jueves, 26 de febrero de 2026

JUEVES 1º DE CUARESMA A


Buenos días. Las lecturas de hoy nos muestran la importancia de la oración de petición. Jesús nos enseña a pedir al Padre, siempre y sin cansarnos, como hace la reina Ester, sabiendo que Él es quien siempre está atento y nos ayuda. Pero también nos muestra que pedir a Dios no es escribir la carta a los Reyes Magos, sino pedir lo que necesitamos para nuestra salvación. Nuestra oración debe ser generosa y desprendida, teniendo siempre presente al prójimo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que cuando le rezamos aumenta el valor en nuestras almas. 



1ª Lectura (Est 14,1.3—5.12-14): En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor. Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo: «¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro. Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él. Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».


Salmo responsorial: 137

R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.

Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.


Versículo antes del Evangelio (Sal 50, 12a.14a): Crea en mí, Señor, un corazón puro y devuélveme tu salvación, que regocija.



Texto del Evangelio (Mt 7, 7-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas».


















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