Buenos días. Feliz Navidad. Día 7º de la Octava. Hoy por la mañana las lecturas nos recuerdan que el plan de Dios desde el principio de la creación ha sido que el hombre conozca el Amor de Dios y viva unido a Él. Por eso, san Juan, en el evangelio y en la carta de hoy, nos cuenta que los que viven unidos a Dios no han nacido de carne, ni de sangre, sino de la fe y quien ha nacido de esta manera sabe descubrir la Verdad, la Palabra auténtica que lleva a dejar atrás la mentira y el engaño de lo antiguo y aparente, de lo pasajero. Y así, nos alegramos porque llega el Señor a regir la Tierra con misericordia y fidelidad. Seanos buenos y confiemos en Dios, porque su Palabra se ha hecho carne y habita en nosotros.
1ª Lectura (1Jn 2,18-21): Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.
Salmo responsorial: 95
R/. Alégrese el cielo, goce la tierra.
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria.
Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campo y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque.
Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.
Versículo antes del Evangelio (Jn 1,14a.12a): Aleluya. Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios. Aleluya.
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