Buenos días. Hoy martes en las lecturas aparece destacada la palabra perdón. La primera implora misericordia y perdón porque el pueblo de Israel está en el destierro, y siente que lo único que tienen es su fe en Dios. En el evangelio Jesús responde a Pedro sobre el perdón: hay que perdonar hasta 70 veces 7 (=siempre). Y lo más importante es que no olvidemos que perdonar es una cualidad divina que nos recuerda que somos imagen de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y perdonemos de corazón y nuestro Padre nos dará su perdón infinito.
1ª Lectura (Dan 3, 25.34-43): En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo: «Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos, y buscamos tu rostro; no nos defraudes, Señor; trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor».
Salmo responsorial: 24
R/. Recuerda, Señor, tu ternura.
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
Versículo antes del Evangelio (Jl 2, 12-13): Ahora pues, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, porque soy benigno y clemente.





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