domingo, 25 de enero de 2015

ORACIÓN AL SEÑOR PARA RECITARLA EN LA HORA DE LA MUERTE (Luis de Trelles)


Ahora, Señor, ahora,
Que la inexorable parca
Quiere aplicar a mi vida
Los filos de su guadaña.
Ahora, ahora, Señor,
Que postrado en esta cama
Me siento tal que no sé
Si he de llegar a mañana.
Ahora, ahora, Dios mío,
Que en el reloj de mi cara,
Los desconcertados pulsos
Mis breves horas señalan.
Ahora, Padre y Señor,
Que mis enemigos andan
Solicitando por puntos
Que me arrojes a las llamas.
Y ahora, Señor, también,
Que mis potencias turbadas
Demudadas titubean
Y cobardes se desmayan.
Ahora, más que otras veces,
He menester de tu gracia,
Para que me oigas piadoso,
Pues ya mi vida se acaba.
Y he de dar cuenta, ay de mí,
De mis obras y palabras,
Y mis malos pensamientos
 Que han sido todos sin tasa.
Yo no sé cómo es aquella
Cuenta con que Tú nos tasas.
Pero bien sé que en el Cielo
Han de entrar puras las almas.
Pues ¿cómo, cómo Señor,
Puedo pretender la entrada
En tu gloria, si presento
La mía con tantas manchas?
Mas no por eso, Señor,
Me aparto de la esperanza.
Pues monta más que mis culpas
De vuestra sangre la paga.
El Purgatorio, Dios mío,
Tomaré de buena gana,
Para poder purgar en él
Los méritos que me faltan.
Dame, pues, el Purgatorio,
Para que, purificada,
Mi alma vaya a gozarte
En la celestial morada.

Confieso y creo que hay
En la Hostia Consagrada,
Todo un Dios Sacramentado,
Divinidad, Cuerpo y Alma.
Creo todo lo que cree
La Santa Iglesia Romana,
Los Artículos y el Credo,
Y la potestad del Papa.
Y porque creyesen todos
En esa Fe sacrosanta
Dos mil vidas que tuviera
Por Ti las sacrificara.
Ya Señor no puedo más,
Pues ya mi lengua se traba
Y no puede, balbuciente,
Articular lo que habla.
Ya parece que los pulsos
Se manifiestan a pausas
Y yo, tentando la ropa,
Desconozco la posada.
¡Oh lo que siente este cuerpo
El apartarse del alma
Pues con cada movimiento
El corazón se me arranca!
Hablar de la muerte en vida
Asusta, pero no espanta.
Pero hablar de muerte en la muerte
Es mucho más que palabras.
Santos de mi devoción
Virgen castísima y santa,
Concebida sin pecado,
Ante saecula beata.  
José, Pedro, Sebastián,
 Francisco, Antonio de Padua,
Javier, Polonia, Lucía,
Úrsula, Sol de Bretaña.
Evangelista Juan
Y también Bárbara Santa,
Julián Obispo de Cuenca,
Y Magdalena gallarda.
Y a ti, San Miguel Arcángel,
Y a ti, Ángel de mi Guarda,
Encargo, suplico y ruego
Que favorezcais mi causa,
Que con tales abogados,
Si mi dolor acompaña,
Bien me puedo prometer
Una indulgencia plenaria.
Ya mi lengua titubea
Y ya todas mis palabras
Al quererlas pronunciar
Se añudan en la garganta.
Adiós mundo. Adiós amigos.
Adiós hijos. Adiós patria.
Si algo os he parecido,
Presto veréis no soy nada.
Dios mío, misericordia.
Váleme, Virgen Sagrada
Que por tus manos piadosas,
A Dios encomiendo el alma. 

ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LUIS DE TRELLES

Soberano Jesús Sacramentado, Señor de las virtudes, mi Dios, mi rey, mi amor: Te adoro con todo mi ser en ese trono del altar. ¡Oh corazón divino, fuente de caridad! Haz que te ame de veras. Haz que te ame siempre. Haz que te ame más. Haz que todas mis obras, deseos y pensamientos, absolutamente todos, sean fruto de tu amor. Así sea.

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viernes, 23 de enero de 2015

ESTRELLAS DE MAR (Cuento popular)

En una puesta de sol, un amigo muestro iba caminando por una desierta playa mexicana. Mientras andaba empezó a ver que, en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que era un nativo y que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al océano.
Al aproximarse más, nuestro amigo observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una, volvía a arrojar al agua.
Intrigado, el paseante se aproximó al hombre para saludarlo:
- Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome qué es lo que hace.
- Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas. Si yo no las devuelvo al mar, se morirán por falta de oxígeno.
- Ya entiendo -replicó mi amigo-, pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas, simplemente. Y lo más probable es que esto esté sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sea de verdad importante?
El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:
- ¡Para esta sí que es importante!

jueves, 22 de enero de 2015

PU-YAO (Octavo cuento chino de Ho Tse Lin)

Pu-Yao vivía en una aldea de las montañas chinas. Llevaba quince años felizmente casado con su mujer Chun Lai y tenían dos hijos: Xiao Chen, la mayor, de trece años, y Dong, de once. La vida era feliz para ellos, pero un día que Chun Lai estaba con dolor de cabeza Pu-Yao le dijo:
- Chun, quédate sentada y tranquila que hoy me voy a ocupar yo de las tareas de la casa: limpiaré, cocinaré, plancharé... lo haré todo.
Dicho y hecho, Pu-Yao hizo todo su trabajo y el de su mujer. Al acabar el día se sentía muy cansado pero contento y satisfecho con lo que había hecho. Cuando se sentó en el sillón, su mujer le preguntó:
- ¿Has guardado la ropa planchada en los cajones? ¿Has mirado la tarea de la escuela de los niños? ¿Has limpiado la cocina? ¿Has echado de comer a los animales?...
Habría seguido si no la llega a interrumpir su marido:
- Lo he hecho todo, querida esposa, de nada me he olvidado.
- Bueno, pero quería decirte algo: a la comida le faltaba sabor, la ropa tenía muchas arrugas, he visto unas migajas de pan cerca de la puerta que no has barrido, los utensilios de cocina los has cambiado de sitio, no has sacado fuera la basura, no has echado suficiente agua a las plantas... y no has limpiado el baño.
Pu-Yao se entristeció porque no solo no había valorado su trabajo sino que además le encontró defectos. Sus hijos estaban de acuerdo con su madre y le dijeron a su progenitor:
- Madre tiene razón, eres un desastre, no has hecho nada bien.
Pu-Yao se entristeció aún más por estas palabras de recriminación filial.
Al día siguiente, en su trabajo en la fábrica, recibió las críticas de sus compañeros. Se quejaban de que se esforzaba mucho y acababa con rapidez y excelentes resultados sus tareas. Temían que sus superiores les exigieran a ellos la misma celeridad y eficacia y acabaran por despedirlos.
A causa de esto, muchos hablaban mal de él para desprestigiarlo. Levantaban injurias y calumnias de todo tipo, como que bebía a escondidas en el baño o que visitaba el prostíbulo de la ciudad por la noche. Incluso saboteaban su trabajo para que no acabara a tiempo.
El jefe de la fábrica creyó todo, llamó a Pu-Yao a su despacho y lo amonestó:
- Eres una vergüenza para todos, deberías tomar ejemplo de tus compañeros. Si sigues con tus vicios y tu dejadez tendré que despedirte.
Como todo seguía igual con el paso de las semanas, el jefe acabó por despedirlo. Los compañeros del trabajo se reunieron a la salida de la fábrica y, para celebrarlo, se fueron a una cantina cercana donde bebieron hasta emborracharse. Después acudieron al lupanar para saciar sus bajos instintos. Allí se encontraron con todos sus superiores y tuvieron que hacer cola puesto que no había suficientes meretrices.
Cuando Pu-Yao contó en su casa que lo habían despedido, su mujer y sus hijos lo miraron con desprecio. Chun Lai le dijo:
- Eres una vergüenza para todos, deberías tomar ejemplo de tus compañeros. Tus hijos y yo hemos hablado y creemos que es mejor que te vayas y nos dejes solos.
Pu-Yao no podía creer lo que le estaba pasando. Ni siquiera se defendió. Triste y abatido, se dio media vuelta, salió de la casa y se dirigió a lo más alto de la montaña, muchos kilómetros alejado de la civilización. Allí se quedó a vivir a solas con la naturaleza y los espíritus del bien.

miércoles, 21 de enero de 2015

ORACIÓN A SAN JOSÉ (9)

¡Oh incomparable san José, cuán acerbo fue el dolor que experimentasteis en la pérdida de vuestro amado Salvador Jesús! Por el amor que teníais a Jesús, ardía vuestro corazón en delicias del cielo, al paso que el dolor le convertía en un mar de pena amarguísima. ¡Ay, pudiera yo experimentar algo de ese amor y de ese dolor! ¡Yo, que he sido un monstruo horrible de ingratitud, despidiendo tantas veces a Jesús de mi corazón con el pecado, y perdiendo así todo mi bien! ¡Oh si fuese tan viva mi contrición que separase mi alma de este cuerpo, instrumento indigno de las ofensas que he hecho a mi Señor! ¡Oh Protector mío afligidísimo, alcanzadme la gracia de ser tan constante en mi propósito, que ni el mundo, ni el demonio, ni la carne, puedan apartarme jamás de mi dulcísimo Jesús! Y si por culpa mía no ha empezado aún a habitar en mi alma, como ardientemente deseo, decidle Vos una palabra por mí, para que me ayude a buscarle y encontrarle. De este modo no perteneceré al número de aquellos infelices, cuya fatal ceguedad llora san Agustín, porque para todo son solícitos menos para lo que toca a Dios. Son tan insensatamente audaces, que mientras no hacen caso, si es que no se ríen, de haber perdido a Dios, no omiten diligencia alguna, digo poco, no descansan ni viven, hasta que no encuentran aquel buey, aquella oveja, aquel jumento que perdieron.

LA SEÑAL (Cuento popular)


El único superviviente de un naufragio llegó a una isla deshabitada. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día divisaba el horizonte en busca de una ayuda que no llegaba. Cansado, optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y guardar sus pocas pertenencias.

Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, cuando regresó a la cabaña la encontró envuelta en llamas, con una gran columna de humo levantándose hacia el cielo. Lo peor había ocurrido: lo había perdido todo y se encontraba en un estado de desesperación y rabia.

- ¡Oh, Dios mío!, ¿cómo puedes hacerme esto? -se lamentaba.

Sin embargo, al amanecer del día siguiente se despertó con el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a salvarlo.

- ¿Cómo supieron que estaba aquí? -preguntó a sus salvadores.

- Vimos su señal de humo -contestaron ellos.

Es muy fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal. Recuerda que cuando tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda está en camino.

martes, 20 de enero de 2015

EL LEÓN TRAVIESO (Gloria Fuertes)

Un león travieso,
con el rabo tieso,
dijo a la pequeña,
que iba a buscar leña:
-Soy un pobre ciego,
ya no veo veo;
cógeme la pata,
vamos de paseo.
Vente a la montaña,
y te daré castañas.
Y dijo la niña:
-¡No, no, que me engañas!

domingo, 18 de enero de 2015

LA VERDADERA RIQUEZA 3 (Cuento popular)

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera lo pobre que era la gente, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluír el viaje y de regreso a casa, el padre la preguntó a su hijo:
- ¿Qué te pareció el viaje?
- ¡Muy bonito, papá!
- ¿Viste qué pobre y necesitada puede ser la gente?
- Sí.
- ¿Y qué aprendiste?
- Ví que nosotros tenemos un perro en casa y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros y ellos un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio y ellos las estrellas. Nuestro patio llega hasta el borde de la casa y el de ellos tiene todo un horizonte. Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Mamá y tú tenéis que trabajar todo el tiempo y casi nunca os veo.
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:
- ¡Gracias, papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser!



jueves, 15 de enero de 2015

ORACIÓN DE LOS CUATRO ÁNGELES Y EL DE LA GUARDA (Eugenio D'Ors)

Cuatro ángeles
tienen mi cama.
Cuatro ángeles
que me la guardan.

 
Cuatro ángeles
mi mesa tiene.
Cuatro ángeles
que la abastecen.


Cuatro ángeles
tiene mi arado.
Cuatro ángeles
para el trabajo.

Cuatro ángeles
el carro que me lleva.
Cuatro ángeles
hacen mover sus ruedas.

Pero un solo ángel
tiene mi espíritu,
un solo ángel
(el más amigo).

LA VERDADERA RIQUEZA 2 (Cuento popular)

Un hombre rico veraneaba en un pueblo de pescadores. Cada mañana, solía pasear por la playa, y siempre veía a un pescador dormitando en su barca. Un día se le acercó y, tras los saludos de rigor, le dijo:
- Y usted... ¿no sale a pescar?
- Bueno... sí... -repuso el pescador-: salí esta mañana temprano, y no se dio mal.
- Y... ¿no va a salir otra vez?
- ¿Para qué? Ya pesqué lo suficiente para hoy.
- Pero si usted pescara más, conseguiría más dinero, ¿no?
- ¿Y para qué quiero más dinero, señor?
- Bueno, con más dinero podría usted tener un barco más grande.
- ¿Un barco más grande?
- Pues claro... Con un barco mayor conseguiría más pesca, y más pesca significa más dinero.
- ¿Y para qué quiero yo más dinero?
- Pero... ¿no lo entiende? Con más dinero podría comprar varios barcos, y entonces pescaría mucho más, y se podría hacer rico.
- ¿Yo? ¿Ser rico?
- Sí, claro... ¿acaso no desea ser rico? Podría usted comprarse una casa bonita, tener un coche, viajar, tener toda clase de comodidades...
- ¿Y para qué quiero yo esas comodidades?
- ¡Dios mío!... ¿Cómo es posible que no lo entienda?... Si usted tuviera comodidades y riquezas, entonces podría retirarse a disfrutar y hacer lo que le apetezca.
- Pero, caballero... ¿no ve usted que eso es justo lo que estoy haciendo ahora?

LA VERDADERA RIQUEZA 1 (Cuento popular)

Una vez, un peregrino se quedó en un bosque muy cerca de un pueblo y acampó debajo de un árbol para pasar la noche.
Era una noche oscura, sin estrellas ni luna, y oyó una voz que gritaba:
- ¡La piedra, la piedra! Dame la piedra preciosa, peregrino -dijo un mercader.
El viejo peregrino se levantó, se acercó al hombre que gritaba y le dijo:
- ¿Qué piedra deseas, hermano?
El mercader le respondió:
- La noche pasada tuve un sueño en el que Shiva me decía que si venía aquí esta noche, encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.
El peregrino fue a buscar su bolsa y le dio la piedra diciéndole:
- La encontré en el bosque cerca del río, puedes quedártela.
El mercader cogió la piedra y se marchó a su casa. Una vez en su hogar abrió la mano y... ¡oh! ¡Qué sorpresa! Era un diamante. No pudo dormir lo que quedaba de noche, daba tantas vueltas en la cama como en su cabeza. Se levantó al amanecer, volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo:
- Dame, por favor, la fuerza que te ha permitido desprenderte de esta riqueza con tanta facilidad.

LA VERDADERA RIQUEZA (Cuento chino)

Un hombre muy rico le pidió a Sengai que le escribiese algo para la continuidad de la prosperidad de su familia, de manera que esta pudiese mantener su fortuna de generación en generación.
Sengai tomó una larga hoja de papel de arroz y escribió:
"El padre muere, el hijo muere, el nieto muere".
El hombre rico se indignó y ofendió:
- "¡Yo le pedí que escribiese algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué realizó una broma de este tipo?".
Sengai explicó tranquilamente:
- "No pretendí hacer bromas. Si antes de su muerte su hijo muriera, esto lo heriría inmensamente. Si su nieto se fuera antes que su hijo, tanto usted como él estarían destruidos. Pero si su familia, de generación en generación, muere en el orden que le describí, ése sería el curso más natural de la vida. Yo llamo a eso verdadera riqueza".

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE (CUBA)

Santa María de la Caridad que viniste como mensajera de paz, flotando sobre el mar.
Tú eres la Madre de todos los cubanos. A Ti acudimos, Santa Madre de Dios, para honrarte con nuestro amor de hijos.
En tu corazón de Madre ponemos nuestras ansias y esperanzas, nuestros afanes y nuestras súplicas.
Por la Patria desgarrada, para que entre todos construyamos la paz y la concordia.
Por las familias, para que vivan la fidelidad y el amor. Por los niños, para que crezcan sanos corporalmente y espiritualmente.
Por los jóvenes, para que afirmen su fe y su responsabilidad en la vida y en lo que da el sentido a la vida.
Por los enfermos y marginados, por los que sufren en soledad, por los que están lejos de la Patria, y por todos los que sufren en su corazón.
Por la Iglesia Cubana y su misión evangelizadora, por los sacerdotes y diáconos, religiosos y laicos.
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

CA YAO (Séptimo cuento chino de Ho Tse Lin)

Ca Yao vivía en una remota aldea de las montañas chinas junto a su mujer Yu Lai y su hijo Di Yin. Todas las mañanas se levantaba a las 5 para ir a su trabajo, en una fábrica de explosivos. Debía tener mucha precaución, cualquier distracción podía hacerlo volar por los aires. Además su jefe era un tirano que le hacía la vida imposible. Todos los meses entregaba a su mujer su sueldo íntegro: 5.300 yuanes. Tenían para vivir con bastante desahogo, e incluso podían permitirse algunos caprichos.
Un día Ca Yao regresó muy contento a su casa. Le contó a Yu Lai que le habían ofrecido un trabajo en la oficina central de la capital para tramitar pedidos y llevar la contabilidad. Trabajaría 8 horas en lugar de 10.
- ¿Y cuánto te pagarían? -le preguntó su mujer.
- 4.500 yuanes.
- ¿Cómo, que perderías 800 yuanes así como así?
- Mujer, ten en cuenta que estaría mucho más tranquilo, ya no correría tanto peligro con los explosivos.
- Pues de eso nada, no nos lo podemos permitir. Tenemos muchos gastos, y necesito dinero para comprarme vestidos nuevos. Les dices que no te interesa. Lo que tienes que hacer es tener mucho cuidado para no tener accidentes.
Ca Yao, que quería mucho a su familia, volvió a su trabajo al día siguiente. Telefoneó a los que le habían ofrecido el nuevo puesto:
- Les estoy muy agradecido por su ofrecimiento y su confianza, pero no puedo permitirme una reducción del salario.
- Estamos dispuestos a pagarle hasta 4.800 yuanes. Esperamos mañana su respuesta.
Nuevamente en casa se lo contó a su mujer, pero ésta no estaba dispuesta a perder 500 yuanes todos los meses.
- No nos lo podemos permitir - le dijo Yu Lai. Necesitamos los 5.300 yuanes mensuales. Ándate con cuidado y ya está.
Ca Yao, que era un marido fiel y respetuoso, volvió a su trabajo. Agradeció nuevamente el ofrecimiento y siguió con su ardua y peligrosa tarea diaria.
Dos semanas más tarde, un compañero de Ca Yao que pasaba por unos malos momentos se distrajo y cometió un terrible error con la maquinaria.
Hubo una explosión que acabó con la vida de cinco obreros. Uno de ellos era Ca Yao. A su viuda le quedó una pensión de 1.500 yuanes.
- ¡Es que nunca me hacía caso, el desdichado! -decía Yu Lai en el entierro-. ¡Mira que le dije que tuviera siempre mucho cuidado...!

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL FAROLERO

Soy el farolero de la Puerta del Sol,
cojo mi escalera y enciendo el farol.
Después de encendido me pongo a contar,
y siempre me sale la cuenta cabal.
Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro y ocho treinta y dos,
¡Ánimas benditas, me arrodillo yo!

LA CREACIÓN (Francisco Martínez de la Rosa)

Nace la hierba en el prado,
y entre la hierba, las flores,
con sus vistosos colores,
con su aroma delicado;
bulle el insecto en la grama;
trisca, en el monte, el cordero,
el ruiseñor y el jilguero
revuelan de rama en rama;
y el ave, el insecto, el bruto,
campos, arroyos y flores,
todos cantan tus loores
y te dan, Señor, tributo.

EL PATIO DE MI CASA ES PARTICULAR (Canción de ronda)

El patio de mi casa es particular,
que cuando llueve mucho se moja la mitad,
agáchate y vuélvete a agachar,
y no te agaches más,
que los agachaditos no saben bailar.
Hache, i, jota, ka, ele, eme, ene, a,
que si tú no me quieres,
otro amante me querrá.
Hache, i, jota, ka, ele, eme, ene, o,
que si tú no me quieres,
otro amante tendré yo.
Chocolate, molinillo,
corre, corre, que te pillo.
A estirar, a estirar,
que el demonio va a pasar.
¡Uuuuuuuuuuuuuuu!

sábado, 1 de noviembre de 2014

ORACIÓN PARA EL DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS


Ayúdame, Señor, a considerar cada día, como la última oportunidad por agradarte.
Ayúdame, Señor, a mirar al cielo, como mi casa definitiva.
Ayúdame, Señor, a mirar a la tierra, como el paso necesario para alcanzar tu gloria.
Ayúdame, Señor, a esperar cuando las nubes me impidan ver el sol.
Ayúdame, Señor, a recordar a los que tantas veces me recordaron.
Ayúdame, Señor, a vivir como si fuera un errante.
Ayúdame, Señor, a creer que Tú tienes Palabra de Vida Eterna.
Ayúdame, Señor, a caer en el surco de la tierra como si fuera semilla de primera.
Ayúdame, Señor, a pensar en el bien que me hicieron, los que un día marcharon.
Ayúdame, Señor, a rezar por los que un día, por mí, también rezaron.
Ayúdame, Señor, a no olvidar los rostros y virtudes de los que más me quisieron.
Ayúdame, Señor, a mirar al cielo con ojos de niño.
Ayúdame, Señor, amar el cielo con un corazón cálido y siempre abierto.
Ayúdame, Señor, a caminar hacia el cielo, guiado y cogido de tu mano.
Amén.

martes, 21 de octubre de 2014

ORACIÓN CONFIADA EN EL PELIGRO (SALMO 57)

Ten piedad de mí, ¡oh Dios!, ten piedad de mí, porque a Ti he confiado mi alma y me ampararé a la sombra de tus alas mientras pasa la desgracia.
Yo invocaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
Él mandará de los cielos y me salvará, y confundirá a los que me acosan. Mandará Dios su gracia y verdad.
Mi alma está en medio de leones, yazgo entre hombres encendidos en furor, cuyos dientes son lanzas y saetas, cuya lengua es tajante espada.
Álzate, ¡oh Dios!, allá en lo alto de los cielos y haz esplender sobre toda la tierra tu gloria.
Tendieron una red a mis pies para que sucumbiera; cavaron ante mí una fosa; fueron ellos los que cayeron en ella.
Pronto está mi corazón, ¡oh Dios!; está mi corazón dispuesto a cantar y entonar salmos.
¡Despierta, gloria mía; despierta, salterio y cítara, y despertaré a la aurora! Te alabaré entre los pueblos, ¡oh Señor!; te cantaré salmos entre las naciones.
Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad.
Álzate, ¡oh Dios!, en lo alto de los cielos; haz esplender en toda la tierra tu gloria.

martes, 30 de septiembre de 2014

LA CARAMBOLA (Fábula de Ramón de Campoamor)

Pasando por un pueblo un maragato
Llevaba, sobre un mulo, atado un gato
Al que un chico, mostrando disimulo,
Le asió la cola por detrás del mulo.
Herido el gato, al parecer sensible,
Pególe al macho un arañazo horrible,
Y herido entonces el sensible macho,
Pegó una coz y derribó al muchacho.

Es el mundo, a mi ver, una cadena
Do, rodando la bola,
El mal que hacemos en cabeza ajena
Refluye en nuestro mal, por carambola.

jueves, 18 de septiembre de 2014

ORACIÓN ANTE CRISTO CRUCIFICADO

Señor Jesucristo, que en obediencia a tu Padre fuiste clavado en la Cruz, como signo de amor divino. Déjame un tercio de tu obediencia, para que abrace con amor las contrariedades de la vida.

Señor, Cristo Crucificado, que en el momento más recio de tu vida, te entregaste en manos de tu Padre y descansaste en Él tu agobio, concédeme  la confianza filial, para que cuando mi mente aventure fatalidades, tus brazos abiertos me serenen.

Cristo Crucificado, señal luminosa, por la que la humanidad ha recobrado su esperanza, concédeme transformar todo acontecimiento, por aciago que sea, en siembra de esperanza.

Jesucristo, Hijo de Dios, revelador del amor entrañable divino, sellado con tu sangre,  concédeme la certeza de que soy siempre amado por ti, aun en los momentos más dolorosos.

Señor mío, entregado sin resistencia hasta la muerte en Cruz, concédeme abrazar de buen grado cada acontecimiento, y lo una a tu ofrenda de amor por todos y cada uno de los hombres.

Señor, Tú eres el dueño de la viña, y de los sembrados. Tú has convertido en pan y vino santos, y permaneces junto a nosotros en el sacramento de tu Amor. Sigue llamándome hacia Ti, y que encuentre siempre en tu presencia la fuerza y el sentido en todo lo oculto, discreto, cotidiano, como la ocasión más propicia para amar.


Hijo amado de Dios, que me has dejado sentir de muchas maneras tu amor providente, a través de tantos amigos y acontecimientos. Recibe mi agradecimiento consciente y sentido, y te pido que sigas realizando con nuestra pobreza la obra que Tú quieras, para manifestación de tu gloria.

lunes, 1 de septiembre de 2014

CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Santísimo Amor de Jesús, te consagramos nuestros corazones, nuestras vidas y nuestras familias.
Conocemos que el ejemplo bello de tu hogar en Nazaret, fue un modelo para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener con tu ayuda, la unión y el amor fuerte y perdurable que recibiste. 

- Que nuestro hogar se llene de gozo. 
- Que el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia y el respeto mutuo, estén siempre presentes. 
- Que nuestras oraciones incluyan las necesidades de los otros, no sólo las nuestras.
- Que siempre estemos cerca de los Sacramentos.
- Que la paz esté con nosotros, y cuando vengan las dificultades danos consuelo y esperanza.
Bendice a todos los que aquí habitamos y también a los difuntos.
Mantén a nuestras familias cerca de tu Amor y que tu protección esté siempre con nosotros. Amén.

domingo, 31 de agosto de 2014

DECÁLOGO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (DE LAS REVELACIONES DE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE)

1.-Os amo a todos los hombres. A todas las horas y sin distinción. Vuestras sendas me son familiares. Conozco vuestros deseos. Os acompaño en vuestras dificultades.
2.-Perdono y olvido vuestra indiferencia, pero valoro y aplaudo el afán de aquellos que intentáis superaros y rectificar en vuestras actitudes.
3.-Intento llevaros hasta Dios. Mi camino, no es mío, es de Aquel que me ha enviado. No soy ningún “líder”. No actúo ni me muevo por mí mismo. Mi objetivo es acercaros hasta el inmenso amor que Dios os tiene.
4.-Mi corazón está cargado de humanidad. Entre otras cosas porque, soy consciente, que con vuestro lenguaje es como mejor podéis aprender lo que Dios quiere de vosotros y lo que, vosotros, podéis alcanzar de Dios.
5.- En mí tenéis el agua viva. No os fiéis de aquellos que, en valioso vaso de cristal, os emborrachan con antivalores, superficialidad o verdades a medias. Lo que yo os digo tiene valor de eternidad: viviréis junto a Dios.
6.- Mi corazón tiene sed de vosotros. “Tengo sed” dije en la cruz y, ahora de nuevo, lo repito: tengo sed de vosotros. De vuestras almas e ilusiones, de vuestras miradas y pensamientos. Tengo sed de salvaros ¿Me dejáis?
7.- Yo puedo conduciros por valles tranquilos. No os desesperéis. La vida, bien lo sé, no siempre es fácil. Apoyaos en el cayado de la fe. Inclinad vuestras cabezas sobre mi pecho. Os garantizo que seguiréis avanzando y llegando a la meta que os propongáis.
8.- Soy vida para el que me busca. Mirad un poco a vuestro alrededor: muerte, preocupaciones, desencanto, crisis. Yo tengo poder sobre la muerte. Soy resurrección y vida. ¿Creéis en mí? Os digo que no moriréis. ¡Creed!
9.- Quien dice ser mi amigo, no lo olvidéis, ha de llevar la palabra “yo sirvo” marcada en su frente. Os necesito, no como reyes, y sí como gente que sepa desgastarse en pequeños o grandes detalles. Cuando estéis junto a mí en el cielo, recordaré todo lo que hicisteis de bueno cuando estuvisteis en la tierra.
10.- No os dejéis llevar ni seducir por los atajos que conducen a ninguna parte; ni por las verdades interesadas que son grandes mentiras o por una vida que es un sin vivir. Sed reflexivos, buscad el camino que conduce a la paz; luchad por la verdad sin farsa; aspirad a una vida según y con Dios.

ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Sagrado Corazón de Jesús digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra Ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa ingrato, te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón. Amén.

jueves, 28 de agosto de 2014

EL CRIMINAL CHAI CAI (Sexto cuento chino de Ho Tse Lin)

Chai Cai vivía en una aldea de montaña de China. En cierta ocasión que se encontraba leyendo un libro antes de acostarse llamaron a la puerta de su casa. Eran los padres de Yue Len, su compañera de ajedrez, que la buscaban desesperadamente. Hacía ya tres horas que debía haber regresado a casa.
- Ha estado aquí toda la tarde - dijo Chai Cai. Hemos estado jugando y charlando, pero hace unas cuatro horas que se marchó, antes de oscurecer.
Los padres de Yue Len preguntaron entonces a los vecinos. Y los vecinos dijeron que la vieron entrar a casa de Chai Cai pero no la vieron salir, y comenzaron a murmurar: "Ya decía yo que el viejo pasaba mucho tiempo con la niña"- decía uno. "Habrá abusado de ella, seguro"- decía otro. "Chai Cai es un pederasta, que nos diga qué ha hecho con Yue Len". "La habrá matado". "Puerco anciano, sinvergüenza, hay que avisar a la policía"... Todos estaban convencidos: Chai Cai había abusado de la niña, la había matado y luego, amparándose en la oscuridad de la noche, la había llevado hasta algún barranco y arrojado a algún lugar inaccesible.
Chai Cai, que había salido fuera al oír los gritos de la gente. No podía creer lo que estaba sucediendo. En sus 145 años había tenido una conducta ejemplar, pero ahora los vecinos lo miraban y veían que tenía cara de pederasta y asesino, su mirada era la de un criminal e incluso sus gestos lo delataban como un viejo asqueroso y depravado. Avisaron a la policía de la comarca y se presentaron cuatro oficiales en apenas unos minutos; afortunadamente porque algunos ya proponían linchar a Chai Cai. Todas las pruebas lo acusaban: Pasaba mucho tiempo con la niña, fue la última persona que la vio, y en el interior de su casa hallaron unos envoltorios de caramelos con los que la habría engatusado. Mientras se lo llevaban la gente le escupía y le tiraban piedras. Una de ellas le abrió la cabeza y comenzó a sangrar abundantemente.
- ¡Asesino!¡Criminal! - gritaba la turba enfurecida. ¡Dinos qué has hecho con su cuerpo, pervertido! - vociferaban con saña.
Y la policía se llevó a Chai Cai para interrogarle en sus dependencias. Y Chai Cai lloraba amargamente... Y quería morir.
Los padres de Yue Len y los demás vecinos de la aldea, provistos de antorchas, se dirigieron a los barrancos cercanos para buscar el cadáver de la niña. No podían esperar a la luz del día siguiente. Eran las tres de la madrugada. Pero no tuvieron que andar mucho. Por uno de los senderos vieron aparecer a Yue Len. Sus padres la abrazaron y besaron llorando de alegría.
- ¿Qué te ha ocurrido, hija? ¿De dónde vienes?
- Es que Chai Cai me estuvo contando otra vez la leyenda del viejo de la montaña, sentí curiosidad, y antes de ir para casa decidí subir, pero no me di cuenta y cayó la noche enseguida. Me desorienté y no encontraba el camino, hasta que por fin vi las luces de la aldea y escuché gritos. Lo siento, no pensé muy bien lo que hacía.
- Vamos, hija, no te preocupes, pensamos que te había pasado algo.
Nadie se atrevía a mirar a nadie. Nadie decía nada. Nadie llamó a la policía. Todos se fueron para sus casas. Todos se acostaron. Todos durmieron. Y Chai Cai, el criminal de 145 años, lloraba amargamente en su celda.
Al día siguiente lo dejaron libre.
- Al parecer ha habido un error. Cuando hemos llamado para organizar la búsqueda, nos han dicho que la niña está en su casa perfectamente, que se había desorientado en el bosque - le dijo un oficial de policía.
El anciano no dijo nada. Echó a andar. No paró hasta que llegó a su montaña. Se sentó en lo más alto, encima de una roca.
- ¡Maldita sea la gente! Y de nuevo rompió a llorar. Luego se quedó inmóvil y entró en una profunda meditación. Al amanecer del tercer día se levantó, alzó los brazos y con un pequeño impulso se elevó en el aire y comenzó a volar lentamente, luego más deprisa y finalmente a gran velocidad. Llegó a Orlando y descendió directamente junto al ratón Mickey en Disneylandia ante el estupor general. Pidió por favor que le hicieran una foto. El disparo de la cámara hizo para Chai Cai las veces de disparo de una pistola. En ese instante el hombre más viejo del mundo murió. Era el 27 de noviembre de 2010.

sábado, 23 de agosto de 2014

EL HOMBRE QUE VENCIÓ A LA MUERTE (Quinto cuento chino de Ho Tse Lin)

Chai Cai vivía en una aldea de montaña de China. Debido a sus 145 años, el periódico más prestigioso de China, 中國記者 , envió a su mejor periodista, Yang Lui, para que le hiciera una entrevista. Se publicó el 14 de marzo de 2010. Dado su interés, la transcribo a continuación:
        "Chai Cai es el hombre más anciano del mundo. Hemos viajado a la remota aldea de la montaña donde vive para hablar con él y preguntarle por su gran secreto.
        - Díganos cómo ha podido vivir tanto tiempo, por favor.
        - Buscando siempre el equilibrio, el ying y el yang. Saber encauzar los éxitos y también los fracasos. Disfrutar de las alegrías y ver siempre lo positivo en las desdichas. Amar desinteresadamente y ayudar al prójimo, porque el bien dado regresa siempre y el mal también: es el equilibrio de la existencia. Comer no más de lo necesario y tener cuerpo y mente siempre activos. Practicar tai chi y jugar... La vida es un juego, por lo tanto hay que jugar para estar en equilibrio, y el tai chi también ayuda a lo mismo. Y, por supuesto, intentar ser feliz con lo que se tiene.
        - Casualmente la segunda persona más longeva del mundo, una mujer georgiana de 130 años, asegura que ha vivido tanto porque todos los días juega al backgammon. ¿Recomienda también este juego?
        - Da igual a lo que se juegue siempre que se disfrute y se respeten las normas.
        - ¿Su vida ha sido feliz?
    - Ha sido feliz porque yo he sido feliz. Nosotros mismos construimos nuestras vidas con nuestros pensamientos y nuestras acciones.
       - ¿Es cierto que no va a morir hasta que se haga una foto con Mickey Mouse?
      - Así es. Yo ya he estado con Mickey Mouse en otros planos de existencia, pero quiero una foto. A mí me gustan mucho los dibujos animados de Disney y es mi último deseo. Luego, me iré.
      - Nunca ha participado en campeonatos profesionales de ajedrez pero dicen que nunca ha perdido una sola partida.
    - Perdí mientras aprendía. Desde los 9 años no he perdido ninguna de las 42.445 partidas que he jugado, tan solo he hecho tablas en 15 ocasiones, con la misma persona: Yue Len.
     - ¿Quién es Yue Len?
     - Una niña de 12 años que vive en esta aldea. Pero a la pocha no ha conseguido ganarme nunca.
      - ¿Nos dirá cuáles son los secretos de la pocha?
     - La pocha es un juego, igual que la vida. Por lo tanto, el secreto de la pocha está en el equilibrio. La mente ha de estar serena, y el flujo de la partida no puede alterarse por incidencias ajenas a la propia naturaleza del juego. Por ello tiene que haber una reglamentación estricta que debe ser observada por todos los participantes. De esta forma se unen en armonioso equilibrio técnica y suerte. Practicando es posible memorizar y ordenar todas las cartas que van saliendo y por estadística y probabilidad saber su ubicación. Sólo queda un 20 por ciento al azar y éste se controla con pensamientos positivos y los chakras limpios.
      - ¿Le tiene miedo a la muerte?
     - Usted no sabe lo que está preguntando. Primero, he vencido muchas veces a la muerte. Segundo, estoy preparado para el tránsito. Tengo todo en orden desde hace tiempo salvo lo de la foto. Tercero, lo que me espera es mejor que lo que dejo, además de que mi cuerpo físico está ya muy deteriorado. No, no le tengo miedo a la muerte. Sólo espero salir airoso del juicio que todos tenemos al morir. Recen por mí cuando muera, por favor.
      - ¿Nos puede contar un cuento chino?
     - Por supuesto. Por ejemplo, la leyenda del forzudo Hu Son. Hace mucho tiempo, un enorme tigre tenía atemorizadas a todas las personas de la comarca china de Huntang, en unas montañas no muy lejos de aquí. Hu Son era un hombre muy forzudo que decidió acabar con él, pero antes de subir a las montañas entró en una taberna y bebió hasta emborracharse. En ese estado se fue en busca del tigre. Como pasó un día entero y no regresaba, un grupo de hombres acudió en su busca. Lo  encontraron durmiendo la mona debajo de un árbol y al tigre muerto a pocos metros de él. Cómo logró vencer al tigre es todo un misterio y así fue como se forjó la leyenda del forzudo Hu Son.  
    - Muchas gracias. Ha sido usted muy amable, señor Chai Cai. Que Dios le bendiga y le proteja de los malos espíritus.
     - Lo mismo le deseo, señor periodista."
       Fin de la transcripción.