sábado, 21 de febrero de 2026

HERO Y LEANDRO (DOLORA CXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A Hero Leandro adoraba,
y, por verla, enamorado
el Helesponto cruzaba
todas las noches a nado.

Y, según la fama cuenta,
Hero una luz encendía
que en las noches de tormenta
de faro al joven servía.

Una noche a Hero, cansada
de mirar hacia Bizancio,
rendida, aunque enamorada,
la hizo dormirse el cansancio.


    Y esto su amor no mancilla,
    pues todas, lo mismo que Hero,
    tienen el cuerpo de arcilla
    aun teniendo el alma de acero.

    Y lo más triste es que, apenas
    la pobre Hero se durmió,
    cuando un aire, desde Atenas,
    la luz, soplando, apagó.

    Viendo él la luz apagada,
    sintió aquel olvido tanto,
    que, maldiciendo a su amada,
    abrasó el mar con su llanto.

    Y queriendo, o sin querer,
    de pena se dejo ahogar,
    sin que él pudiese saber
    si le ahogó el llanto o la mar.

    Lo cierto es que al desdichado,
    al rayo del sol primero
    la tormenta le echó, ahogado,
    al pie de la torre de Hero.

    Y cuando muerto le vio,
    Hero, cual Leandro fiel,
    se arrojó al agua y murió
    como él, por él y con él.

    ¡Que ellas, fuertes en amar
    y flacas en resistir,
    si duermen para esperar,
    despiertan para morir!



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