domingo, 24 de mayo de 2015
jueves, 21 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA DE SAN JUAN DAMASCENO
Yo os saludo, María, esperanza de los cristianos: acoged la súplica de un pecador que tiernamente os ama, os honra de un modo especial, y en Vos cifra toda la esperanza de su salvación. Yo os debo la vida; Vos me volvéis a alcanzar la gracia de vuestro Hijo; Vos sois la prenda segura de mi salvación. Os suplico, pues, que me libréis del peso de mis pecados; disipad las tinieblas de mi entendimiento, alejad de mi corazón los afectos terrenos, reprimid las tentaciones de mis enemigos, y dirigid mi vida de manera que, por vuestro medio y teniéndoos por guía, pueda llegar a la eterna felicidad de la gloria.jueves, 14 de mayo de 2015
LAS MANOS EN LA ORACIÓN
Completar este circuito tiene una poderosa influencia a la hora de contener la energía en lugar de dispersarla. Parece haber algo sagrado en la unión de las manos.
También hay una sutil diferencia entre cruzar los dedos y dejarlos extendidos de forma que las yemas de los dedos se toquen y completen el circuito. Dado que las yemas de los dedos son pequeños chakras, el circuito energético se completa aún más al adoptar esta posición.
ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA DEL ABAD CELENSE, LLAMADO EL IDIOTA
Atraedme hacia Vos, oh Virgen María, para que yo vaya tras el olor de vuestros perfumes. Atraedme, pues me detienen el peso de mis pecados y la malicia de mis enemigos. Así como nadie se presenta a vuestro Hijo si el divino Padre no lo atrae, así me atrevo a decir, en cierto modo, que nadie va a Él si Vos no lo atraéis con vuestros santos ruegos. Vos sois la que enseñáis la verdadera sabiduría; Vos la que alcanzáis el perdón a los pecadores, pues sois su abogada; Vos prometéis la gloria a los que os honran, porque sois la tesorera de las misericordias.
Vos hallásteis gracia con Dios, oh dulcísima Virgen, porque fuisteis preservada del pecado original, llena del Espíritu Santo, y concebisteis al Hijo de Dios. Habéis recibido todos estos favores, oh humildísima María, no solo para Vos, sino también para nosotros, a fin de que nos auxiliéis en nuestras necesidades. Esto es lo que hacéis ya socorriendo a los buenos, conservándolos en la gracia, y a los pecadores preparándolos para recibir la divina misericordia. Vos socorréis a los moribundos protegiéndolos contra las asechanzas del demonio, y los ayudáis en su último trance recibiendo sus almas y conduciéndolas al reino de los bienaventurados.
ORACIÓN A SAN FRANCISCO DE BORJA
Admirable san Francisco de Borja, grande en la Tierra, pero mucho mayor en el Cielo por tus admirables virtudes, ejemplo de príncipes y señores, guía de sacerdotes, modelo de religiosos y prelados, celosísimo del bien de las almas, que has merecido del Señor gracia especial para librar de las enfermedades a tus devotos, conservarles el honor, y hacer que recobren la buena fama, para apaciguar discordias, aplacar terremotos, y librar de sus estragos a tantos pueblos, que os invocan por protector y patrono; alcánzame del Señor buen uso de las riquezas, paciencia en las adversidades, desprecio de las pompas y vanidades del mundo, la salud y el bienestar del cuerpo que convenga para mi salvación, y sobre todo imitación perfecta de tus virtudes, para gozar contigo de la presencia de Dios en el Cielo por los siglos sin fin. Amén.
miércoles, 13 de mayo de 2015
HIMNO NACIONAL DE ESPAÑA (Letra de Eduardo Marquina)
La bandera de España (Coro)
- ¡Gloria, gloria, corona de la Patria,
- soberana luz
- que es oro en tu pendón!
- ¡Vida, vida, futuro de la Patria,
- que en tus ojos es
- abierto corazón!
- Púrpura y oro: bandera inmortal
- ¡en tus colores juntas, carne y alma están!
- Púrpura y oro: querer y lograr:
- ¡tú eres, bandera, el signo del humano afán!
- ¡Pide, España! ¡Tu nombre llevaremos
- donde quieras tú,
- que honrarlo es nuestra ley!
- ¡Manda, España, y unidos lucharemos,
- por que vivas tú,
- sin tregua pueblo y rey!
- Una bandera gloriosa nos das;
- ¡nadie, viviendo, España, nos la arrancará!
- Para que, un día nos pueda cubrir,
- ¡danos, España, el gozo de morir por ti!
- ¡Viva España! Del grito de la Patria,
- la explosión triunfal
- abrió camino al sol;
- ¡Viva España! repiten veinte pueblos
- y al hablar dan fe
- del ánimo español...
- ¡Marquen arado martillo y clarín
- su noble ritmo al grito de la Patria dé!
- ¡Guíe la mente a la mano hasta el fin,
- al "Viva España" asista toda España en pie!
HIMNO NACIONAL DE ESPAÑA (Letra de José María Pemán)
- ¡Viva España!
- Alzad la frente,
- hijos del pueblo español
- que vuelve a resurgir.
- Gloria a la Patria
- que supo seguir
- sobre el azul del mar
- el caminar del sol.
- ¡Triunfa, España!
- Los yunques y las ruedas
- cantan al compás
- del himno de la fe.
- Juntos con ellos
- cantemos de pie
- la vida nueva y fuerte
- de trabajo y paz.
- (Antes de la Guerra Civil Española José María Pemán decide cambiar el segundo verso "alzad la frente" por "alzad los brazos" y el décimo verso "los yunques y las ruedas" por "los yugos y las flechas".
ORACIÓN A LA VIRGEN DE FÁTIMA
Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas
veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre
mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de
vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia
y gracia para servirle a Él y a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí
en el Cielo.
Padre nuestro, Avemaría y
Gloria.
Madre mía también os pido por mis padres, para que
vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que
viviendo unidos en familia un día podamos gozar con Vos en la vida
eterna.
Padre nuestro, Avemaría y
Gloria.
Os pido de un modo especial por la conversión de
los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los
auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida
eterna.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria
Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás
estas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo
Jesús. Amén.
¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tú mi
Madre!
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
NOCHEBUENA (Abelardo Torres)
Cada vez que te acercas, Nochebuena,
siento en el corazón melancolía,
algo que me revela en sus latidos
penas pasadas y pasadas dichas.
Siento una mano delicada y tierna,
encanto de otros tiempos y otros días,
que en mi cabello juega, y me estremece
de júbilo profundo... ¡Madre mía!
¡Oh, madre de mi alma! En otro tiempo
al calor de tus besos me dormía
en aquellas felices Nochebuenas
que ya no volverán por mi desdicha.
Tu ternura y tu gracia eran mi anhelo.
Gloria, placer, amor, ansia infinita,
¡todo en un beso tuyo lo encontraba,
todo en una expresión de tu sonrisa!
siento en el corazón melancolía,
algo que me revela en sus latidos
penas pasadas y pasadas dichas.
Siento una mano delicada y tierna,
encanto de otros tiempos y otros días,
que en mi cabello juega, y me estremece
de júbilo profundo... ¡Madre mía!
¡Oh, madre de mi alma! En otro tiempo
al calor de tus besos me dormía
en aquellas felices Nochebuenas
que ya no volverán por mi desdicha.
Tu ternura y tu gracia eran mi anhelo.
Gloria, placer, amor, ansia infinita,
¡todo en un beso tuyo lo encontraba,
todo en una expresión de tu sonrisa!
martes, 12 de mayo de 2015
HIMNO NACIONAL DE EL SALVADOR
CORO
Saludemos la patria orgullosos
de hijos suyos podernos llamar;
y juremos la vida animosos,
sin descanso a su bien consagrar.
(I)
De la paz en la dicha suprema,
siempre noble soñó El Salvador;
fue obtenerla su eterno problema,
conservarla es su gloria mayor.
Y con fe inquebrantable el camino
del progreso se afana en seguir,
por llenar su grandioso destino,
conquistarse un feliz porvenir.
Le protege una férrea barrera
contra el choque de ruin deslealtad,
desde el día en que en su alta bandera
con su sangre escribió: ¡¡LIBERTAD!!
(II)
Libertad es su dogma, es su guía
que mil veces logró defender;
y otras tantas, de audaz tiranía
rechazar el odioso poder.
Dolorosa y sangrienta es su historia,
pero excelsa y brillante a la vez;
manantial de legítima gloria,
gran lección de espartana altivez.
No desmaya en su innata bravura,
en cada hombre hay un héroe inmortal
que sabrá mantenerse a la altura
de su antiguo valor proverbial.
(III)
Todos son abnegados, y fieles
al prestigio del bélico ardor
con que siempre segaron laureles
de la patria salvando el honor.
Respetar los derechos extraños
y apoyarse en la recta razón
es para ella, sin torpes amaños,
su invariable y más firme ambición.
Y en seguir esta línea se aferra
dedicando su esfuerzo tenaz,
en hacer cruda guerra a la guerra;
su ventura se encuentra en la paz.
Saludemos la patria orgullosos
de hijos suyos podernos llamar;
y juremos la vida animosos,
sin descanso a su bien consagrar.
(I)
De la paz en la dicha suprema,
siempre noble soñó El Salvador;
fue obtenerla su eterno problema,
conservarla es su gloria mayor.
Y con fe inquebrantable el camino
del progreso se afana en seguir,
por llenar su grandioso destino,
conquistarse un feliz porvenir.
Le protege una férrea barrera
contra el choque de ruin deslealtad,
desde el día en que en su alta bandera
con su sangre escribió: ¡¡LIBERTAD!!
(II)
Libertad es su dogma, es su guía
que mil veces logró defender;
y otras tantas, de audaz tiranía
rechazar el odioso poder.
Dolorosa y sangrienta es su historia,
pero excelsa y brillante a la vez;
manantial de legítima gloria,
gran lección de espartana altivez.
No desmaya en su innata bravura,
en cada hombre hay un héroe inmortal
que sabrá mantenerse a la altura
de su antiguo valor proverbial.
(III)
Todos son abnegados, y fieles
al prestigio del bélico ardor
con que siempre segaron laureles
de la patria salvando el honor.
Respetar los derechos extraños
y apoyarse en la recta razón
es para ella, sin torpes amaños,
su invariable y más firme ambición.
Y en seguir esta línea se aferra
dedicando su esfuerzo tenaz,
en hacer cruda guerra a la guerra;
su ventura se encuentra en la paz.
domingo, 10 de mayo de 2015
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA AUXILIADORA
¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los cristianos! Me consagro enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagro la mente con mis pensamientos, el corazón con mis afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometo obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable!, que fuiste siempre Auxilio del pueblo cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a
los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y
fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al
Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta
juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de
que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se
extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Te suplico, dulce Madre, que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud
expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas
del Purgatorio; sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia
y Puerta del Cielo.Te suplico que me enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con mis palabras y con mi ejemplo, represente, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logre que te conozcan y amen y pueda llegar a salvar muchas almas.
Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos
reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con
toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan
amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo,
que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la
muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Amén.
jueves, 7 de mayo de 2015
PARA UNA NIÑA (Fernando de Zayas)
Naciste de un beso
del sol a una estrella:
sin duda, por eso
creciste tan bella.
Tu frente es más pura
que bruñida plata.
Tu boca figura
clavel escarlata.
Tu aéreo cabello
es fino y undoso.
De un astro glorioso
tu risa es destello.
Yo sé que un tesoro
tu dulce existencia
corona de oro:
¡la blanca inocencia!
El tiempo inhumano
podrá con fiereza
borrar por su mano
tu rara belleza:
¡pero aun ese día,
tu casto tesoro
sus rayos de oro
tendrá todavía!
del sol a una estrella:
sin duda, por eso
creciste tan bella.
Tu frente es más pura
que bruñida plata.
Tu boca figura
clavel escarlata.
Tu aéreo cabello
es fino y undoso.
De un astro glorioso
tu risa es destello.
Yo sé que un tesoro
tu dulce existencia
corona de oro:
¡la blanca inocencia!
El tiempo inhumano
podrá con fiereza
borrar por su mano
tu rara belleza:
¡pero aun ese día,
tu casto tesoro
sus rayos de oro
tendrá todavía!
MUNDANAL (Eduardo de Ory)
La vi un día con un traje fresa,con un traje fresa la vi un día pasar,
orgullosa como una princesa...
La vi un día con un traje fresa,
altanera, la calle cruzar.
Yo me dije: "Su honor ha perdido:
ha perdido la pobre su honor,
y por eso riqueza ha obtenido."
Yo me dije: "¡Su honor ha perdido,
y obtiene riqueza con su lúbrico amor!"
Hoy la he visto de harapos vestida,
¡de harapos mugrientos que rotos están!
La miré... Me miró entristecida...
Hoy la he visto de harapos vestida,
¡y a mí se ha acercado pidiéndome pan!
miércoles, 6 de mayo de 2015
OFICIO DE LOS SANTOS ÁNGELES
Maitines
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Espíritus sublimes que al mundo Dios envía,
llevando en vuestras alas socorro al alma fiel:
venid a depararnos el triunfo en la porfía
contra la horrenda saña del pérfido Luzbel.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Prima
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Luzbel, a quien cegaron la audacia y el encono
y el rayo de los cielos en el abismo hundió,
nos ve de Dios llamadas para ocupar su trono
y arrebatarnos quiere la dicha que perdió.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Tercia
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Venid, ángel celeste, venid ¡oh dulce hermano!
que no apartáis del alma la vigilante faz;
los monstruos del abismo rendid con vuestra mano,
disípense las sombras que turban nuestra paz.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Sexta
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Jesús, a quien se humillan los Cielos y la tierra,
que veis hombres y ángeles temblar a vuestros pies:
calmad el borrascoso fragor que nos aterra,
para gozar con ellos de vuestro amor después.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Nona
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Miguel, ángel sagrado de paz y de concordia,
infunde en nuestro pecho la ardiente caridad
y arroja en el profundo la guerra y la discordia
que excluye de su Cielo la eterna Majestad.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Vísperas
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Gabriel, ángel guerrero de invicta fortaleza,
a nuestra vil morada dignaos descender;
y del dragón antiguo venciendo la fiereza,
la gloria del combate llegad a recoger.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
Completas
V. Dios ha encargado a sus ángeles os custodien en todos vuestros caminos.
R. Así sea.
V. Abrid, Señor, mis labios.
R. Y mi boca cantará vuestras alabanzas.
V. Venid ¡oh Dios mío! en mi auxilio.
R. Apresuraos, Señor, a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos infinitos. Amén.
HIMNO
Oh, Rafael, que prestas alivio en los pesares,
tras cuyas huellas corre el pereguino en pos:
dirígenos del mundo por los revueltos mares
y sana al alma débil llamándola a su Dios.
Antífona.- Santos ángeles que sois nuestros custodios: defendednos en el combate, a fin de que no sucumbamos en el último y formidable juicio.
V. Cantaré, Señor, vuestras alabanzas en presencia de vuestros ángeles.
R. Os adoraré en vuestro santo templo y bendeciré vuestro Santo Nombre.
Oración.- ¡Oh Dios! que por vuestra inefable Providencia os habéis dignado enviar vuestros santos ángeles para custodiarnos: concedednos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos de su eterna compañía. Así sea.
martes, 5 de mayo de 2015
LETANÍA DE SAN JOSÉ
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
San José, el más ilustre de los patriarcas, ruega por nosotros.
San José, ayo del Niño Jesús, ruega por nosotros.
San José, honrado con la presencia del Verbo Encarnado, ruega por nosotros.
San José, conductor de la Santa Familia, ruega por nosotros.
San José, fiel imitador de Jesús y de María, ruega por nosotros.
San José, colmado de los dones del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
San José, émulo de la pureza de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, modelo de humildad y de paciencia, ruega por nosotros.
San José, imagen perfecta de la vida interior, ruega por nosotros.
San José, ministro de las voluntades del Altísimo, ruega por nosotros.
San José, Esposo de la más pura de las vírgenes, ruega por nosotros.
San José, que llevaste en tus brazos al Hijo del Eterno, ruega por nosotros.
San José, que compartiste el destierro de Jesús y María en Egipto, ruega por nosotros.
San José, que tuviste la alegría de encontrar a Jesús en el Templo, ruega por nosotros.
San José, a quien quisieron estar sometidos el Rey de la Gloria y la Reina de los Cielos, ruega por nosotros.
San José, que fuiste admitido a contemplar las profundidades de los consejos divinos, ruega por nosotros.
San José, que tuviste la dicha de expirar en los brazos de Jesús y María, ruega por nosotros.
San José, conducto por donde llegan hasta nosotros los favores del Cielo, ruega por nosotros.
San José, sostén poderoso de la Iglesia de Jesucristo, ruega por nosotros.
San José, protector nuestro en la hora de la muerte, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
V. Ruega por nosotros ¡oh bienaventurado San José!
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
San José, el más ilustre de los patriarcas, ruega por nosotros.
San José, ayo del Niño Jesús, ruega por nosotros.
San José, honrado con la presencia del Verbo Encarnado, ruega por nosotros.
San José, conductor de la Santa Familia, ruega por nosotros.
San José, fiel imitador de Jesús y de María, ruega por nosotros.
San José, colmado de los dones del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
San José, émulo de la pureza de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, modelo de humildad y de paciencia, ruega por nosotros.
San José, imagen perfecta de la vida interior, ruega por nosotros.
San José, ministro de las voluntades del Altísimo, ruega por nosotros.
San José, Esposo de la más pura de las vírgenes, ruega por nosotros.
San José, que llevaste en tus brazos al Hijo del Eterno, ruega por nosotros.
San José, que compartiste el destierro de Jesús y María en Egipto, ruega por nosotros.
San José, que tuviste la alegría de encontrar a Jesús en el Templo, ruega por nosotros.
San José, a quien quisieron estar sometidos el Rey de la Gloria y la Reina de los Cielos, ruega por nosotros.
San José, que fuiste admitido a contemplar las profundidades de los consejos divinos, ruega por nosotros.
San José, que tuviste la dicha de expirar en los brazos de Jesús y María, ruega por nosotros.
San José, conducto por donde llegan hasta nosotros los favores del Cielo, ruega por nosotros.
San José, sostén poderoso de la Iglesia de Jesucristo, ruega por nosotros.
San José, protector nuestro en la hora de la muerte, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
V. Ruega por nosotros ¡oh bienaventurado San José!
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN
Divino Jesús: te pedimos por los méritos del Esposo de tu Santa Madre, nos acuerdes lo que no podemos obtener por nosotros mismos. Tú, Señor, que vives con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos infinitos. Amén.
lunes, 4 de mayo de 2015
ME RESPONDIERON LAS ONDAS... (Fernando de Zayas)
Me respondieron las ondas:"Sus hermosas trenzas blondas,
su nácar y su arrebol,
los formaron en las nubes
grandes artistas querubes
con puros rayos de sol".
Me respondió el manso viento:
"La música de su acento
en las selvas se formó;
y en la luz de su mirada,
blanca estrella enamorada
una lágrima arrojó".
Y dijo el junco del valle:
"Yo di a su flexible talle
el hechizo ondulador".
Y una perla: "Yo a sus dientes
finos, menudos, lucientes,
les brindé forma y color".
Pregunté: ¿Quién a su alma
dio la indestructible calma,
sepulcro de mi ilusión?
Y un alto monte nevado
respondió: "Yo le he formado
el alma y el corazón".
domingo, 3 de mayo de 2015
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