Buenos días. Hoy jueves seguimos rezando por el Papa y por las vocaciones al sacerdocio. Hoy las lecturas hablan de la importancia de saber pedir lo que necesitamos. La primera lectura presenta la súplica de la reina Ester y su confianza en Dios; y en el evangelio Jesús nos enseña a pedir a Dios, que es un Padre bueno que da lo que verdaderamente es bueno. Seamos humildes, dejemos la soberbia y el orgullo y hablemos con fe a Dios, que nos escucha siempre, y encontraremos que nos ayuda dando fuerza y valor a nuestra vida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que SIEMPRE nos escucha.
1ª Lectura (Est 14, 1.3—5.12-14): En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor. Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo: «¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro. Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él. Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».
Salmo responsorial: 137
R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.
Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Versículo antes del Evangelio (Sal 50, 12a.14a): Crea en mí, Señor, un corazón puro y devuélveme tu salvación, que regocija.
Texto del Evangelio (Mt 7, 7-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas».
"Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá" (Mt 7, 7-12)
Señor Jesús, hoy tu Palabra nos urge a la acción, al movimiento, a no estar quietos, a no permanecer inmóviles ante lo que acontece, a estar siempre en camino, a ser proactivos. Por eso, como a quien pide se le dará, a quien busca, encontrará y a quien llama se le abrirá, hoy te decimos:
Cuida de nosotros, de todos.
Acompaña nuestra jornada.
Conviértenos a Ti.
Alimenta nuestra fe.
Haznos serviciales.
Danos sentido del humor.
Genera en nosotros la necesidad de ser agradecidos.
Haznos capaces de pedir perdón y de recibir perdón.
Enséñanos a amar.
Edúcanos en tu escuela. Haznos buenos y justos.
Enséñanos a orar.
Haz que lo celebremos todo.
Renueva nuestras ganas de vivir.
Fomenta en nosotros la mejora continua.
Danos fuerzas para poder sostener a los demás cuando lo necesiten.
Haznos sal y luz.
Dibuja en nuestro rostro la sonrisa del que es feliz.
Haznos personas alegres.
Ayúdanos a vivir en modo esperanza.
Sé para nosotros el sol que nace de lo alto.
Sé con nosotros el amor sin medida.
Danos paz y haz posible la paz.
Que el Papa Francisco mejore y retome su vocación de buen pastor.
Así te lo pido. Así sea.
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