A Blanca Quiroga y Pardo Bazán
Un ángel y el demonio, a Eva un día contemplan con amor. -y ¿qué opináis, decid, de esa obra mía?- les preguntó el Señor. | |||
| Mirando de Eva la gentil cabeza, | |||
| dijo el demonio así: | |||
| -¡La mujer! A pesar de su belleza | |||
| es inferior a mí. | |||
| ¡Sentir sin comprender! ¡Perpetua ilusa | |||
| que goza en delirar! | |||
| ¡Que tiene, sin razón, la ciencia infusa | |||
| del arte de engañar! | |||
| Uniendo la inconstancia a la hermosura | |||
| (el demonio añadió), | |||
| creedme, Señor, vuestra mejor hechura | |||
| vale menos que yo. |
| -La mujer (siguió el ángel) de tal modo | ||||
| desafía al dolor, | ||||
| que, aunque débil su fe, se arriesga a todo | ||||
| por servir al amor. | ||||
| De la santa piedad hija querida, | ||||
| ni piensa, ni hace el mal, | ||||
| y, próvida, transmite con la vida | ||||
| la sed de lo ideal. | ||||
| La mujer es tan buena (enardecido | ||||
| el ángel concluyó), | ||||
| que, aunque soy en el cielo un elegido, | ||||
| ella es mejor que yo. Tú, dotada de espíritu sublime y de gran corazón, Blanca, entre el ángel y el demonio, dime: ¿quién tiene más razón? | ||||

No hay comentarios:
Publicar un comentario