Hoy martes las lecturas nos quieren enseñar que el único que quita el pecado del mundo es Cristo, por su sacrificio en la cruz. Por eso leemos en la primera lectura que aunque el pueblo peca contra Dios y recibe por su pecado la mordedura de serpientes, Dios oye su oración y le manda hacer una serpiente de bronce que al mirarla quedarán curados. Cristo será levantado como la serpiente para que los que somos pecadores y lo miramos en la cruz y seguimos su palabra seamos liberados del pecado y de la muerte eterna. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha mirado desde los cielos para bajar al mundo y salvarnos de la condena a muerte.
1ª Lectura (Núm 21, 4-9): En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón. El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.
Salmo responsorial: 101
R/. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame enseguida.
Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones.
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte.
Versículo antes del Evangelio: La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; todo el que le encuentra, permanecerá para siempre







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