Buenos días. Hoy martes aprendemos cómo hablar con Dios Padre: perdonándonos. Dios, como explica Isaías, ha enviado su Palabra como la lluvia, para que empape la tierra y haga brotar frutos. Así es Cristo, Palabra viva, que ha venido a nosotros para darnos el perdón. Y en la misma cruz dirá: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen. Dios Padre no quiere nuestra muerte sino nuestra salvación y por eso nos quiere enseñar una cualidad divina que nos hará santos: perdonar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que libra a los justos de sus angustias.
1ª Lectura (Is 55, 10-11): Esto dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».
Salmo responsorial: 33
R/. El Señor libra de sus angustias a los justos.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.
Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 4): No de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.



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