miércoles, 11 de mayo de 2022

MEDITACIÓN MIÉRCOLES IV DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

"El que cree en mí no quedará en tinieblas" (Jn 12,44-50) 

Señor Jesús, dame luz, dame tu luz, esa que no deja que tropiece y caiga, esa que me hace ver con claridad lo que acontece, esa que lejos de deslumbrarme, ilumina mi camino y da sentido a lo que vivo. Señor, haz que mi fe en Ti ilumine mi vida y mi caminar,  y sea para otros un signo de esperanza. 

Señor Jesús, ¿sabes cuántas veces me quedo en penumbras? ¿Sabes cuántas veces voy a tientas, sin ver nada, intentando no tropezar? ¿Sabes en cuántas ocasiones tropiezo y caigo por no ver? ¿Sabes cuántas veces me detengo o sencillamente dejo de caminar porque la tiniebla me cubre y no soy capaz de vislumbrar una salida? Señor, sé que el que cree en ti no quedará en tinieblas, por eso te pido que seas mi luz, que enciendas en mí una fe sencilla, cotidiana y empeñada en repartir gratuitamente tu luz. 

Señor Jesús, en este día en el que lo has preparado todo para mí, te pido que acompañes mis pasos, que afiances mi fe y que me des luz para ser, en medio del mundo, signo vivo de tu Palabra y de tu Resurrección. Que los demás, al verme te vean, al acercarme a ellos, ellos se sientan iluminados por tu presencia. 

Así te lo pido. Así sea.


Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».






martes, 10 de mayo de 2022

TRISAGIO IDENTE SAN JOSÉ

Dios te salve, José, Esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Bendito Tú, el justo que creíste, y bendito el Mesías al que como a Hijo guardaste. Santísimo José, Padre místico de Dios, ruega por nosotros, pecadores, para que seamos santos.

ORACIÓN SANTA SOLANGIA, VIRGEN Y MÁRTIR

Dios Padre de amor y bondad, elegiste a santa Solangia para manifestar tu amor por los hombres y las mujeres, a través de la consagración y la pureza de vida. Ayúdanos a buscar una vida llena de virtudes y dones, y que en todo lo que hagamos se haga tu voluntad. Bendice, por intercesión de santa Solangia, a todas las mujeres discriminadas por la sociedad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


 

SANTA SOLANGIA, MÁRTIR

Solange nació a mediados del siglo IX, en el pueblo de Villemont, en Bourges, Era de familia de campesinos, y ella misma, en cuanto tuvo edad suficiente, cuidaba el rebaño. Mientras tanto rezaba, y recordaba las historias de los santos, y poco a poco fue concibiendo el deseo de consagrarse enteramente a Dios. 

Sin embargo, cuando la joven tenía dieciséis años, Rainulfo, hijo del conde del lugar, deseó hacerla su esposa, y un día que la buscaba, la encontró en oración. Trató de convencerla de que aceptara su proposición matrimonial, pero la joven le dijo que ella ya era esposa de Cristo. El joven pareció aceptarlo, pero un día, estando apacentando el ganado en el bosque, se presentó bruscamente, la sentó en su caballo y huyó. La chica le hizo frente cuando intentó abusar de ella. Cuando pasaban por un torrente, hizo un esfuerzo muy grande y se cayeron los dos. Todo el mundo se reía de su torpeza y de sus pocas habilidades para salir de ese sitio. No obstante logró salir de la corriente del río que había al fondo del torrente. Enfurecido por no haber podido violarla, la cogió y le cortó la cabeza con su espada. La cabeza, aún viva, proclamó el nombre de Jesús. Solange la tomó entre sus manos y caminó con ella hasta la iglesia de Saint-Martin en la localidad de Saint-Martin-du-Crot (que ahora lleva el nombre de "Sainte Solange, Cher"; solo allí se desplomó completamente muerta. En su tumba se verificaron frecuentes milagros, y se convirtió en meta de peregrinación.


MEDITACIÓN SAN JUAN DE ÁVILA (P. Damián Ramírez)

"Mis ovejas escuchan mi voz" (Jn 10,22-30) 

Señor Jesús ¡cómo me gustaría saber escuchar tu voz como tus santos, como San Juan de Ávila! ¡Cómo me gustaría saber y sentir que mi voluntad, mis decisiones y mis actos son consecuencia de estar a la escucha de tu palabra! Afina Tú, Señor, mi oído, hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. 

Señor Jesús, haz que sea capaz de escucharte en el grito desgarrador de los que sufren, de los que carecen de oportunidades, de los que sobreviven en su miseria, de los que me miran a los ojos y sin hablar extienden su mano o acompañan su cruz con un letrero en el que piden pan y paz. Afina mi oído, hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. 

Señor Jesús, haz que también aprenda a escucharte en los testigos, en aquellas personas que viven fiadas totalmente de Ti, cuya alegría comparten sin medida y cuyo servicio hace nuevo todo por donde pasan. Hazme atento a tu voz como ellos. Enséñame a leer tu palabra entrelineas. Haz que tu voz guíe también mis pasos y me sienta renovado cada vez que tus labios pronuncien mi nombre. Afina mi oído, hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. 

Señor Jesús, amanece. Un nuevo día para escucharte, orarte y alabarte con mi vida. Constancia - crecimiento y confianza… como San Juan de Ávila. Haz que así sea. Así te lo pido, buen pastor, por su intercesión .

Así sea.


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió: 
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». 






lunes, 9 de mayo de 2022

ORACIÓN SAN PACOMIO

Haz, Señor, te lo suplicamos, que la intercesión de san Pacomio, abad, nos vuelva agradables a Ti, a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

MEDITACIÓN LUNES IV DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

Señor Jesús, aún resuena en nosotros el Evangelio de ayer domingo y gustamos internamente de ese Buen Pastor que Tú eres para nosotros. Gracias por acompañar nuestra travesía, gracias por compartir el pan con nosotros, gracias por ser compañero en todo tiempo. Necesitamos un guía, un maestro que nos muestre qué es lo mejor, lo más justo y lo más bello. Gracias por ser Tú nuestro amigo fiel. 

Señor Jesús, sabemos que además de Buen Pastor, Tú eres la puerta del redil. Ayúdanos a entender y vivir que si no es a través de Ti no podemos ser de los tuyos, que si Tú no estás en nuestra vida, a nuestras decisiones, opciones y acciones les faltará fundamento y verdad. Haz que atravesamos esa puerta sabedores de que en Ti estamos bien, de que Tú nos guardas y ofreces el alimento que necesitamos. 

Señor Jesús, ante nosotros se abren muchas puertas todos los días. Te pedimos que nos des la capacidad de discernir por cuáles hemos de entrar y por cuáles no, cuáles llevan tu impronta y cuáles nos alejan de Ti. Ayúdanos a no elegir nunca aquello que acaba negándote por pura comodidad nuestra. Haznos sencillas bisagras, que nadie ve, que parece que no están, pero que llevan sobre sí la responsabilidad de mostrarte, de sostenerte y de que sigas siendo puerta de entrada para todos. 

Así te lo pedimos. Así sea.



Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».







 

domingo, 8 de mayo de 2022

MEDITACIÓN DOMINGO IV DE PASCUA C ( P. Damián Ramírez)

¡Buenos días!

Hoy, Domingo del Buen Pastor, pedimos los unos por los otros ya que todos somos “pastores” y “ovejas” del mismo rebaño. 
Recuerda no pasar el domingo sin ir a misa. El Señor te espera …

¡Buen y bendecido día!




Lectura del santo Evangelio según San Juan 10, 27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».







MARTIRIO DE SANTA DOMINGA (SANTA CIRÍACA)


Era hija de Doroteo y Eusebia. Ellos no tenían hijos y rogaban a Dios que les diera uno. Efectivamente, Dios se dignó y esta pareja cristiana concibió un hijo. Nació en domingo y por ello le dieron el nombre de Dominga.

Durante la persecución de Diocleciano sus padres fueron arrestados y después del interrogatorio torturados y decapitados por el duque Ioisto. Dominga fue derivada al César Maximiano y desde allí al soberano de Bizinias Ilarianó quien le notificó que su belleza era para placeres y no para torturas. Entonces Dominga le contestó: ”Ni a mi juventud ni a mi belleza doy el mas pequeño cuidado y las cosas terrenales más brillantes son temporales como las flores y huecas como las sombras. Hoy, comendador, soy bella, mañana una vieja fea; ¿he de hacer, entonces, centro de mi vida mi belleza? Su valor, no obstante, lo supe con las arrugas que la esperan y al sepulcro que irán y la tumba que la llama (se refiere a que no le serán útiles en la tumba). ¿Pensaste, pues, que cometería la atroz inconsciencia de perder mi eterno esplendor para quedarme un poco más en la tierra?". Por eso te lo repito, comendador: “Soy y seré, en la vida y en la muerte, cristiana”. 
Los prodigios operados por la santa indujeron a la conversión a muchos de los presentes. Conducida a Campania, fue procesada y condenada al suplicio "de los leones", pero las bestias permanecieron impasibles y dóciles ante la santa. Enfurecido Ilarianós la torturó duramente y ordenó que la decapitasen, pero antes de que cayera la espada, orando ella entregó su alma al Señor. Era el 6 de julio de 303.




MARTIRIO Y LOA DE SAN ACACIO


San Acacio, mártir de Bizancio, nació en Capadocia y era centurión del ejército imperial. Murió por la fe durante la persecución de Diocleciano y Maximiano. Según las «Actas» de san Acacio,  fue denunciado por el tribuno Firmo, en Perinto de Tracia, donde el juez Bibieno le mandó torturar cruelmente. Después, fue trasladado a Bizancio, donde lo desnudaron, le colocaron una corona de espinas y lo flagelaron públicamente colgado de un nogal. Los azotes, en vez de con los látigos y fustas empleados por los ejércitos romanos de la época, fueron trenzas de acacias, árboles espinosos muy duros que le marcó el cuerpo. Luego trataron de lapidarlo, pero milagrosamente las piedras no lo alcanzaron y regresaban hacia los que las habían lanzado.Finalmente después de que los ángeles curaran sus heridas, fue decapitado. Era el año 303.

LOA A SAN ACACIO

Santo mártir y general
de las milicias de Dios,
líbranos de todo mal,
Acacio gran protector,
líbranos de todo mal,
Acacio gran protector.
De entre nubes refulgentes,
salió el ángel soberano
que iluminó vuestra frente,
con la señal del cristiano,
que iluminó vuestra frente,
con la señal del cristiano.

sábado, 7 de mayo de 2022

ORACIÓN A SANTA FLAVIA DOMITILA


Gloriosa Santa Flavia, mártir, que siendo sobrina del cónsul Flavio Clemente fuiste acusada durante la persecución a los cristianos por haber renegado de los dioses paganos y, por ello, por tu fe en Cristo, junto con otros muchos cristianos sufriste destierro en la isla de Ponza, para padecer un cruel martirio.

Apiádate de este devoto tuyo que a ti recurre en este momento de aflicción y no dejes de rogar a Dios por mí, hasta que halles cumplimiento para la súplica que con tanta fe y devoción he solicitado de tu preciosa compasión.

Santa Flavia Domitila, ruega a Dios por mí. Amén. 


MEDITACIÓN SÁBADO III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó: 
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». 






viernes, 6 de mayo de 2022

MEDITACIÓN VIERNES III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

"El que come mi carne y bebe mi sangre vivirá para siempre" (Jn 6,52-59)

Señor Jesús, vivir para siempre ¡eso queremos todos! ¡Eso quisiéramos que sucediera en nosotros y en toda la gente de buena voluntad! Vivir, disfrutar de la familia, de la Creación, de lo que sabemos y tenemos, de la amistad, de la cultura, del aprender y del viajar, del ver y del escuchar, de todo lo que nos hace profundamente felices. 

Señor Jesús, en Ti es posible vivir para siempre. Haznos comprender qué significa eso y cómo hemos de vivir siendo Tú el Señor de nuestra vida. Haz que mis opciones y mis acciones me hagan vivirlo todo sintonizado con tu Evangelio. Haz que mi vida hable de la tuya y que los demás, al verme, a Ti te vean. Quiero vivir ¡Dame vida! 

Así te lo pido. Así sea.




Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.






 

jueves, 5 de mayo de 2022

MEDITACIÓN JUEVES III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

"El que cree tiene vida eterna" (Jn 6,44-51) 

Señor Jesús, ¿quién cree? ¿Qué significa creer? ¿Cómo sé yo si creo o solo deseo, si creo o solo anhelo, si creo o son cosas mías? Hazme ver con claridad, permíteme sentirte en lo más profundo de mi corazón, saberme acogido, amado y perdonado por Ti. Hazme consciente del regalo inmenso que es vivir en Ti. 

Señor Jesús, creo en Ti. Lo sé porque pronunciar tu nombre me estremece, lo sé porque me sé en todo acompañado, lo sé porque gusto internamente tu palabra, lo sé porque busco como puedo tu voluntad e intento escucharte entre el bullicio de la vida, y busco tu rostro y en tantos lo hallo. Lo sé porque tu presencia me inunda de paz y me hace mejor persona. 

Señor Jesús, quiero vivir, quiero esa vida eterna de la que nos hablas y prometes si en Ti creemos. Dame vida y haz que hoy sea fuente de vida y esperanza para todos. Fortalece mi fe y renueva mis razones para creer en Ti, para fundamentar mi vida en Ti, para en Ti ser la mejor versión de mí mismo, a tu estilo. 

Así te lo pido. Así sea.


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40

En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría. Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea. 



Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».






miércoles, 4 de mayo de 2022

MARTIRIO DE SANTA ANTONINA DE NICEA


Santa Antonina fue una joven denunciada como cristiana, encarcelada y condenada a muerte. Pero antes la torturaron de muchas maneras. La desnudaron por completo,
 la extendieron en el potro de hierro, quemaron sus carnes con hierros candentes y le fueron desgarrados los costados con unos garfios.
Después de terribles sufrimientos, santa Antonina fue atada y la colgaron de un brazo durante tres días, para luego encerrarla en una celda pequeña, con el suelo forrado de brasas, donde permaneció dos días.
Unos ángeles se aparecieron a la santa mártir y los verdugos se asustaron. Incluso cuando la colocaron en una cama de metal al rojo vivo, santa Antonina permaneció ilesa, por el poder de Dios.
De regreso al tribunal, donde los enemigos de la fe esperaban con ansia que se hubiese retractado de sus creencias, no hizo más que proclamar su amor a Cristo Jesús. Entonces fue encerrada y luego la arrojaron al fuego, donde fue quemada viva.

ORACIÓN

Oh gloriosa mártir, santa Antonina de Nicea, que tu ardiente deseo por la fe y tu valentía nos acompañen en los momentos difíciles de nuestra vida. Amén.


4 DE MAYO: SANTA ANTONINA DE NICEA

MEDITACIÓN MIÉRCOLES III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

Señor Jesús, hoy compartes con nosotros que la voluntad del Padre es esa: que no pierdas nada de lo que te dio, sino que haya en todo resurrección. Y por eso en mi oración de hoy te pido dos cosas: que nada de lo que me has regalado a mí lo pierda y que todo cuanto necesita vida abundante, Tú lo resucites. 

Señor Jesús, soy un privilegiado: me has regalado la vida, la fe, la familia, la comunidad, un carisma, unos talentos, miles de oportunidades y un sinfín de encuentros y experiencias imposibles de enumerar. Te pido que nada de todo eso lo pierda sino que lo sepa poner a disposición y multiplicarlo.

Señor Jesús, en segundo lugar te pido por todo aquello que no está bien en mi vida: mis vacíos, mis quejas, mis debilidades, mis pecados, mis mentiras, a veces mis pocas ganas de nada, mis acomodamientos, mis torpezas, mi falta de esperanza y de caridad, mi ceguera y mi falta de compromiso y verdad. Te pido que en todo ello me des vida, vida abundante, vida que no conoce fin. 

Señor Jesús, Tú que puedes resucitarlo todo, danos vida. Haznos vivir libres, agradecidos y responsables de tanto como hemos recibido. Haznos vivir en clave de Resurrección. 

Así te lo pedimos. Así sea.


Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».







martes, 3 de mayo de 2022

ROSARIO POR LA PAZ

 



ROSARIO POR LA PAZ

MARTIRIO DE SAN TIMOTEO Y SANTA MAURA


Hoy, día 3 de mayo, se celebra la festividad de dos esposos, Timoteo y Maura, que sufrieron martirio en Antínoe -provincia de la Tebaida, Egipto- en el año 286, en tiempos de Diocleciano.

Timoteo (en griego, “temeroso de Dios”) era lector de la comunidad cristiana local, es decir, se dedicaba a la lectura, conservación y cuidado de las Sagradas Escrituras, aunque es cierto que otras versiones lo hacen sacerdote. Era joven e hijo de Pigol, un sacerdote de Perapa, conocido por su piedad y su profundo conocimiento del Evangelio. Aún de noche, los trabajadores de la villa se reunían en torno a él para que les leyera las Escrituras. Su familia lo había casado con una muchacha cristiana llamada Maura (en latín, “oriunda de Mauritania”, lo que remarca, posiblemente, el origen africano de la santa), quien era todavía más joven que él, pues sólo tenía 17 años. Pero apenas veinte días después de la boda, la persecución se abatió sobre el joven matrimonio.

Timoteo fue denunciado ante el prefecto de la Tebaida, un tal Ariano, que mandó traerlo ante su tribunal. Una vez allí, lo animó a ofrecer un sacrificio para cumplir con el edicto. Además, Diocleciano había mandado que se confiscaran y quemaran cuantos textos cristianos hallaran, y sabiendo que Timoteo los guardaba celosamente en su casa, le instó además a que revelara su escondite. El lector se negó rotundamente a sacrificar a los dioses y tampoco quiso entregar los libros sagrados, de los cuales él era custodio, pues quería salvaguardarlos de la profanación. “¿No sabes que nadie entrega a sus hijos a la muerte?”, le dijo, “Esos libros, que yo mismo he copiado, son como mis hijos. Cuando los leo, los ángeles del Señor están conmigo”. Molesto por su obstinación, Ariano mandó entregarlo a la tortura para que cediese al sacrificio y a la entrega de los textos sagrados.

Dice la passio que los verdugos calentaron punzones de hierro hasta el punto de rojo vivo y se los clavaron en el oído, perforando los tímpanos con tanta violencia que le alcanzaron los ojos, de modo que estos le saltaron de las cuencas y se quedó ciego. Al verlo sin ojos, los verdugos se burlaban de él y le decían que ofrecía un aspecto lamentable, a lo que él respondió: “Mis ojos corporales, que han visto demasiadas cosas indignas, han sufrido al ser cegados. Pero mi vista interior, los ojos de mi alma, siguen iluminándome”. Al oír esto, Ariano mandó atarle las manos a la espalda, meterle un trozo de madera en la boca y colgarlo boca abajo. Para incrementar su sufrimiento, el gobernador mandó colgarle una pesada roca del cuello, y así lo dejaron. Pero al rato, los sufrimientos del joven eran tan evidentes que incluso los verdugos se compadecieron de él y le pidieron a Ariano que tratara de convencerle de otro modo menos cruel. Pensando que así moverían el corazón del gobernador a compasión, le dijeron que se había casado hacía veinte días, y que su esposa era una mujer muy joven y muy bella. Ariano mandó entonces que le trajeran a Maura.

Cuando tuvo delante de sí a la joven esposa, Ariano le mandó acicalarse, peinarse y perfumarse, adornándose con bellos vestidos y joyas, y tratar de convencer a su marido de que obedeciese la ley, tras lo cual serían recompensados con muchas riquezas, pero no le dijo cuál era el motivo del tormento. Ella así lo hizo, creyendo que Timoteo tenía algún tipo de deuda económica, y acudió donde estaba colgado, quien supo de su presencia por el perfume que desprendía. Intentó hablar, pero el madero metido en su boca se lo impedía, así que Maura suplicó que se lo quitasen. Una vez retirado el leño, Timoteo pidió a gritos a su padre, que contemplaba cerca su suplicio, que le tapase la cara con un trozo de tela, porque el aroma que desprendía el cuerpo de Maura le provocaba deseos impuros y no podía soportarlo. Ofendida por estas palabras, Maura le preguntó por qué le hablaba de esa manera, y así supo que la causa del tormento de su marido era su negativa a sacrificar a los dioses y a entregar los textos sagrados. Timoteo la urgió a condenar las intenciones del gobernador y a sufrir por Cristo como él, pero ella estaba asustada y, a causa de su corta edad, temía no poder resistir los tormentos. Su esposo rezó al Señor para que diera fuerzas a la esposa, y después de esto, Maura se sintió en paz y dispuesta a seguir el camino de Timoteo, muriendo por la fe si era necesario.

Dirigiéndose a Ariano, Maura confesó su fe cristiana, que le había sido inculcada desde niña, y rechazó de plano sacrificar a los dioses, diciendo que tampoco le entregaría los textos sagrados que guardaba su marido. El gobernador mandó entonces que fuera torturada: con gran crueldad, le arrancaron la cabellera, con cuero cabelludo y todo. Era esta una tortura habitual para las mujeres, pues además de producirles un indescriptible dolor, las injuriaba, ya que la cabellera era el principal atributo de belleza y dignidad de las mujeres antiguas. Como Ariano se burlara de ella diciendo que se había quedado calva, Maura le dio las gracias por ello, pues, si al obligarla a peinarse y acicalarse para su marido la había hecho pecar, al arrancarle el cabello, el pecado se había ido con él.

A continuación le cortaron todos los dedos de las manos y los tiraron al suelo y pisotearon en su presencia, pero ella seguía inquebrantable, tanto más cuando Timoteo la animaba desde su posición. De nuevo le dio las gracias a Ariano por ello, quien del mismo modo que la había hecho pecar al hacerla adornar sus dedos con joyas y anillos, al cortárselos, la había purificado de tal pecado. El padre de Timoteo, el sacerdote Pigol, estaba estupefacto al ver la fortaleza de su nuera, y cuando le preguntó cómo podía soportar el dolor de los dedos amputados, ella respondió: “¿No sucede, padre mío, que las viñas se adornan y cultivan podándoles las ramas? Del mismo modo me veo yo adornada y cultivada, y ni siquiera siento el dolor de los dedos cortados”.

Entonces Ariano ordenó desnudar a Maura y meterla en un caldero de agua hirviendo. Ella dio gracias de nuevo porque el agua la lavaba de todos sus pecados, y afirmaba no sentirse escaldada. Pensando que sus soldados, sintiendo pena por la chica, no habían calentado suficientemente el agua, le dijo a Maura que si el agua no la quemaba; ella afirmó que estaba fría. Entonces le dijo que le salpicara en la mano, y cuando Maura lo hizo, la mano de Ariano se escaldó de tal manera que la piel le saltó, llena de ampollas. Durante un momento fue presa del pánico y, temiendo la ira del Dios cristiano, mandó que liberaran a Maura, pero aún no había abandonado ella el lugar del tormento, cuando cambió de parecer y amenazó con llenarle la boca de brasas ardiente, ante lo cual, Maura no mostró temor alguno.

Entonces mandó traer un brasero lleno de brea y azufre para asar a la mártir en él. Cuando desnudaron a la joven y se dispusieron a meterla en el brasero, la multitud empezó a gritar furiosa: “¡Qué crueldad! ¡Cómo abusa ese tirano de esta inocente mujer!”. Ariano pareció dudar ante esta acusación, pero de inmediato Maura se giró hacia los que clamaban su salvación y les dijo: “Que nadie me defienda, que cada uno se preocupe sólo por sí mismo. Yo sólo tengo un defensor: Dios, en quien creo” . El gobernador mandó entonces colocarla sobre el brasero, pero ella, mirando hacia las llamas, le recordó que el caldero no le había hecho el menor daño, y que cualquier tortura que inventase para ella sería inútil. Dándose cuenta de que no hacía más que perder el tiempo, Ariano decidió zanjar el asunto y ordenó que ambos esposos, Timoteo y Maura, fueran crucificados y sus cruces colocadas una frente a otra. Mientras eran llevados al lugar de ejecución, la madre de Maura apareció y se arrojó en brazos de su hija, suplicándole que tuviese piedad de ella y que no se entregase a la muerte de esa manera. Pero Maura se desprendió del abrazo de su madre, recriminándole que quisiese impedirle ir a gozar de la misma muerte que su Señor Jesucristo.

Finalmente los soldados desnudaron y crucificaron a los dos esposos cara a cara, como se ha dicho, después que ellos besaran con gratitud los maderos en los que iban a ser clavados. Así, crucificados, permanecieron durante nueve días, animándose uno al otro a perseverar hasta la muerte. Timoteo animaba a su esposa durante el día, hasta caer la noche, y Maura lo animaba a él toda la noche, hasta la llegada del amanecer. Hacían esto para no desfallecer ni dormirse, para que el Señor no los encontrase adormecidos en el momento de su triunfo, aunque tuvieron algunos éxtasis y visiones estando clavados en la cruz, en los que veían a los ángeles rodeando el trono del Señor, que se narraban para confortarse mutuamente. El décimo día, murieron por fin, después de que Maura, gritando en voz alta, se dirigiese a la multitud que los contemplaba morir y los instaba a servir al Señor y mantenerse firmes en la fe.



MEDITACIÓN MARTES III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 6-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».
«Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».






domingo, 1 de mayo de 2022

MEDITACIÓN DOMINGO III DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

¡Buenos días!

Hace nada los discípulos estaban encerrados, con las puertas atrancadas, por miedo a los judíos. Hoy los vemos en el evangelio que, con su enseñanza, llenaron las calles de Jerusalén. ¡Buen cambio, sí señor!

¡Pidamos hoy que nosotros estemos en esta segunda página y sigamos escribiendo como Dios quiere!
 
¡BUEN DOMINGO!

¡Y BUEN DÍA DE LA MADRE… Y POR SUPUESTO DE NUESTRA MADRE DEL CIELO!



 

MES DE MARÍA (Luis Felipe Contardo)


¡Primavera cristiana!...  Junto con los rosales
y con los nidos, llegan su aroma y su canción;
hace venir de lejos frescuras matinales
y florecer un lirio dentro del corazón...

Desde arriba, tus dulces pupilas maternales
abiertas sobre el mundo, Virgen María, son
dos místicos luceros que en los humanos males
dejan caer sus lumbres, con una bendición.

Toda alma mira al cielo y se arrodilla y reza;
pasan sobre las frentes hálitos de pureza;
y para darte gloria y para hacerte amar,

el universo entero se convierte en santuario,
en que es la estrella un cirio; la flor, un incensario,
y la tierra, fragante y amorosa, un altar. 

viernes, 29 de abril de 2022

ORACIÓN A SANTA CATALINA DE SIENA


Nadie se acercó a ti sin volverse mejor. Irradia, pues, tu bondad sobre nosotros y haz con tu oración que la gracia dé su fruto en nuestras vidas en el tiempo y para toda la eternidad. Amén.