo esta noche, Jesús, con todos los peligros de esta vida. Te necesito.
Permíteme reconocerte como lo hicieron tus discípulos al partir el pan, para que la Comunión sea luz que disperse las tinieblas, la fuerza que me sostenga y el gozo de mi corazón.
Quédate conmigo, oh Jesús, para que a la hora de mi muerte desee permanecer unido a Ti, si no en la Comunión, al menos en gracia y amor.
Quédate conmigo, oh Jesús; no te pido consuelo divino, pues no lo merezco, pero la gracia de tu Presencia, oh, esa sí te la pido.
Quédate conmigo, Jesús, porque solo a Ti te busco, tu Amor, tu Gracia, tu Corazón, tu Espíritu, porque te amo y no pido más recompensa que la de amarte más y más.
Con un amor firme te amaré con todo mi corazón mientras viva, y seguiré amándote por toda la Eternidad.

HOMILÍA 5º DOMINGO CUARESMA DEL PADRE DAMIÁN RAMÍREZ

HOMILÍA 5º DOMINGO CUARESMA A

(Canción "Cosas pequeñas" del grupo Ixcís)


jueves, 19 de marzo de 2020

NO ME ARREBATES LA VIDA (M. Palacios)

No me arrebates la vida,
no me apartes de tu vientre,
ya late mi corazón...
me duele, ya estoy consciente.  

Déjame sentir tus besos,
déjame ver tu mirada,
déjame estar en tus brazos.
Inténtalo, no pierdes nada.

Es triste saber que piensas
que tu vida arruinaré,
pero estás equivocada...¡madre!
Por siempre yo te amaré...

ORACIÓN DE FE

Señor Jesús, yo te acepto como mi único y suficiente Salvador de mi vida y de mi alma.
Señor Jesús, perdóname todo lo que te he ofendido de pensamiento, palabra y obra.
Lávame y límpiame con tu preciosa Sangre.
Escribe mi nombre en el Libro de la vida y séllame con tu Espíritu Santo.
Gracias, Señor. Amén.

HOMILÍA SAN JOSÉ PADRE DAMIÁN RAMÍREZ LOZANO

HOMILÍA SAN JOSÉ DEL PADRE DAMIÁN


lunes, 16 de marzo de 2020

EL DETENTE DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El Detente, el Escudo del Sagrado Corazón de Jesús es un emblema con la imagen del Sagrado Corazón y la divisa: ¡Detente! El Corazón de Jesús está conmigo. Venga a nosotros tu Reino.
El uso del Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús, señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden.
Además, nos ayuda a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra total confianza en la protección divina, una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Nuestro Señor y una petición de que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.
El Detente, lejos de ser un talismán mágico, es un signo de nuestra confianza en el poder del Señor Jesús. Miramos su Divino Rostro y nos sentimos apoyados por tan dulce mirada. Abrimos nuestro corazón delante de esos brazos que siempre están abiertos para recibirnos y perdonarnos.
El Detente se puede usar en la ropa o en el auto, no hace falta ninguna imposición especial, como en el caso de los escapularios. La confianza en el Sagrado Corazón de Jesús es suficiente para experimentar los efectos de su Divino Amor y protección.
El Detente significa: ¡Detente! Satanás, tentación, pasión, peligro, enemistad, tristeza, penas, infierno, que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi esperanza, mi todo, está conmigo.
Por lo tanto, llevar el Detente del Sagrado Corazón y llevarlo con amor y fe es lo mismo que si lleváramos un escudo contra toda clase de peligros. Procuremos que los enfermos, niños, jóvenes, ancianos y todo el mundo lleven encima un Detente, en la cartera o debajo de la almohada (en el caso de enfermos).



domingo, 15 de marzo de 2020

ORACIÓN ANTE EL COVID-19


Breve oración ante el COVID- 19

«Que los estantes vacíos del supermercado ​me ayuden a pensar en quienes la escasez es el no-pan suyo de cada día.

Que la falta de mascarillas o de hidroalcohol me haga reflexionar ante quien vive a la intemperie desde que nace, sin tarjeta médica, ni hospitales, ni medicinas…

Que la incertidumbre de a quién le tocará, ​me ayude a intuir los sentimientos de los que oyen el silbido de las bombas y los disparos hoy.

Que el posible aislamiento ​me sirva para padecer con los refugiados bloqueados en Turquía.

Que las posibles "grandes complicaciones logísticas" laborales​, educativas​ y familiares​ me ayuden a comprender una pequeña parte de lo que sienten los padres que no tienen ni abrigo, ni casa, ni cuadernos, ni respuestas, ni esperanza para sus hijos.

​Que el caos económico que amenaza nuestro privilegiado bienestar nos sirva para abrir los ojos ​ante quien busca simplemente futuro atravesando el océano​, el desierto, el campo helado o las alambradas.»


PADRE BUENO



Padre bueno, consuelo de tu Pueblo,
en tus manos están nuestras esperanzas y angustias, 
nuestra confianza y los temores del caminar.

En este tiempo de zozobra 
ayúdanos a no perder de vista que lo importante 
es cuidarnos los unos a los otros como nos cuidas Tú.

Te pedimos que sea posible un nuevo encuentro,
donde la cercanía sea desde la responsabilidad 
y donde el Sacramento de tu Palabra 
nos alimente desde lo cotidiano y cordial.

Mueve siempre nuestra vida 
al cuidado de la Creación y de los demás.
Anima a quién se siente en soledad,
y regálanos la serenidad de una Pascua siempre nueva
en tu presencia Viva y Verdadera.

                                                                            Que así sea.


ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA ANTE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. Nosotros nos encomendamos a ti, salud de los enfermos, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos, y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre, y hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos, y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos a través de la Cruz al gozo de la resurrección.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos en la prueba y líbranos de todo peligro. Oh Virgen gloriosa y bendita, ruega por nosotros. Amén.

HOMILÍA III DOMINGO DE CUARESMA DEL PADRE DAMIÁN RAMÍREZ LOZANO

HOMILÍA III DOMINGO CUARESMA

sábado, 14 de marzo de 2020

ORACIÓN DE LA MAÑANA (20)

Mi Padre amado, en el silencio de este bello amanecer vengo ante Ti para poner mi vida en tus manos y para pedirte que me tomes de tu mano y me guíes por el camino correcto.
Dame la fe que necesito, pues Tú sabes por todo lo que paso, ayúdame a confiar plenamente en Ti y tener la seguridad de que pase lo que pase Tú estás junto a mi, y que todo lo malo pasará pronto y me darás la paz que necesito.
Gracias por la salud que me das, gracias por tus muchas bendiciones y tu gran misericordia.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

EL MAESTRO Y LOS GLOBOS

Un maestro llevó globos a su escuela y le regaló uno a cada alumno. Después ordenó que anotasen sus nombres en su globo, los dejaran en el suelo y abandonaran el aula.
Una vez afuera les dijo: "Tenéis 5 minutos para que cada uno encuentre el globo que lleva su nombre".
Los alumnos entraron y buscaron, pero se acabaron los 5 minutos y nadie había podido encontrar el suyo.
El maestro les dijo entonces: "Tomad cualquier globo y entregádselo al dueño del nombre que lleva anotado".
En apenas un par de minutos todos los alumnos ya tenían el suyo en la mano.
Finalmente, dijo el maestro: "Chicos, los globos son como la felicidad. Nadie la va a encontrar buscando la suya solamente. En cambio, si cada uno se preocupa por la del otro, encuentra rápido la que le pertenece".

jueves, 13 de febrero de 2020

GRAN BENDICIÓN

Bendigo tu bien, que solo lo bueno te acompañe.
Bendigo tu inteligencia, que siempre sepas lo que debes hacer.
Bendigo tu amor, que siempre tengas a tu lado alguien que te quiera.
Bendigo tu belleza, armonía y pureza, para que todo el mundo se sienta bien a tu lado.
Bendigo tu salud, que nunca te enfermes.
Bendigo tu prosperidad, que jamás te falte nada.
Bendigo tu libertad, que nunca estés atado a nada indeseable.

BENDICIONES DE LA MESA

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien:
Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien:
Bendícenos, Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Después de la comida, todos se santiguan, luego:
Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
O bien:
Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

BENDICIÓN DE LOS HIJOS (1)

Padre santo, fuente inagotable de vida y autor de todo bien, te bendecimos y te damos gracias, porque has querido alegrar nuestra comunión de amor con el don de los hijos; te pedimos que estos jóvenes miembros de nuestra familia encuentren en la sociedad doméstica el camino por el que tiendan siempre hacia lo mejor y puedan llegar un día, con tu ayuda, a la meta que tienen señalada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/ Amén.

QUE DIOS ME BENDIGA

Que Dios me bendiga. Que Dios bendiga mi vida. Que Dios bendiga mi salud. Que Dios bendiga mi corazón. Que Dios bendiga mi hogar. Que Dios bendiga a mi familia. Que Dios bendiga mi empleo. Que Dios bendiga mis finanzas. Que Dios bendiga mis proyectos.
Dios, Tú eres mi fuerza, te necesito. Sáname y sana a mi familia.

Así como cae agua del cielo, así caerán en ti las más grandes bendiciones en el nombre de Dios.

LAS TRES AVEMARÍAS POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Oh María, Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas almas por las cuales tengo o pueda tener alguna obligación, sea de caridad o de justicia.

Avemaría

Oh María, Reina del Purgatorio, te ruego por las almas más abandonadas y olvidadas, por las que nadie ruega. Tú oh Madre, que te acuerdas de ellas, aplícales los méritos de la Pasión de Jesús, tus méritos y los de todos los santos, y encontrarán saludable refrigerio.

Avemaría

Oh María, Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas almas que han de salir más pronto de aquel lugar de penas, para que cuanto antes vayan a cantar en tu compañía las eternas misericordias del Señor.

Avemaría

UNA VISIÓN DE SAN BERNARDO

Una noche, san Bernardo, dentro del templo, tuvo una visión: "Al comenzar la ceremonia vi bajar del cielo una multitud de ángeles. Cada ángel se colocó al lado de uno de los fieles presentes, abrió un libro y comenzó a escribir. Me fijé en que algunos ángeles escribían con letras de oro; otros, con letras de plata; otros con tinta; y otros con agua".
Entonces, san Bernardo preguntó: "¿Por qué no escribís todos con el mismo material?".
Uno de los ángeles le explicó: "Escribimos con oro las oraciones hechas con amor; con plata las oraciones hechas con fe; con tinta las oraciones hechas con atención; con agua las oraciones hechas tan solo con los labios".

ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

Señor, Creador nuestro, concede a las almas de tus siervos la remisión de todos sus pecados, para que por las humildes súplicas de la Iglesia alcancen el perdón que siempre desearon. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 10 de febrero de 2020

LETANÍA DE LA CONFIANZA (PARA ALEJAR LA ANSIEDAD)

De creer que debo ganarme tu amor, libérame, Jesús.
Del miedo a no ser digno de amor, libérame, Jesús.
De la falsa seguridad de que tengo lo que necesito, libérame, Jesús.
Del miedo a que confiar en Ti me dejará más indigente, libérame, Jesús.
De toda sospecha respecto a tus palabras y tus promesas, libérame, Jesús.
De las rebeldías contra el depender de Ti como un niño, libérame, Jesús.
Del rechazo y las resistencias a aceptar tu voluntad, libérame, Jesús.
Del ansia por el futuro, libérame, Jesús.
Del resentimiento o de la excesiva preocupación por el pasado, libérame, Jesús.
De la constante búsqueda de mí mismo/a en el momento actual, libérame, Jesús.
De no creer en tu amor y en tu presencia, libérame, Jesús.
Del miedo a que se me pida dar más de lo que tengo, libérame, Jesús.
De creer que mi vida no tiene significado o valor, libérame, Jesús.
Del miedo a lo que pide el amor, libérame, Jesús.
Del desánimo, libérame, Jesús.

Tú siempre estás conmigo, me sostienes y me amas. Jesús, confío en Ti.
Tu amor es más profundo que mis pecados y mis caídas, y me transforma. Jesús, confío en Ti.
No saber lo que me espera mañana es una invitación a confiar en Ti. Jesús, confío en Ti.
Tú estás conmigo en mi sufrimiento. Jesús, confío en Ti.
Mi sufrimiento, unido al tuyo, dará frutos en esta vida y en la próxima. Jesús, confío en Ti.
No me dejarás huérfano, estás presente en tu Iglesia. Jesús, confío en Ti.
Tu proyecto es mejor que cualquier otra cosa. Jesús, confío en Ti.
Me escuchas siempre y en tu bondad me respondes. Jesús, confío en Ti.
Me das la gracia de aceptar el perdón y de perdonar a los demás. Jesús, confío en Ti.
Me das la fuerza de lo que necesito para hacer lo que se me pide. Jesús, confío en Ti.
Mi vida es un don. Jesús, confío en Ti.
Me enseñarás a tener confianza en Ti. Jesús, confío en Ti.
Eres mi señor y mi Dios. Jesús, confío en Ti.
Soy tu predilecto. Jesús, confío en Ti.

ORACIÓN POR LAS MISIONES

Padre nuestro, tu Hijo Unigénito Jesucristo, resucitado de entre los muertos, encomendó a sus discípulos el mandato de "id y haced discípulos a todas las gentes".
Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo somos partícipes de la misión de la Iglesia.
Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos la gracia de ser testigos del evangelio, valientes y tenaces, para que la misión encomendada a la Iglesia, que aún está lejos de ser completada, pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces que traigan vida y luz al mundo.
Ayúdanos a hacer que todos los pueblos puedan experimentar el amor salvífico y la misericordia de Jesucristo, Él que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

REZANDO EL SANTO ROSARIO

Señor mío Jesucristo, que tu luz divina llegue a todos mis hermanos. Que rezando el santo Rosario sean hermosos pétalos de flores que lleguen a tu corazón. Para que unido con mi Madre santísima sean pétalos bañados de un torrente de amor hacia tus hijos que pedimos diariamente tu amor y protección ante las asechanzas que día a día se presentan para desviarnos del camino que nos lleva a tu presencia. Amén.

PANTALONES MOJADOS

Un niño de diez años está en su pupitre y, de repente, hay un charco a sus pies y la parte delantera de sus pantalones está mojada. Piensa que su corazón se va a detener porque no puede imaginarse como pudo haber sucedido.
Nunca antes le había pasado. Y sabe que cuando los niños se den cuenta no habrá final. Y cuando las niñas se den cuenta no volverán a hablarle mientras viva.
El niño piensa que su corazón se va a detener, agacha la cabeza y dice esta oración:
¡Querido Dios, esto es una emergencia! ¡Necesito ayuda ahora! Dentro de un minuto estoy muerto.
Al levantar la cabeza después de su oración, ve venir a la maestra con una mirada que dice que ha sido descubierto.
Mientras la profesora camina hacia él, una compañera llamada Loli va llevando un pez dorado en un acuario lleno de agua. Loli tropieza frente a la profesora e inexplicablemente derrama toda el agua en el regazo del muchacho.
El niño aparenta estar enojado, pero al mismo tiempo está diciendo dentro de sí: Gracias, Señor, gracias.
Ahora, en lugar de ser ridiculizado, el niño es objeto de simpatía.
La profesora lo lleva rápidamente abajo y le hace ponerse unos pantalones de gimnasia mientras se secan los suyos. Mientras, todos los otros niños están limpiando alrededor de su pupitre.
Así es la vida, el ridículo que le habría tocado hacer, fue pasado a otra persona, Loli.
Al final de la jornada, mientras están esperando el autobús, el niño le dice al oído a Loli:
- Lo hiciste a propósito, ¿verdad?
Y ella le responde susurrando:
- Yo también me oriné en los pantalones una vez.

Que Dios nos ayude a ver las oportunidades de hacer el bien, que siempre están a nuestro alrededor.
Si estás pasando por un momento difícil ahora mismo, conserva la fe.

LLAMARON A MI CORAZÓN

Llamaron a mi corazón, 
corrí a abrir con vida y alma.
Veo en la puerta a mi Amor 
con una cruz que me espanta.
Pasad si os place, Señor, pasad,
que esta es vuestra casa;
si solo una choza es,
haced de ella vuestro alcázar.
Y, haciendo mi noche día,
Jesús entró en mi morada;
pero al entrar en mi pecho, 
dejó la cruz en mi espalda.

jueves, 30 de enero de 2020

PLEGARIA DE LOS MAYORES

Benditos sean los que comprenden mis pasos vacilantes y mis manos temblorosas.
Benditos los que saben que mis oídos van a tener hoy dificultades para oír.
Benditos los que aceptan mi vista cansada y mi espíritu ralentizado.
Benditos los que apartan benévolos sus ojos cuando se me cae el café en el desayuno.
Benditos los que, sonriendo, se paran a charlar conmigo un momento.
Benditos los que nunca me dicen: "Ya es la segunda vez que me cuentas hoy esa historia".
Benditos los que tienen tino para hacerme evocar mis días felices de otros tiempos.
Benditos los que hacen de mí un ser amado, respetado y no abandonado.
Benditos los que suavizan con su amor los días que me quedan en este último viaje hacia la casa del Padre.

CUÁNTO CUESTA UN MILAGRO

Micaela, una niña de ocho años oyó a sus padres decir que su hermanito Andrés estaba muy enfermo y que ellos no tenían el dinero necesario para pagar la operación que podría salvar su vida. «Sólo un milagro puede salvarlo», les oyó decir.
Micaela, fue a su habitación y sacó de un frasco todos sus ahorros. Vació el contenido y con todas las monedas que tenía fue a la farmacia. Esperó con paciencia al farmacéutico que estaba muy ocupado hablando con otro hombre.
Por fin, molesto, le preguntó. - ¿Qué necesitas? -  Estoy conversando con mi hermano que vino de Chicago y al que no he visto en mucho tiempo – añadió, sin esperar que la niña respondiera su pregunta.
- Es por mi hermano, dijo la niña - está muy enfermo y quiero comprarle un milagro.- ¿Cómo? - preguntó el boticario.- Se llama Andrés y tiene algo muy malo que le está creciendo dentro de la cabeza. Dice mi papá que sólo un milagro le puede salvar. ¿Cuánto cuesta un milagro?
- Aquí no vendemos milagros, lo siento, pero no puedo ayudarte - contestó éste, con un nudo en la garganta.

- Mire, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Dígame cuánto cuesta.
El hermano del farmacéutico era un hombre muy elegante. Se inclinó, y preguntó a la niña:- ¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?- No sé, respondió Micaela, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Lo que sé, es que está muy enfermo y dice mamá que necesita una operación, pero como mi papá no puede pagarla, quiero hacerlo yo con mi dinero.
- ¿Cuánto tienes? -preguntó el señor que venía de Chicago-. -Un dólar y once centavos -respondió Micaela con voz apenas audible-. Es todo lo que tengo, pero si hace falta, puedo conseguir más.
- ¡Qué casualidad! -dijo sonriendo-, un dólar y once centavos es justo lo que cuesta un milagro para tu hermanito. Seguidamente, el hombre recogió el dinero en una mano y con la otra tomó la mano de la niña y le dijo:- Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres, para ver si tengo la clase de milagro que necesitas.
Aquel hombre bien vestido era el Dr. Carltom Armstrong, especialista en neurocirugía, quien realizó la delicada operación. Al poco tiempo, Andrés se había restablecido totalmente.
La madre emocionada comentó: Esta operación fue un milagro. ¿Cuánto habrá costado? Micaela sonrió. Sabía exactamente cuánto costaba un milagro: un dólar y once centavos...

Cuando Jesús les dijo a sus apóstoles que deberíamos ser como niños, se refería a la FE que debemos tener para alcanzar las metas inalcanzables.

Micaela es un gran ejemplo, ella salió de su casa convencida de conseguir el milagro para su hermano, solo porque en su fe e inocencia estaba el verdadero amor de Dios.
Para dar vida y hacer feliz a alguien basta una sonrisa, una buena palabra, un abrazo sincero.

SI YO FUERA MAYOR (Pablo García Baena)

Si yo fuera mayor,
lo cual parece casi imposible,
amaría los ríos limpios entre las aneas,
el arco de las truchas,
las ocas paseando una tras otra por la orilla,
bobas y solteras como señoritas puritanas,
la campana sonando lejana en la heredad,
todo como lo viera alguna vez
en un paraje nórdico.
Y allí, bajo el árbol de la vida,
sentarme a leer un libro hermoso,
ya leído.

viernes, 24 de enero de 2020

ORACIÓN AL PADRE PÍO POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Hay que vaciar el purgatorio con nuestras oraciones. Abrid vuestro corazón cara a los cielos, para que descienda sobre él el rocío benéfico. (Padre Pío)

Querido Padre Pío, tú que tanto amas y nos enseñaste a amar a las almas del Purgatorio, por las que te has ofrecido como víctima que expió sus penas, ruega a Dios Nuestro señor para que ponga en nuestros corazones sentimientos de compasión y amor por estas almas.
También nosotros ayudaremos a las almas del Purgatorio y reduciremos sus tiempos de destierro y de gran aflicción. Ganaremos para ellas, con sacrificio y oración, el descanso eterno, y las santas indulgencias necesarias para sacarlas del lugar del sufrimiento.
Oh Señor, Padre Jesucristo, te suplico que salves a los pecadores y los libres pronto del tormento del Purgatorio. Amén.

ORACIÓN AL SANTO SUDARIO PARA LIBERACIÓN DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Hijo de Dios y Señor nuestro, que nos dejaste las señales de tu Pasión en la Sábana santa en la que fue envuelta tu cuerpo.
Santísimo es el sudario donde fue envuelto el cuerpo de Cristo, descendido por José de Arimatea de la santa Cruz, instrumento de la muerte de nuestro Señor Jesús.
Concédenos, oh piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura santa, y por los dolores y angustias de tu Santísima Madre María, Señora nuestra, sean llevadas las almas del Purgatorio a la gloria de tu Resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre, en unidad del Espíritu santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.