domingo, 30 de marzo de 2025

BENDICIÓN DE LOS HIJOS (2)


Dios Todopoderoso, Tú que me conoces y sabes perfectamente todo lo que hay en mi corazón, mis anhelos y deseos más profundos, dame en esta oportunidad  tu favor y cubre a mis hijos con tu manto protector para que estén a salvo de todo mal, de los peligros del mundo que siempre acechan y de todo acto de maldad que los quiera lastimar.
Estoy tan agradecido, Señor, por los hijos que me has dado, porque son personas invaluables, llenas de amor y de talentos, por lo que estoy tan feliz de poder ser su madre (padre), pues no hay nada más reconfortante que el amor de mis hijos.
Y aunque a veces las cosas sean difíciles entre nosotros, Señor, hoy elevo esta oración para pedirte que les des tu sagrada protección, mi Dios Bendito; cuídalos de todo lo que quiera dañarlos, de los falsos amigos, de malhechores y asesinos, no permitas que mis hijos sean lastimados o que su alegría se vea truncada por las acciones de otros; no lo permitas, Señor.
Ayúdales en su vida a tomar buenas decisiones, que siempre sepan elegir lo que es correcto, que aprendan a guiarse por tu palabra y que se mantengan firmes en sus principios, que nada ponga en duda su fe o su amor hacia Ti.
Tú sabes, Señor, que como padre (madre) deseo lo mejor para ellos, porque Tú, siendo mi Padre, me has dado solo lo mejor de Ti; pero soy un hombre (mujer) con muchos errores, Dios mio, y los he cometido también con ellos. Señor, te suplico me ayudes a ser un hombre (mujer) justo y sabio, para poder guiar a mis hijos con mi ejemplo y con mi amor.
No permitas nunca, mi Dios altísimo, que mis palabras de enojo hieran los corazones de mis hijos, ayúdame a ser paciente con ellos, a anteponer su valor como personas por encima de toda travesura, desobediencia o quizá error que ellos mismos puedan cometer, pues solo Tú eres el único que es perfecto, Dios mío.
Guíame y enséñame a ser un padre (madre) tan justo y tan amoroso como lo eres Tú, Señor, que no tenga vergüenza alguna de expresar mi amor hacia mis hijos en cualquier lugar, porque será para ellos una lección de por vida. Y aun siendo ellos grandes y adultos, dame la dicha de poder decirles cuánto los amo, pues son mi mayor tesoro a pesar de los años.

 

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