Al confesarse contrito
un banquero muy obeso,
con mucha prudencia y seso
le preguntó Fray Benito:
"Dime infeliz, ¿por qué robas?".
Y él respondía sin ganas:
"Padre, flaquezas humanas".
¡Y pesaba doce arrobas!
un banquero muy obeso,
con mucha prudencia y seso
le preguntó Fray Benito:
"Dime infeliz, ¿por qué robas?".
Y él respondía sin ganas:
"Padre, flaquezas humanas".
¡Y pesaba doce arrobas!
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