La extrema urbanidad y cortesía
agota y cansa la paciencia mía.
Figúrate, lector —y es un ejemplo—
que entrar queremos en palacio o templo,
o en sala, o en alcoba o gabinete,
y que somos por junto seis o siete.
¿No es un feroz y bárbaro tormento
el pesado y molesto cumplimiento
de —Pase usted primero...
-No puedo permitirlo, caballero...
—Tenga usted la bondad..., haga el favor...
-De ninguna manera, no señor?...
- Ya que así pasan horas
galanes y señoras,
estando todos ellos convencidos
de lo necio que son tales cumplidos,
a dar voy un consejo,
y mírese quien quiera en este espejo:
agota y cansa la paciencia mía.
Figúrate, lector —y es un ejemplo—
que entrar queremos en palacio o templo,
o en sala, o en alcoba o gabinete,
y que somos por junto seis o siete.
¿No es un feroz y bárbaro tormento
el pesado y molesto cumplimiento
de —Pase usted primero...
-No puedo permitirlo, caballero...
—Tenga usted la bondad..., haga el favor...
-De ninguna manera, no señor?...
- Ya que así pasan horas
galanes y señoras,
estando todos ellos convencidos
de lo necio que son tales cumplidos,
a dar voy un consejo,
y mírese quien quiera en este espejo:
Si te indican que pases adelante,
no te hagas de rogar, pasa al instante.
no te hagas de rogar, pasa al instante.

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