jueves, 23 de marzo de 2017

NOVENA POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 

Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

DÍA PRIMERO

Oración

¡Oh, Señor y Dios omnipotente!, te suplico por la preciosa sangre que tu Hijo derramó en el Huerto, saques las almas del Purgatorio, y en particular las que están más olvidadas, y las lleves al descanso eterno, para que allí te alaben y bendigan eternamente. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena

¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA SEGUNDO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 


Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que tu Hijo derramó con los crueles azotes que recibió, saques las almas del Purgatorio, y en particular las que están próximas a subir al eterno descanso, para que así empiecen cuanto antes a alabarte y bendecirte eternamente. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena


¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA TERCERO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 


Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! os suplico por la preciosa sangre que derramó tu Santísimo Hijo cuando le pusieron la corona de espinas, saques las almas del Purgatorio, y en particular la que debiera ser la última de todas en salir, para que no tarde tanto en alabarte y bendecirte eternamente en la gloria. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena



¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA CUARTO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 

Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que derramó tu Santísimo Hijo por las calles de Jerusalén cuando iba con la cruz a cuestas, saques las almas del Purgatorio, y en particular la más rica de méritos para Contigo, a fin de que, desde el sublime trono de gloria que espera, te alabe y bendiga eternamente. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena


¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA QUINTO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 


Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.


Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por el precioso cuerpo y sangre de tu Santísimo Hijo que en la noche de su Pasión se dio en comida y bebida a sus Apóstoles, y se entregó a toda la Iglesia en sacrificio perpetuo y vivífico alimento de los fieles, saques las almas del Purgatorio, y en particular la más devota de este misterio de amor, para que ter alabe con tu divino Hijo y con el espíritu santo en tu gloria eternamente. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena



¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA SEXTO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 


Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que tu Santísimo Hijo derramó desde el árbol de la Cruz, especialmente de sus sacratísimos pies y manos, saques las almas del Purgatorio, en particular aquellas por quienes tengo mayor obligación de rogarte, para que no queden allí penando por mi culpa, ni sean privadas de alabarte y bendecirte eternamente en la gloria. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena

¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA SÉPTIMO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 


Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que salió del costado de tu Santísimo Hijo en presencia y con grandísimo dolor de su Santísima Madre, saques las almas del Purgatorio, en particular la que haya sido más devota de esta gran Señora, para que cuanto antes vaya a tu Gloria para alabarte en ella y a Ella en Ti, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena


¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA OCTAVO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 

Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que derramó tu sacratísimo Hijo en el momento de su muerte para salvación de todos los hombres, saques las almas del Purgatorio, especialmente aquellas que no pudieron prepararse en la hora de su muerte y están privadas de toda ayuda espiritual, para que pronto estén junto a Ti para toda la eternidad. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena

¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

DÍA NOVENO


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración para todos los días 

Esposas muy queridas del Señor, que arrojadas en la cárcel de indecibles penas carecéis de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; vosotras, que desde esas voraces llamas clamáis con mucha razón a vuestros amigos misericordia, yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intercesión de María santísima y a la sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo la gracia con que deteste cualquier culpa, aun la más ligera, y con que venza mi pasión dominante, hasta que el Señor nos lleve a la gloria. Amén.

Oración

¡Oh Señor y Dios omnipotente! te suplico por la preciosa sangre que tu sacratísimo Hijo impregnó en el Santo Sudario para después resucitar gloriosamente, saques las almas del Purgatorio, especialmente las de los familiares y amigos de los que rezan esta Novena, para que puedan estar eternamente junto a Ti alabándote y bendiciéndote y a los que esperamos unirnos los que te amamos por encima de todo. Amén.

Tres padrenuestros y avemarías y un Gloria al Padre.

Oración final para todos los días de la Novena

¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan con piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.



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