Querido Padre celestial, gracias porque aun en la necesidad y la miseria sentimos y sabemos que Tú estás con los débiles, porque Tú eres poderoso ayudando a tus hijos. Tú le das fuerza al débil para servirte pese a todas sus faltas y debilidades. Danos alegría de corazón por todo lo que podemos hacer y sentir, ya que a Ti sirven, a tu gloria y a tu reino hasta el día cuando a otros también les sean dados ojos para ver. Amén.
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