Una estatua de Venus Citerea
vio un abad en un huerto abandonado;
la vistió, y con fervor
llevándosela al templo de una aldea,
transformó aquella afrenta del pasado
en virgen del pudor.
vio un abad en un huerto abandonado;
la vistió, y con fervor
llevándosela al templo de una aldea,
transformó aquella afrenta del pasado
en virgen del pudor.
¡Grande impiedad! ¡La diosa que en Oriente
se hace adorar porque al desnudo ostenta
su hermosura carnal,
cubierta con un velo en Occidente,
encantando a los fieles, representa
la belleza moral!
¡Hondos misterios de la fe que ignoro!
Se deja Venus contemplar sin velo,
y es ideal lo real.
Mas se cubre después con seda y oro,
y Venus pasa del Olimpo al Cielo,
y es lo real ideal.

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