sábado, 7 de marzo de 2026

CABEZA Y CORAZÓN (DOLORA CLXXV DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


                                      A Blanca Quiroga y Pardo Bazán


Un ángel y el demonio, a Eva un día
contemplan con amor.
-y ¿qué opináis, decid, de esa obra mía?-
les preguntó el Señor.
    
Mirando de Eva la gentil cabeza,
dijo el demonio así:
-¡La mujer! A pesar de su belleza
es inferior a mí.

¡Sentir sin comprender! ¡Perpetua ilusa
que goza en delirar!
¡Que tiene, sin razón, la ciencia infusa
del arte de engañar!

Uniendo la inconstancia a la hermosura
(el demonio añadió),
creedme, Señor, vuestra mejor hechura
vale menos que yo.


-La mujer (siguió el ángel) de tal modo
desafía al dolor,
que, aunque débil su fe, se arriesga a todo
por servir al amor.

De la santa piedad hija querida,
ni piensa, ni hace el mal,
y, próvida, transmite con la vida
la sed de lo ideal.

La mujer es tan buena (enardecido
el ángel concluyó),
que, aunque soy en el cielo un elegido,
ella es mejor que yo.

Tú, dotada de espíritu sublime
y de gran corazón,
Blanca, entre el ángel y el demonio, dime:
¿quién tiene más razón?




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