lunes, 27 de julio de 2026

ORACIÓN SAN TITO BRANDSMA


EL SACERDOTE QUE EL PODER NO PUDO HACER CALLAR

Era pequeño, enfermizo y tenía más de sesenta años. No llevaba armas. No dirigía una resistencia militar. No tenía soldados a sus órdenes. Sólo tenía una pluma, un rosario y una conciencia que se negaba a servir a la mentira.
San Tito Brandsma era sacerdote carmelita, profesor universitario y periodista. Cuando un régimen totalitario (N A Z I) quiso obligar a los periódicos católicos a publicar su propaganda, él comprendió que había llegado el momento de elegir: conservar la seguridad o permanecer fiel a la verdad.
Recorrió personalmente las redacciones para recordarles a sus directores que un medio católico no podía ponerse al servicio de una ideología contraria a Dios y a la dignidad humana. Sabía que lo vigilaban. Sabía que podían encarcelarlo. Sabía que aquella misión podía costarle la vida. Pero cuando lo interrogaron y le preguntaron por qué había desobedecido, respondió serenamente: «Como católico, no podía haber actuado de otra manera».
Lo encerraron, lo humillaron y lo enviaron al campo de concentración de Dachau. Allí su cuerpo comenzó a ceder, pero su alma permaneció libre.
Mientras otros intentaban destruirlo mediante el hambre, los golpes y el miedo, Tito seguía consolando a los prisioneros, rezando y enseñándoles algo verdaderamente difícil: que no permitieran que el odio de sus verdugos entrara también en sus corazones.
Porque esa fue su mayor victoria. El régimen pudo encerrarlo, pero no dominar su conciencia. Pudo herir su cuerpo, pero no obligarlo a odiar. Pudo quitarle la vida, pero no consiguió silenciar su testimonio.
San Tito Brandsma nos recuerda que el cristiano no necesita ser poderoso para defender la verdad. Necesita permanecer fiel cuando todos los demás comienzan a callar.
Hoy vale la pena preguntarnos: ¿Qué haríamos nosotros si decir la verdad comenzara a costarnos comodidad, prestigio o seguridad?

San Tito Brandsma, ruega por nosotros. 



ORACIÓN


Señor Dios nuestro, amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones, te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo san Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos el favor que te pedimos por su intercesión. Amén. (Pedir el favor).

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