Chiquitita, dime por qué
tu dolor hoy te encadena,
que en tus ojos hay una sombra de
gran pena.
No quisiera verte así
aunque quieras disimularlo,
si es que
tan triste estás
para qué quieres callarlo.
Chiquitita, dímelo tú
en
mi hombro aquí llorando,
cuenta conmigo ya
para así seguir hablando.
Tan segura te conocí y
ahora tu ala quebrada,
déjamela llevar, yo la
quiero ver curada.
Chiquitita, sabes muy bien
que las penas vienen y van y
desaparecen,
otra ves vas a bailar y serás feliz
como flores que florecen.
Chiquitita, no hay que llorar,
las estrellas brillan por ti allá en lo
alto,
quiero verte sonreír para compartir
tu alegría, Chiquitita.
Otra
vez quiero compartir tu alegría, chiquitita.
Chiquitita, dime por qué
tu
dolor hoy te encadena,
en tus ojos hay una sombra de gran pena.
No
quisiera verte así
aunque quieras disimularlo,
si es que tan triste estás
para qué quieres callarlo.
Chiquitita, sabes muy bien
que las penas vienen
y van y desaparecen,
otra ves vas a bailar y serás feliz
como flores que
florecen.
Chiquitita no hay que llorar,
las estrellas brillan por ti allá en
lo alto,
quiero verte sonreír para compartir tu alegría, Chiquitita.
Otra
vez quiero compartir tu alegría, Chiquitita.
Otra vez quiero compartir tu
alegría, Chiquitita.
jueves, 19 de junio de 2014
YO PENSABA (LA CANCIÓN DEL ASTRONAUTA)
Yo pensaba que el hombre era grande por su poder, grande por su saber, grande por su valor; yo pensaba que el hombre era grande y me equivoqué, pues grande sólo es Dios. Sube hasta el cielo y lo verás, que pequeñito el mundo es, sube hasta el cielo y lo verás como un juguete de cristal que con cariño hay que cuidar: sube hasta el cielo y lo verás. Muchas veces el hombre buscaba ser como Dios, quería ser como Dios, soñaba ser como Dios. Muchas veces el hombre soñaba y se despertó, pues grande sólo es Dios. Caminando por la vida hay veces que encontrarás cosas que extrañarás, hombres que admirarás. Caminando por la vida hay veces que pensarás que el hombre es como Dios.
ORACIÓN DE CHILE EN TIEMPOS DEL MUNDIAL DE FÚTBOL BRASIL 2014
Señor Jesucristo, redentor y salvador,
que con los brazos abiertos abrazas en un solo lugar
a hombres y mujeres venidos de todo el mundo
para encontrarse como hermanos y hermanas.
Nos ofreces algo más grande que la Copa del Mundo:
una vida fecunda y feliz.
Te pedimos que en estos días de mundial
nos enseñes a ser tus discípulos, a seguirte toda la vida y a jugar en tu equipo.
A vivir el amor fraterno, saber escuchar, comprender,
perdonar, acoger, ayudar a los otros, sin excluir ni marginar,
a entrenar y estar en forma para enfrentar la vida con fe y alegría,
a jugar para adelante como protagonistas de la historia
y constructores de un mundo mejor.
Que en esos días cesen las violencias y las discordias
y crezca el dialogo y el respeto.
Que nuestros jugadores e hinchas que viajarán a Brasil,
se vean libres del desánimo y del sin sentido,
de la injusticia y del egoísmo.
Te lo pedimos por Jesucristo, el resucitado, meta de nuestra vida,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén
Comisión Nacional de Liturgia, Conferencia Episcopal de Chile
que con los brazos abiertos abrazas en un solo lugar
a hombres y mujeres venidos de todo el mundo
para encontrarse como hermanos y hermanas.
Nos ofreces algo más grande que la Copa del Mundo:
una vida fecunda y feliz.
Te pedimos que en estos días de mundial
nos enseñes a ser tus discípulos, a seguirte toda la vida y a jugar en tu equipo.
A vivir el amor fraterno, saber escuchar, comprender,
perdonar, acoger, ayudar a los otros, sin excluir ni marginar,
a entrenar y estar en forma para enfrentar la vida con fe y alegría,
a jugar para adelante como protagonistas de la historia
y constructores de un mundo mejor.
Que en esos días cesen las violencias y las discordias
y crezca el dialogo y el respeto.
Que nuestros jugadores e hinchas que viajarán a Brasil,
se vean libres del desánimo y del sin sentido,
de la injusticia y del egoísmo.
Te lo pedimos por Jesucristo, el resucitado, meta de nuestra vida,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén
Comisión Nacional de Liturgia, Conferencia Episcopal de Chile
miércoles, 18 de junio de 2014
LA LEYENDA DEL VIEJO DE LA MONTAÑA (Tercer cuento chino de Ho Tse Lin)
Hace mucho tiempo, en una aldea de montaña de China, al llegar la noche y alrededor del fuego del hogar los mayores contaban historias a los más jóvenes. En una de las casas, Chai Cai escuchaba a su tatarabuelo Chai Yin la leyenda del viejo que se fue a la montaña y no volvió:
- Li Cheng perdió la razón al unirse sus más de cien años con la soledad de las altas montañas. Al enviudar perdió las ganas de vivir y se fue de la aldea, muy lejos de todos. Sólo su amigo Lu Ching subió a su retiro dos veces para dar sepultura a su cuerpo. La primera vez, a los tres meses, Li le contó que vivía feliz con una mujer, pero él no vio a nadie. La segunda vez, a los tres años, no pudo encontrarlo. Lo buscó durante tres días y, abatido, regresó a su casa. Yo tenía entonces siete años y recuerdo que sus hijos le hicieron un funeral al que asistimos los casi trescientos habitantes de la aldea. En el mismo, Lu dijo que buscó a su amigo sin éxito, pero vio una luz muy fuerte sobre unos árboles durante cerca de un minuto. Probablemente era el espíritu de Li despidiéndose.
- Abuelo Yin, me gustaría subir contigo a la montaña y que me enseñases dónde vivía el viejo Li Cheng.
Sólo hubo que esperar a la mañana siguiente. Tatarabuelo y tataranieto subieron a lo más alto, donde Lu Ching dijo haber visto la luz. Se sorprendieron al ver a un hombre de unos cincuenta años sentado al borde del precipicio mirando al infinito.
- Hacía más de cien años que nadie subía hasta aquí -dijo el hombre sin volverse a mirarlos.
- ¿Quién eres? -preguntó Chai Yin. No te había visto nunca.
- Soy tu tatarabuelo Li Cheng.
Yin no entendía nada. Li Cheng, de seguir vivo tendría más de doscientos años. Además, no era su tatarabuelo.
- No me gusta que se rían de mí. ¿Acaso te has escapado de un manicomio?
- Pregúntale a Lu Ching. Él sabe lo que pasó aquí hace más de un siglo. No contó todo lo que vio para que no creyeran que había perdido la razón.
- Lu Ching murió hace sesenta años -replicó Yin.
- ¿Estás seguro? ¿Viste tal vez su cadáver?
- Ahora que lo dices, Lu se fue de viaje a Europa y no volvimos a tener noticias suyas. Supusimos que a sus 150 años debió de morir en aquellas lejanas tierras.
- Él vive en España todavía, en un pueblo llamado Pampaneira. No puede morir hasta que nos vea a mí y a mi esposa Yaisai. Tenéis que conseguir que vuelva a subir aquí por tercera vez.
El pequeño Chai Cai no podía creer lo que veían sus pequeños y rasgados ojos de un niño de nueve años. ¿Sería cierto que aquel hombre era Li Cheng y lo que estaba contando? Salió de dudas cuando lo vio levantarse, darle un beso en su cabeza y correr por el aire hasta la montaña de al lado. Allí creyeron ver la figura de una mujer joven que lo abrazaba y cómo se perdían en la espesura del bosque.
- Vámonos para la aldea, Cai. Y no cuentes nada o será peor.
- Abuelo, ¿tú no me dices que para estar realizados hay que ser puros y transparentes y que no debemos ocultar nada?
- Sí, pero si no se daña a nadie; y si no ocultamos lo que hemos visto nos veremos perjudicados. Por cierto, luego hablaré con tus padres. Nos vamos de viaje.
- Esto es muy raro. Con los poderes que tiene tu tatarabuelo, ¿por qué no consigue traer él mismo a Lu Ching? Podría ir volando hasta ese sitio donde está. Además, si viene morirá...¡es lo que ha dicho!
- Tienes razón, pequeño Cai, además creo que España está un poco lejos. Y nosotros no podemos volar.
- Bueno, en sueños yo sí vuelo. Es fantástico. Cuando me despierto aún noto la brisa fresca en la cara.
- ¡Me acabas de dar una idea! Intentemos los dos esta noche viajar en sueños y hablar con Lu Ching. Que nos cuente lo que sepa y luego que decida lo que hace.
Esa misma noche los cuerpos astrales de tatarabuelo y tataranieto llegaron a España, a casa del viejo Lu, que dormía plácidamente en su cama. En el plano astral hablaron con él.
- En efecto, Li Cheng es tu tatarabuelo. Su matrimonio no iba bien y tuvo una aventura con tu tatarabuela. Tu tatarabuelo no es tu tatarabuelo, Chai Yin.
- Tienes más de doscientos años. ¿Cómo has podido vivir hasta ahora? -preguntó el niño.
- Cuidando mis tres cuerpos. El físico con una buena alimentación, felicidad, armonía, ejercicio...El astral con largos viajes a lugares que pocos conocen y que recargaban mi energía poderosamente. Y el mental siguiendo los sabios consejos de nuestros antepasados y jugando al ajedrez y a la pocha.
- ¿Qué pasó en la montaña? -interrogó Chai Yin
- Es complicado explicarlo. Allí arriba hay una comunicación con otros planos y con otros lugares físicos, digamos otros planetas. Yaisai existe, pero no es de nuestro mundo. Li Cheng viajó a esos lugares muchas veces. En una ocasión se rompió su cordón de plata y ya no volvió a su cuerpo físico. A quien vosotros visteis fue a Li Cheng con su nuevo cuerpo. Ahora me espera con su amor Yaisai para que su mejor amigo se vaya con ellos. Me cuidan y quieren que vaya a esa montaña para el gran viaje.
-¿Irás? -preguntaron a la vez tatarabuelo y tataranieto.
- Hay que coger el toro por los cuernos. Y ya va siendo hora.
Un mes después, Lu Ching llegó a la aldea, donde ya nadie se acordaba de él. Chai Yin y Chai Cai lo acompañaron hasta la montaña. Allí estaban Li Cheng y Yaisai. Los cinco se abrazaron y lloraron de alegría. Los dos que quedaron volvieron a la aldea a tiempo para cenar un rico arroz chino y jugar una partida de ajedrez y de pocha.
lunes, 16 de junio de 2014
HIMNO AL MAESTRO HONDUREÑO
Del que enseña alabemos el estro,
bendigamos su vida y su ejemplo
veneremos la escuela que es templo
donde oficia abnegado el maestro.
Gloria a ti, ignorado mentor,
que prodigas tu esfuerzo y tu luz
y que llevas a cuestas la cruz
caminando resuelto al Tabor.
Que cultivas la sabia simiente
laborando constante con calma
que iluminas al niño la mente
transformándole el cuerpo y el alma.
No vaciles la marcha en seguir,
no abandones la obra, cruzado:
¡Adelante!, te grita el pasado,
¡Adelante!, grita el porvenir,
Conjurad la viciosa amenaza
del ambiente, ese ingrato y artero,
y lucid victorioso y austero,
de virtud vuestra noble coraza.
bendigamos su vida y su ejemplo
veneremos la escuela que es templo
donde oficia abnegado el maestro.
Gloria a ti, ignorado mentor,
que prodigas tu esfuerzo y tu luz
y que llevas a cuestas la cruz
caminando resuelto al Tabor.
Que cultivas la sabia simiente
laborando constante con calma
que iluminas al niño la mente
transformándole el cuerpo y el alma.
No vaciles la marcha en seguir,
no abandones la obra, cruzado:
¡Adelante!, te grita el pasado,
¡Adelante!, grita el porvenir,
Conjurad la viciosa amenaza
del ambiente, ese ingrato y artero,
y lucid victorioso y austero,
de virtud vuestra noble coraza.
EL CHINO Y EL ARROZ
Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina. El hombre se dirigió al chino y le preguntó:
- Disculpe, señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz…?- Sí -respondió el chino-, cuando el suyo venga a oler sus flores…
MORALEJA:
Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente.
No juzgues, solamente comprende, y si no puedes comprenderlo… OLVÍDALO .
Recuerda las 5 simples reglas para ser feliz, según la sabiduría oriental:
1. Libera tu corazón del rencor y del odio2. Libera tu mente de preocupaciones.
3. Vive sencillamente.
4. Da más.
5. Espera menos.
jueves, 12 de junio de 2014
ORACIÓN PARA COMULGAR ESPIRITUALMENTE
Jesús mío, creo que estás en el Santísimo Sacramento; te amo sobre todas las cosas, y deseo recibirte ahora dentro de mi alma, y ya que no te puedo recibir sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón; y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. ¡Oh, Señor! No permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
O MÁS BREVECreo, mi Jesús, que estás en el Santísimo Sacramento; te amo, y deseo recibirte; ven a mi corazón, yo te abrazo; no te ausentes de mí.
martes, 10 de junio de 2014
TÚ ME ENSEÑASTE A VOLAR (HIMNO AL MAESTRO)
Tú me enseñaste a volar
con alas de pajarillo
cuando no era más que un niño
sin miedo a la libertad.
No envejecerás jamás,
amigo, hermano, maestro,
siempre como un padrenuestro
en boca de algún chaval.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA.
ELLOS PASAN, TÚ TE QUEDAS,
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA.
ELLOS PASAN, TÚ TE QUEDAS,
TÚ ME ENSEÑASTE A VOLAR.
Tú decidiste volar
dejando crecer a todos,
cada cual tuvo a su modo
su sueño de libertad.
Nunca he podido olvidar
aquella lección pequeña:
'Cada cual es lo que sueña,
sueña un poco cada cual'.
TE HAN ROBADO...
Vas diciendo que alzarás
el vuelo como un chiquillo
hermano, maestro, amigo,
quédate un poquito más.
Siempre tendrás un lugar
en mi corazón de niño,
compañero de camino,
tú me enseñaste a volar.
TE HAN ROBADO...
con alas de pajarillo
cuando no era más que un niño
sin miedo a la libertad.
No envejecerás jamás,
amigo, hermano, maestro,
siempre como un padrenuestro
en boca de algún chaval.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA.
ELLOS PASAN, TÚ TE QUEDAS,
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA.
ELLOS PASAN, TÚ TE QUEDAS,
TÚ ME ENSEÑASTE A VOLAR.
Tú decidiste volar
dejando crecer a todos,
cada cual tuvo a su modo
su sueño de libertad.
Nunca he podido olvidar
aquella lección pequeña:
'Cada cual es lo que sueña,
sueña un poco cada cual'.
TE HAN ROBADO...
Vas diciendo que alzarás
el vuelo como un chiquillo
hermano, maestro, amigo,
quédate un poquito más.
Siempre tendrás un lugar
en mi corazón de niño,
compañero de camino,
tú me enseñaste a volar.
TE HAN ROBADO...
HIMNO AL MAESTRO COLOMBIANO
Somos los maestros de nuestra patria querida
que con vocación cumplimos esta gran labor
impartiendo amor y enseñanza todos los días
desde nuestras aulas a una Colombia mejor.
Dios, patria y amor con el saber para emprender
por cada educando para su superación
rompiendo las barreras para poder aprender,
¡no más analfabetas en nuestra gran nación!
Nuestra misión es enseñar y a los niños educar,
preparados para el mañana,
sus valores cimentar, respetar siempre y amar
a nuestra patria colombiana.
Nuestra loable labor es difícil de igualar,
revestida de amor para enseñar y educar,
aunque la ingratitud haga mella al andar,
con frente en alto el deber no es claudicar
Somos la esperanza del padre para sus hijos,
y construir futuro y prepararlo para el mañana;
como profesionales, la meta ya alcanzada,
servir con orgullo a nuestra patria colombiana.
Nuestra misión es enseñar y a los niños educar
preparados para el mañana
sus valores exaltar, respetar siempre y amar
a nuestra patria colombiana.
que con vocación cumplimos esta gran labor
impartiendo amor y enseñanza todos los días
desde nuestras aulas a una Colombia mejor.
Dios, patria y amor con el saber para emprender
por cada educando para su superación
rompiendo las barreras para poder aprender,
¡no más analfabetas en nuestra gran nación!
Nuestra misión es enseñar y a los niños educar,
preparados para el mañana,
sus valores cimentar, respetar siempre y amar
a nuestra patria colombiana.
Nuestra loable labor es difícil de igualar,
revestida de amor para enseñar y educar,
aunque la ingratitud haga mella al andar,
con frente en alto el deber no es claudicar
Somos la esperanza del padre para sus hijos,
y construir futuro y prepararlo para el mañana;
como profesionales, la meta ya alcanzada,
servir con orgullo a nuestra patria colombiana.
Nuestra misión es enseñar y a los niños educar
preparados para el mañana
sus valores exaltar, respetar siempre y amar
a nuestra patria colombiana.
HIMNO AL MAESTRO BOLIVIANO
Entonemos un himno de gloria
cual se canta una marcha triunfal
en honor al maestro que enseña
el camino de fe y bondad.
Mil coronas de lauros le ciñen
esa frente repleta de ideal,
es el maestro que lleva en su alma
la pureza de luz y verdad.
Tiene el alma tan pura y serena,
cual las aguas de un gran manantial,
estrechemos sus manos tan tiernas,
que están llenas de felicidad.
Nada puede quebrar su conciencia,
nada agota su sed de verdad,
es al maestro a quien canta la gloria
sus canciones de paz y bondad.
cual se canta una marcha triunfal
en honor al maestro que enseña
el camino de fe y bondad.
Mil coronas de lauros le ciñen
esa frente repleta de ideal,
es el maestro que lleva en su alma
la pureza de luz y verdad.
Tiene el alma tan pura y serena,
cual las aguas de un gran manantial,
estrechemos sus manos tan tiernas,
que están llenas de felicidad.
Nada puede quebrar su conciencia,
nada agota su sed de verdad,
es al maestro a quien canta la gloria
sus canciones de paz y bondad.
lunes, 2 de junio de 2014
LETANÍAS DE LA HUMILDAD DEL CARDENAL MERRY DEL VAL
Jesús manso y humilde de Corazón, -Óyeme.
(Después de cada frase decir: Líbrame Jesús)
Del deseo de ser lisonjeado,
Del deseo de ser alabado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo de ser aplaudido,
Del deseo de ser preferido a otros,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aceptado,
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser puesto en ridículo,
Del temor de ser injuriado,
Del temor de ser juzgado con malicia
(Después de cada frase decir: Jesús dame la gracia de desearlo)
Que otros sean más amados que yo,
Que otros sean más estimados que yo,
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
Oración:
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de Ti en el cielo. Amén.
domingo, 1 de junio de 2014
HOY HE VUELTO MADRE A RECORDAR
Cuántas veces, siendo niño, te recé,
y en mis versos te decía que te amaba.
Poco a poco con el tiempo, alejándome de Ti
por caminos que se alejan, te perdí.
HOY HE VUELTO MADRE A RECORDAR
CUÁNTAS COSAS DIJE ANTE TU ALTAR
Y AL REZARTE PUEDO COMPRENDER
QUE UN MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR.
Al regreso yo sentía su valor,
sonriendo desde lejos me esperabas.
En la mesa la comida aún caliente y el mantel,
y tu abrazo es mi alegría de volver.
Aunque el hijo se alejara del hogar,
una madre siempre espera su regreso.
Que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor,
es su Madre y el milagro de su amor.
AVEMARÍA
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA (MISA)
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso, Señor Hijo único Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestras súplicas: Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque solo Tú eres santo, solo Tú, Señor, solo Tú Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
LA ILUSIÓN DEL AMOR (Segundo cuento chino de Ho Tse Lin)
Li Cheng vivió hace mucho tiempo en una aldea de montaña de China. A la edad de 103 años enviudó y como ya no tenía ilusión alguna para la vida terrenal decidió subir a lo más alto de la montaña y esperar allí su marcha al más allá.
Aún no llevaba un mes cuando vio aparecer ante sus ojos una joven y bella mujer cual tentación de San Antonio. Sorprendido le preguntó:
-¿Eres real o una ilusión?¿Un espíritu bienhechor o el maligno peor?¿Vienes a zaherirme o a darme tu amor?
La muchacha no contestó. Lo miró con dulzura, lo abrazó tiernamente y Li sintió una felicidad indescriptible. De hecho, creyó que había muerto.
Lu Ching subió a la cumbre a los tres meses de irse Li para dar sepultura al cuerpo de su amigo. Su sorpresa fue grande al verlo sentado en el borde de un precipicio mirando al infinito.
- ¡Li, amigo, sigues vivo! - gritó alborozado.
El susto fue tal que Li Cheng estuvo a punto de caer al abismo.
- ¿Cómo has podido sobrevivir tanto tiempo a tus años y sin alimentos? - preguntó Lu. Incluso te veo con mejor aspecto que cuando te fuiste.
- Ha sido gracias a Yaisai, que me ha cuidado, me ha alimentado, me ha dado su amor... Es una bendición de los dioses. Aquí soy completamente feliz.
Lu sólo veía a su amigo. Se compadeció y lo invitó a regresar a la aldea.
-¿Has perdido la cabeza, Lu? No pienso irme contigo. Pero si quieres puedes quedarte con nosotros. A Yaisai no le importará.
Lu agradeció el ofrecimiento, abrazó a su amigo y se dio media vuelta.
- ¡Vuelve cuando quieras! - gritó Li. Me alegrará verte, y tal vez puedas conocer a Yaisai.
A los pocos minutos y entre la espesura del bosque Lu creyó ver la figura de una mujer joven recogiendo algo del suelo. Pero había mucha niebla y empezaba a llover. Tenía que regresar a la aldea antes de que anocheciera.
aaldea antes de que anocheciera.
aaldea antes de que anocheciera.
sábado, 24 de mayo de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
LAS SIETE DAGAS (Primer cuento chino de Ho Tse Lin)
Li Cheng vivió hace mucho tiempo en una aldea de montaña de China. Tenía la costumbre de irse siempre a la cama con la conciencia tranquila y en paz con sus semejantes. Ayudaba cuanto podía y no se metía en líos. Si tenía un problema difícil, antes de dormirse pensaba en ello con la idea de encontrar una solución durante los sueños.
Un día se enteró por su amigo Lu Ching que una chica de la aldea estaba enamorada de él. Lo malo es que Li no sentía lo mismo y no quería que sufriera por su culpa, así que esa noche se acostó pensando qué podía hacer.
Tuvo un sueño realmente intrigante: Estaba en el borde de un precipicio y divisó en el fondo algo brillante. Como sabía que soñaba echó a volar y se posó al lado de lo que le había llamado la atención. Se trataba de siete dagas clavadas en el suelo por su empuñadura. Cada una tenía una inscripción. La primera decía: "A palabras necias, oídos sordos". La segunda: "Vive y deja vivir". La tercera (que era la más brillante): "Coge el toro por los cuernos". La cuarta: "Anda caliente y que se ría la gente". La quinta: "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti". La sexta: " Haz bien sin mirar a quién". Y la séptima: "No te fíes ni de tu padre". En eso despertó.
Toda la mañana estuvo pensando en los mensajes de las dagas y llegó a la conclusión de que tenía que hacer caso a los números cinco y seis. Así que se dirigió a la casa de la chica y pidió su mano en matrimonio. Vivieron juntos más de ochenta años hasta que ella murió centenaria. Li Cheng nunca la quiso y la vida a su lado fue un infierno. En el entierro de su esposa, Li le preguntó a su amigo Lu:
- Oye, ¿tú sabes lo que es coger el toro por los cuernos?
domingo, 18 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
ORACIÓN PARA DAR GRACIAS A DIOS DESPUÉS DE LA CONFESIÓN Y COMUNIÓN
Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que me has concedido en este día tantos y tan grandes beneficios, perdonando mis pecados por los méritos de tu santísima pasión y virtud del sacratísimo Sacramento de la Penitencia, como así lo creo y confieso con cierta y firme esperanza; y también me has hecho participante de tu precioso cuerpo y sangre en la Hostia consagrada que he recibido, aunque indignamente y sin suficientes méritos: Te suplico, Señor, por lo que eres, por tu infinita bondad y misericordia, que sin atender a mis pecados pasados, te dignes conservarme en tu gracia y en tu santo servicio. Dame, Señor, virtud para que pueda observar tus divinos mandamientos, según y como estoy obligado; te suplico, Señor, que te dignes concederme tu gracia, para que no vuelva de nuevo a pecar. Pero no por esto dejaré de creer y confiar que todas las veces que me convierta a ti con verdadera contrición, Tú, Dios mío, me has de perdonar por los méritos de tu santísima pasión, como verdadero Padre de misericordia y de todo consuelo. Yo, Señor, te glorifico, alabo y doy gracias, en cuanto me es posible, aunque no pueda darlas como debo. Deseo que todas las criaturas del mundo te den infinitas gracias por los beneficios presentes y pasados, que me has hecho, y por los que espero que me has de conceder en esta vida y en la otra. No sea, Señor, el Santísimo Sacramento que he recibido, mi pena y condenación, sino mi salud y mérito; sea la remisión de mis pecados para purificar mi alma; sea fuerza y virtud de toda bondad, remedio contra todos los peligros de esta vida, defensa de debilidad, y socorro de las tentaciones en que puedo ser tentado por el mundo, carne y demonio, para que con tu gracia la pueda vencer. ¡Oh Dios mío, misericordia mía y todo mi bien! ¡Oh vida mía! ¡Oh saciedad de mi alma! Yo me recomiendo a Ti, me pongo en tus manos y quiero ponerme debajo de la sombra de tus alas por todo el tiempo de mi vida, creyendo firmemente todo lo que cree y confiesa la Santa Madre Iglesia, y pidiendo siempre perdón de mis pecados. Yo pido y suplico a la sacratísima Virgen tu madre, a los ángeles, y a todos los santos y santas de la corte celestial, que como mis abogados te den gracias por el beneficio inefable que hoy me has concedido, convidándome a este celestial convite en este mundo de miserias y camino por donde he de hacer viaje hasta el deseado puerto del cielo; y para que me sea útil, y obre en mí con tanta fortaleza como en el profeta Elías el pan ceniciento, y a su imitación siga mi camino hasta llegar sin peligro al monte de tu gloria, y a aquel celestial convite que Tú, Señor, das con abundancia a los bienaventurados, concediéndoles alimentos de gloria tan grandes que no se pueden contar. Tú, Dios mío, eres fuente y río de gracia, que a todos embriaga, sanidad que santifica, luz que ilumina, alegría perfecta, felicidad verdadera, y gloria eterna que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.
domingo, 11 de mayo de 2014
LAS DOTES DE LAS ALMAS Y DE LOS CUERPOS DE LOS BIENAVENTURADOS
Las dotes de las almas de los bienaventurados son tres: visión, comprensión y fruición.
La visión consiste en ver a Dios claramente.
La comprensión consiste en poseer a Dios sumo bien.
La fruición o delectación es aquel sumo gozo que tiene el alma del bienaventurado en ver y poseer a Dios para siempre.
Las dotes de los cuerpos de los bienaventurados son cuatro: impasibilidad, sutileza, agilidad y claridad.
La impasibilidad consistirá en que no podrán padecer mal ni dolor alguno.
La sutileza consistirá en que podrán entrar en cualquier lugar por cerrado que esté.
La agilidad consistirá en que podrán pasar de un lugar a otro con suma facilidad y ligereza.
La claridad consistirá en que los cuerpos de los bienaventurados serán más resplandecientes que el mismo sol.
LOS NOVÍSIMOS O POSTRIMERÍAS DEL HOMBRE
Son cuatro: muerte, juicio, infierno y gloria.
La muerte consiste en separarse el alma del cuerpo.
El juicio es la comparecencia de todos los hombres delante de Dios para recibir de Él el correspondiente premio o castigo de nuestras obras.
Hay dos juicios: el particular y el universal. El particular es aquel juicio que Dios hará de cada uno de los hombres en particular después de haber muerto. El universal es aquel juicio que al fin del mundo hará Dios de todos los hombres una vez resucitados. Concluido el juicio, los buenos irán en cuerpo y alma al cielo por toda la eternidad y los malos serán arrojados en cuerpo y alma al infierno para siempre.
El infierno es una cárcel terrible y horrorosa, llena de fuego y ocupada por los demonios, donde son atormentados, según sus culpas, los que murieron en pecado mortal.
La gloria es un lugar felicísimo en que los justos ven y gozan de Dios y tienen todos los bienes sin mezcla de mal alguno por toda la eternidad.
viernes, 11 de abril de 2014
CÁNTICO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Corazón Santo,
Tú reinarás,
Tú nuestro encanto
siempre serás.
Venid cristianos,
y acá en el suelo,
como en el cielo,
se ve adorar.
También nosotros
adoraremos
y ensalzaremos
al Dios de paz.
Corazón Santo, etc.
Jesús amable,
Jesús piadoso,
dueño amoroso,
Dios de piedad.
Vengo a tus plantas,
si Tú me dejas,
humildes quejas
a presentar.
Corazón Santo, etc.
Divino pecho,
donde se inflama
la dulce llama
de caridad.
¿Por qué la tienes
ahí encerrada,
y no abrasada
la tierra está?
Corazón Santo, etc.
Arroja en ella
tu hermoso fuego,
y todo luego
se inflamará.
¿No ves que el mundo
vive aterido
y endurecido
en la piedad?
Corazón Santo, etc.
Sagrado fuego
y amor ardiente,
¿cómo consiente
tanta frialdad?
¡Ah! Al menos
la triste España
no ya tu saña
sufra de hoy más.
Corazón Santo, etc.
A ella obligado
con tu empeñada
palabra dada,
Señor estás.
Con ella has dicho
que reinarías:
¿Y nuestros días
no lo verán?
Corazón santo, etc.
Corazón dulce,
manso y clemente,
principio y fuente
de santidad.
Te vean mis ojos
desenojado,
dueño adorado,
Dios de bondad.
Corazón santo, etc.
Con lazo amigo,
con lazo estrecho,
tu amante pecho
vengo a buscar.
Por Ti suspiro,
ábreme el seno,
que en él ¡cuán bueno
es habitar!
Corazón Santo, etc.
Tú solo puedes,
omnipotente,
mi sed ardiente
refrigerar.
Aquí, bien mío,
aquí el postrero
suspiro quiero
por Ti exhalar.
Corazón santo,
Tú reinarás,
Tú nuestro encanto
siempre serás.
jueves, 10 de abril de 2014
VENI CREATOR SPIRITUS (Himno al Espíritu Santo)
Ven, Espíritu Santo adorado,
Visita de tus siervos las potencias,
Llena de tus divinas influencias
Y de gracia las almas que has creado.
Tú eres abogado y fiel consuelo,
Don de Dios, soberano y excelente,
Caridad, fuego inmenso, viva fuente,
Y espiritual unción toda del cielo.
Tú, que con siete dones resplandeces,
De la diestra del Padre poderoso,
Eres dedo, promesa, don precioso,
Que a las lenguas de voces enriqueces.
Enciende tu luz santa en los sentidos,
Infunde al corazón tu amor ardiente,
Con virtudes fortalece para siempre
Los desmayos del cuerpo padecidos.
Ahuyenta al enemigo más perverso,
Danos pronto la paz, firme y constante,
Siendo nuestro Adalid, siempre triunfante
Evitemos por Vos todo lo adverso.
Concédenos que al Padre conozcamos
Por Ti, y al Hijo amado confesemos,
Y a Ti, Espíritu de ambos veneremos,
Y en todo tiempo firmes te creamos.
Sea gloria a Dios Padre omnipotente,
Y al Hijo Unigénito, y al Espíritu Santo
Consustancial y de los dos procedente,
Que con sus dones corone nuestro llanto.
Amén.
Visita de tus siervos las potencias,
Llena de tus divinas influencias
Y de gracia las almas que has creado.
Tú eres abogado y fiel consuelo,
Don de Dios, soberano y excelente,
Caridad, fuego inmenso, viva fuente,
Y espiritual unción toda del cielo.
Tú, que con siete dones resplandeces,
De la diestra del Padre poderoso,
Eres dedo, promesa, don precioso,
Que a las lenguas de voces enriqueces.
Enciende tu luz santa en los sentidos,
Infunde al corazón tu amor ardiente,
Con virtudes fortalece para siempre
Los desmayos del cuerpo padecidos.
Ahuyenta al enemigo más perverso,
Danos pronto la paz, firme y constante,
Siendo nuestro Adalid, siempre triunfante
Evitemos por Vos todo lo adverso.
Concédenos que al Padre conozcamos
Por Ti, y al Hijo amado confesemos,
Y a Ti, Espíritu de ambos veneremos,
Y en todo tiempo firmes te creamos.
Sea gloria a Dios Padre omnipotente,
Y al Hijo Unigénito, y al Espíritu Santo
Consustancial y de los dos procedente,
Que con sus dones corone nuestro llanto.
Amén.
martes, 25 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO
Los frutos del Espíritu Santo son doce: Caridad, Gozo espiritual, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fe, Modestia, Continencia y Castidad.
La Caridad es aquel amor con que los buenos aman a Dios.
El Gozo es aquella alegría que gozan los buenos en ser amigos de Dios y en haber dejado el pecado.
La Paz es aquella tranquilidad y quietud de ánimo con que viven los buenos.
La Paciencia es aquella resignación y gusto con que los buenos se conforman del todo con la voluntad de Dios en cualquier tribulación.
La Longanimidad es aquel gran espíritu que tienen los buenos, quienes en nada se angustian, ni hallan contento en otra cosa que en Dios nuestro Señor.
La Bondad es aquella voluntad y deseo que tienen los buenos de hacer bien al prójimo.
La Benignidad es aquel agrado con que los buenos tratan a todos los hombres empleándose en servirlos.
La Mansedumbre es aquella igualdad de ánimo con que los buenos sufren las injurias sin indignarse.
La Fe es aquella fidelidad que los justos guardan a Dios, creyendo cuanto ha revelado, y no engañando a nadie.
La Modestia es aquel cuidado que ponen los buenos en que todas sus acciones se hagan con el debido modo.
La Continencia es aquella mira que tienen los buenos en reprimir las pasiones desordenadas.
La Castidad es aquella pureza interior que guardan los buenos, aborreciendo las cosas deshonestas, y huyendo de las ocasiones.
miércoles, 19 de marzo de 2014
LAS POTENCIAS DEL ALMA
Las potencias del alma son tres: memoria, entendimiento y voluntad.
La memoria la empleamos acordándonos de la ley de Dios y de los beneficios que de Él recibimos.
El entendimiento lo empleamos contemplando las perfecciones de Dios.
La voluntad la empleamos amando más a Dios que a todo el mundo.
martes, 18 de marzo de 2014
ACTOS DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD
Acto de fe en general
Dios mío, creo firmemente que estáis aquí presente, que me miráis y escucháis; y creo también todas las verdades que vuestra santa Iglesia ordena creer; por haberlas revelado Vos, que sois Dios de verdad, que no podéis engañar ni ser engañado.
Acto de fe en particular
Creo especialmente, Dios mío, que en el misterio de la santísima Trinidad no hay más que un Dios aunque son tres las Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creo que la segunda Persona divina, esto es el Hijo, se hizo hombre por padecer y morir para salvarnos y redimirnos. En fin, creo, Dios mío, que me habéis de pedir cuenta de todos mis pensamientos, palabras y obras, para hacerme feliz en el cielo, si muero en vuestra amistad y gracia, o infeliz en el infierno, si muero en pecado mortal.
Acto de esperanza
Dios mío, espero que por vuestra misericordia infinita y por los méritos de Jesucristo me perdonaréis mis pecados, me daréis vuestra gracia, y después en el cielo la eterna gloria, por la cual me habéis creado.
Acto de caridad
Dios mío, os amo con todo mi corazón, por ser Vos mi Dios infinitamente bueno y amable, y también porque me habéis criado, y cada día concedido tantos beneficios: y quisiera amaros con aquel ferviente amor con que os aman tantos justos y penitentes en la tierra y tantos bienaventurados en el cielo: también por amor vuestro, oh Dios mío, amo a mi prójimo como a mí mismo.
Para ganar las indulgencias concedidas por los Sumos Pontífices Benedicto XIII y Benedicto XIV. 1850.
ÁNGEL DE DIOS
Ángel de Dios, que eres mi custodio: ya que la bondad de Dios me ha encomendado a ti, ilumíname, guíame y protégeme. Amén.
TE-DEUM LAUDAMUS
A Ti, oh Dios, alabamos, a Ti por Señor te confesamos.
A Ti, Padre Eterno, reconoce y venera toda la tierra.
A Ti, todos los Ángeles, a Ti los cielos y todas las Potestades.
A Ti, los Querubines y Serafines cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos,
llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
A Ti el glorioso coro de los Apóstoles.
A Ti la venerable muchedumbre de los Profetas.
A Ti alaba el numeroso ejército de los Mártires.
A Ti la Iglesia santa confiesa por toda la redondez de la tierra
que eres Padre de inmensa majestad
y que debe ser adorado tu verdadero y único Hijo
y también el Espíritu Santo consolador.
Tú, oh Cristo, eres rey de la gloria.
Tú, el Hijo sempiterno del Padre.
Tú, para rescatarnos te hiciste hombre, y no tuviste a menos el encerrarte en el seno de una Virgen.
Tú, destruido el imperio de la muerte, abriste a los fieles el reino de los cielos.
Tú estás sentado a la diestra de Dios en la gloria del Padre.
Y de allí creemos que vendrás a juzgarnos.
Te suplicamos, pues, socorras a tus siervos que redimiste con tu Sangre preciosa.
Haz que en la eterna gloria seamos del número de tus Santos.
Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu herencia.
Y gobiérnalos y ensálzalos para siempre.
Todos los días te bendecimos.
Y alabamos tu nombre en los siglos, y en los siglos de los siglos.
Dígnate, Señor, conservarnos sin pecado en este día.
Ten, Señor, piedad de nosotros; sí, ten de nosotros piedad.
Descienda, Señor, tu misericordia sobre nosotros, pues pusimos en Ti nuestra esperanza.
En Ti, Señor, esperé; nunca seré confundido.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison. Padre nuestro.
A Ti, Padre Eterno, reconoce y venera toda la tierra.
A Ti, todos los Ángeles, a Ti los cielos y todas las Potestades.
A Ti, los Querubines y Serafines cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos,
llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
A Ti el glorioso coro de los Apóstoles.
A Ti la venerable muchedumbre de los Profetas.
A Ti alaba el numeroso ejército de los Mártires.
A Ti la Iglesia santa confiesa por toda la redondez de la tierra
que eres Padre de inmensa majestad
y que debe ser adorado tu verdadero y único Hijo
y también el Espíritu Santo consolador.
Tú, oh Cristo, eres rey de la gloria.
Tú, el Hijo sempiterno del Padre.
Tú, para rescatarnos te hiciste hombre, y no tuviste a menos el encerrarte en el seno de una Virgen.
Tú, destruido el imperio de la muerte, abriste a los fieles el reino de los cielos.
Tú estás sentado a la diestra de Dios en la gloria del Padre.
Y de allí creemos que vendrás a juzgarnos.
Te suplicamos, pues, socorras a tus siervos que redimiste con tu Sangre preciosa.
Haz que en la eterna gloria seamos del número de tus Santos.
Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu herencia.
Y gobiérnalos y ensálzalos para siempre.
Todos los días te bendecimos.
Y alabamos tu nombre en los siglos, y en los siglos de los siglos.
Dígnate, Señor, conservarnos sin pecado en este día.
Ten, Señor, piedad de nosotros; sí, ten de nosotros piedad.
Descienda, Señor, tu misericordia sobre nosotros, pues pusimos en Ti nuestra esperanza.
En Ti, Señor, esperé; nunca seré confundido.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison. Padre nuestro.
viernes, 14 de marzo de 2014
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR (Hans Christian Andersen)
Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados, ni le atraía el teatro, ni le gustaba pasear en coche por el bosque, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey que se encuentra en el Consejo, de él se decía siempre:
-El Emperador está en el ropero.
La gran ciudad en que vivía estaba llena de entretenimientos y era visitada a diario por numerosos turistas. Un día se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las telas más maravillosas que pudiera imaginarse. No sólo los colores y los dibujos eran de una insólita belleza, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de convertirse en invisibles para todos aquellos que no fuesen merecedores de su cargo o que fueran irremediablemente estúpidos.
-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los llevase, podría averiguar qué funcionarios del reino son indignos del cargo que desempeñan. Podría distinguir a los listos de los tontos. Sí debo encargar inmediatamente que me hagan un traje.
Y entregó mucho dinero a los estafadores para que comenzasen su trabajo.
Instalaron dos telares y simularon que trabajaban en ellos; aunque estaban totalmente vacíos. Con toda urgencia, exigieron las sedas más finas y el hilo de oro de la mejor calidad. Guardaron en sus alforjas todo esto y trabajaron en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
«Me gustaría saber lo que ha avanzado con la tela», pensaba el Emperador, pero se encontraba un poco confuso en su interior al pensar que el que fuese tonto o indigno de su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que tuviera dudas sobre sí mismo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para ver cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban deseosos de ver lo tonto o inútil que era su vecino.
«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para ver si el trabajo progresa, pues tiene buen juicio, y no hay quien desempeñe el cargo como él».
El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos pícaros, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos.
«¡Dios me guarde! -pensó el viejo ministro, abriendo unos ojos como platos-. ¡Pero si no veo nada!». Pero tuvo buen cuidado en no decirlo.
Los dos estafadores le pidieron que se acercase y le preguntaron si no encontraba preciosos el color y el dibujo. Al decirlo, le señalaban el telar vacío, y el pobre ministro seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había.
«¡Dios mio! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No debo decir a nadie que no he visto la tela».
-¿Qué? ¿No decís nada del tejido? -preguntó uno de los pillos.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujos y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.
-Cuánto nos complace -dijeron los tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo ministro tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.
Los estafadores volvieron a pedir más dinero, más seda y más oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Lo almacenaron todo en sus alforjas, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en el telar vacío.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado del tejido y a informarse de si el traje quedaría pronto listo. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y remiró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-Precioso tejido, ¿verdad? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
«Yo no soy tonto -pensó el funcionario-, luego, ¿será mi alto cargo el que no me merezco? ¡Qué cosa más extraña! Pero, es preciso que nadie se dé cuenta».
Así es que elogió la tela que no veía, y les expresó su satisfacción por aquellos hermosos colores y aquel precioso dibujo.
-¡Es digno de admiración! -informó al Emperador.
Todos hablaban en la ciudad de la espléndida tela, tanto que, el mismo Emperador quiso verla antes de que la sacasen del telar.
Seguido de una multitud de personajes distinguidos, entre los cuales figuraban los dos viejos y buenos funcionarios que habían ido antes, se encaminó a la sala donde se encontraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo afanosamente, aunque sin hebra de hilo.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados funcionarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -, y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían perfectamente la tela.
«¿Qué es esto? -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tonto? ¿O es que no merezco ser emperador? ¡Resultaría espantoso que fuese así!».
-¡Oh, es bellísima! -dijo en voz alta-. Tiene mi real aprobación-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío, sin decir ni una palabra de que no veía nada.
Todos el séquito miraba y remiraba, pero ninguno veía absolutamente nada; no obstante, exclamaban, como el Emperador:
-¡Oh, es bellísima!-, y le aconsejaron que se hiciese un traje con esa tela nueva y maravillosa, para estrenarlo en la procesión que debía celebrarse próximamente.
-¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todos estaban entusiasmados con ella.
El Emperador concedió a cada uno de los dos bribones una Cruz de Caballero para que las llevaran en el ojal, y los nombró Caballeros Tejedores.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con más de dieciséis lámparas encendidas. La gente pudo ver que trabajaban activamente en la confección del nuevo traje del Emperador. Simularon quitar la tela del telar, cortaron el aire con grandes tijeras y cosieron con agujas sin hebra de hilo; hasta que al fin, gritaron:
-¡Mirad, el traje está listo!
Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros más distinguidos, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-¡Estos son los pantalones! ¡La casaca! ¡El manto! ...Y así fueron nombrando todas las piezas del traje. Las prendas son ligeras como si fuesen una tela de araña. Se diría que no lleva nada en el cuerpo, pero esto es precisamente lo bueno de la tela.
-¡En efecto! -asintieron todos los cortesanos, sin ver nada, porque no había nada .
-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones-, para que podamos probarle los nuevos vestidos ante el gran espejo?
El Emperador se despojó de todas sus prendas, y los pícaros simularon entregarle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Luego hicieron como si atasen algo a la cintura del Emperador: era la cola; y el Monarca se movía y contoneaba ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaron todos-. ¡Qué dibujos! ¡Qué colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio para la procesión os espera ya en la calle, Majestad -anunció el maestro de ceremonias.
-¡Sí, estoy preparado! -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? -y de nuevo se miró al espejo, haciendo como si estuviera contemplando sus vestidos.
Los chambelanes encargados de llevar la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y siguieron con las manos en alto como si estuvieran sosteniendo algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada.
Y de este modo marchó el Emperador en la procesión bajo el espléndido palio, mientras que todas las gentes, en la calle y en las ventanas, decían:
-¡Qué precioso es el nuevo traje del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué bien le sienta! -nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que no veían nada, porque eso hubiera significado que eran indignos de su cargo o que eran tontos de remate. Ningún traje del Emperador había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios mio, escuchad la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo empezó a cuchichear sobre lo que acababa de decir el pequeño.
-¡Pero si no lleva nada puesto! ¡Es un niño el que dice que no lleva nada puesto!
-¡No lleva traje! -gritó, al fin, todo el pueblo.
Aquello inquietó al Emperador, porque pensaba que el pueblo tenía razón; pero se dijo:
-Hay que seguir en la procesión hasta el final.
Y se irguió aún con mayor arrogancia que antes; y los chambelanes continuaron portando la inexistente cola.
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