Buenos días. Hoy lunes las lecturas nos explican que el plan de Dios para el hombre es la vida. El profeta lo dice con el lenguaje poético: en la nueva Jerusalén no habrá niño que dure pocos días , ni adulto que no colme sus años. En el evangelio, Jesús cura con su palabra al niño del funcionario. Y todo para que creamos, para que tengamos esperanza y confianza en su Palabra, que cumple las promesas. ¿Confiamos plenamente en la palabra de vida que significa el evangelio o vivimos en el desierto y la muerte? Seamos buenos y confiemos en Dios, que cambia nuestro luto en danzas.
1ª Lectura (Is 65, 17-21): Esto dice el Señor: «Mirad: voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra: de las cosas pasadas ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento. Regocijaos, alegraos por siempre por lo que voy a crear: yo creo a Jerusalén para el gozo, y a su pueblo para la alegría. Me alegraré por Jerusalén y me regocijaré con mi pueblo, ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido; ya no habrá allí niño que dure pocos días, ni adulto que no colme sus años, pues será joven quien muera a los cien años, y quien no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán los frutos».
Salmo responsorial: 29
R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Tañed para el Señor, fieles suyos, celebrad el recuerdo de su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Versículo antes del Evangelio (Am 5, 14): Buscad el bien y no el mal, para que viváis; el Señor estará con vosotros.










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