Buenos días. Hoy martes las lecturas nos quieren enseñar la virtud de la humildad. Dios quiere, en la primera lectura, que Sodoma se convierta de sus malas acciones, y serán perdonados todos los pecados. El salmo destaca que el único sacrificio que agrada a Dios es la acción de gracias de un corazón sincero y humilde. Y el evangelio destaca la hipocresía de los escribas y fariseos que sólo cumplen la ley esperando la recompensa de los hombres. Santa Teresa de Jesús decía que la verdad es andar en humildad y esto es cierto, pero cuidado, porque nos puede pasar como a los fariseos y tratemos de parecer tan humildes que seamos falsos. La humildad y la verdad van unidas y se muestran cuando nos implicamos trabajando con todo el corazón por convertirnos y transformar nuestro mundo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ve nuestro interior y conoce nuestras intenciones.
1ª Lectura (Is 1, 10.16-20): Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos —dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada. Ha hablado la boca del Señor».
Salmo responsorial: 49
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños.
¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?
Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios».
Versículo antes del Evangelio (Ez 18, 31): Echad lejos de vosotros todas vuestras prevaricaciones, dice el Señor, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.






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