lunes, 9 de mayo de 2022

MEDITACIÓN LUNES IV DE PASCUA C (P. Damián Ramírez)

Señor Jesús, aún resuena en nosotros el Evangelio de ayer domingo y gustamos internamente de ese Buen Pastor que Tú eres para nosotros. Gracias por acompañar nuestra travesía, gracias por compartir el pan con nosotros, gracias por ser compañero en todo tiempo. Necesitamos un guía, un maestro que nos muestre qué es lo mejor, lo más justo y lo más bello. Gracias por ser Tú nuestro amigo fiel. 

Señor Jesús, sabemos que además de Buen Pastor, Tú eres la puerta del redil. Ayúdanos a entender y vivir que si no es a través de Ti no podemos ser de los tuyos, que si Tú no estás en nuestra vida, a nuestras decisiones, opciones y acciones les faltará fundamento y verdad. Haz que atravesamos esa puerta sabedores de que en Ti estamos bien, de que Tú nos guardas y ofreces el alimento que necesitamos. 

Señor Jesús, ante nosotros se abren muchas puertas todos los días. Te pedimos que nos des la capacidad de discernir por cuáles hemos de entrar y por cuáles no, cuáles llevan tu impronta y cuáles nos alejan de Ti. Ayúdanos a no elegir nunca aquello que acaba negándote por pura comodidad nuestra. Haznos sencillas bisagras, que nadie ve, que parece que no están, pero que llevan sobre sí la responsabilidad de mostrarte, de sostenerte y de que sigas siendo puerta de entrada para todos. 

Así te lo pedimos. Así sea.



Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».







 

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