miércoles, 8 de agosto de 2018

ENTRE CIPRESES (Juan de Dios Peza)

Estaba la luna en llena,
brillando en mitad del cielo,
clara, transparente, hermosa,
pues era luna de enero.
Íbamos los dos del brazo,
pensativos y en silencio,
caminando lentamente
por el campo de los muertos.
Resaltaba la blancura
de su rostro dulce y bello,
con los luminosos rayos
del astro de los misterios.
Sobre una lápida blanca
tomamos los dos asientos,
y al punto nos sorprendimos
al verla, los dos a un tiempo.
¡Mi nombre! dijo asustada;
¡tu nombre! repuse trémulo,
y dos lágrimas brillantes
sus ojos humedecieron.
Después, mirándome atenta,
con tristeza sonriendo,
me dijo con voz tan honda
que me desgarraba el pecho:
- ¡Qué breve es la humana vida!
¡Qué rápido pasa el tiempo!
Tú que tanto me comprendes,
¿me olvidarás si me muero?
Iba a responderle y vino
una ráfaga de viento
sutil, penetrante, helado,
aire de noche de invierno.
Y cubrió con hojas secas
nuestro funerario asiento...
- ¿No ves -agregó- estas hojas
que del árbol se cayeron?
Cubren hasta el pobre nombre
del abandonado muerto.
¿Me borraré en tu memoria
después de que corra el tiempo?
¿Darás a otra tu cariño?
¿Me olvidarás si me muero?
- ¿Olvidarte? ¡No! Más fácil
será que calle en mi pecho
este corazón, esclavo
de tus nobles sentimientos.
- ¿Quién dormirá en esta tumba?
agregó con triste acento;
ninguno le pone flores,
nadie le da sus recuerdos.
No quiero dormir tan sola:
¡Ay! si mañana me muero
una corona y tu nombre
entre sus ropas impreso,
de tu amor en testimonio
pondrás en mi último lecho.
Y juntos, los dos, del brazo,
pensativos y en silencio,
sin poder en ese instante
cambiar amorosos besos,
mirando las blancas piedras,
los altos cipreses negros,
las amarillentas cruces,
las estatuas como espectros,
sin decir una palabra
salimos del cementerio. 

CUATRO AVISOS DE SAN IGNACIO

1º) Ten, en cuanto puedas, tu corazón en Dios y Dios en tu corazón, pensando continuamente en Él.
2º) La santísima voluntad de Dios sea el centro de todos tus deseos y el principio de todas tus acciones.
3º) No pierdas nunca a Dios de vista tanto en público como privadamente.
4º) La vida de Jesucristo sea tu modelo en todo lugar y en cualquier estado en que te encuentres.

OBLIGACIONES DE LAS VIUDAS (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Ser ejemplo de virtud para las doncellas y casadas.
2. Amiga del retiro.
3. Enemiga de la ociosidad.
4. Amante de la mortificación.
5. Dada a la oración.
6. Celosa de su buen nombre.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

OBLIGACIONES DE LOS COMERCIANTES (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Contentarse con una ganancia moderada.
2. Dar a todos lo justo en peso y medida.
3. No falsificar la mercancía.
4. No apoderarse de todo un género, ocasionando la miseria al pueblo.
5. Abstenerse de toda especie de fraude o engaño.
6. Ser caritativo con los pobres.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

OBLIGACIONES DE LOS POBRES (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Resignarse a la voluntad de Dios en su pobreza.
2. No apropiarse de cosas ajenas, aunque sea bajo el pretexto de pobreza.
3. Industriarse a fin de proporcionarse un honesto bienestar.
4. Procurar hacerse ricos de bienes eternos.
5. Acordarse de que también Jesucristo y María santísima fueron pobres.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

OBLIGACIONES DE LOS RICOS (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Dar gracias a Dios por sus bienes.
2. No poner en ellos la confianza.
3. No aumentarlos con usuras.
4. No conservarlos con injusticia.
5. No servirse de ellos para fomentar pasión alguna.
6. Ser caritativo con los pobres y con la Iglesia.
7. Pensar a menudo que los ricos están muy en peligro de condenarse, por el mal uso que hacen de la riqueza.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

martes, 7 de agosto de 2018

VENID Y VED CUAN DULCE ES EL SEÑOR


ORACIÓN A SAN JOSÉ (46)

Nos figuramos ¡oh Santo glorioso! que el Eterno Padre al contemplar desde su levantado solio a su Hijo Jesús, que subía con los trofeos de sus victorias, y a ti a su lado, le diría estas palabras de Tobías: "¿Qué galardón podemos dar a este Santo varón que te acompaña?". Y el Hijo contestaría: "A aquella gloria podéis levantarle, que él con sus servicios se ha conquistado". ¡Ah! entonces el Dios omnipotente, con aquella voz que hizo de la nada surgir los orbes clama, dirigiéndose a ti, oh José: "Te quiero más levantado que todos tus hermanos"; y en medio del aplauso y universal expectación te sentó ¡José glorioso! en aquel trono real que está a la vista de todos y que jamás debíais abandonar.

JACULATORIA. Haz que con mis pecados no pierda la silla que Dios me tiene preparada en el Cielo. Amén.

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia,
nosotros, indignos siervos tuyos,
humildemente te damos gracias
por todo tu amor y benignidad
a nosotros y a todos los seres humanos.
Te bendecimos por nuestra creación, preservación
y todas las bendiciones de esta vida;
pero sobre todo por tu amor inmensurable
en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo;
por los medios de gracia, y la esperanza de gloria.
Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades
de tal manera que, con un corazón verdaderamente
agradecido,
proclamemos tus alabanzas,
no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas,
entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia,
en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida;
por Jesucristo nuestro Señor,
a quien, contigo y el Espíritu Santo,
sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

ESTAMPA PRIMERA MISA P. DAMIÁN RAMÍREZ LOZANO



ORACIÓN DE MANASÉS

Señor Dios, Rey del universo, 
Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob,
y de todo su justo linaje:
Tú hiciste los cielos y la tierra, 
con toda su inmensa formación.
Ante tu presencia todas las cosas se estremecen con temor;
tiemblan a causa de tu poder.
Sin embargo, tu benigna promesa es inmensurable, 
y sobrepasa cuanto podemos sondear.
Señor, tu compasión es abundante, 
paciente y rica en misericordia.
Retienes tu mano; 
no nos castigas como lo merecemos.
Por tu gran bondad, Señor,
has prometido el perdón a los pecadores, 
para que se arrepientan de su pecado y sean salvos.
Ahora, Señor, doblo la rodilla de mi corazón, 
y apelo a ti, confiado en tu bondad misericordiosa.
He pecado, oh Señor, he pecado, 
y reconozco a fondo mi iniquidad.
Por tanto, humildemente te imploro: 
¡Perdóname, Señor, perdóname!
No permitas que perezca en mi pecado, 
ni me condenes a las honduras del abismo.
Pues tú, Señor, eres Dios de los que se arrepienten, 
y en mí manifestarás tu benevolencia.
Indigno como soy, tú me salvarás,
de acuerdo con tu piedad inmensa, 
y cantaré sin cesar tus alabanzas todos los días
de mi vida.
Todas las potestades celestiales te aclaman, 
y tuya es la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

LA VENERABLE SOR MÓNICA DE JESÚS Y SU ÁNGEL CUSTODIO

LA VENERABLE SOR MÓNICA DE JESÚS Y SU ÁNGEL CUSTODIO

lunes, 6 de agosto de 2018

OBLIGACIONES DE LOS JÓVENES (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Asistir a la doctrina.
2. Respetar a los ancianos.
3. Evitar las diversiones peligrosas.
4. Huir de la ociosidad y compañías sospechosas.
5. No retirarse tarde de noche.
6. Mortificar su propio cuerpo.
7. Huir de los enamoramientos, canciones profanas, etc.
8. No tomar ninguna cosa ocultamente, aunque sea de su propia casa.
9. Rogar a Dios y tomar consejo de hombres prudentes, para acertar el estado que se debe tomar.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

OBLIGACIONES DE LOS HIJOS (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Mirar y considerar a los padres como a representantes de Dios.
2. Amarlos de corazón.
3. Respetarlos debidamente, y hablar bien de ellos tanto en su presencia como estando ausentes.
4. Obedecerlos con prontitud.
5. Servirlos con fidelidad.
6. Socorrerlos en sus necesidades.
7. Sufrir sus defectos, callando siempre.
8. Rogar a Dios por ellos.
9. Tener cuidado de las cosas de casa.

(Del libro "Camino recto y seguro para llegar al cielo").

OBLIGACIONES DE LAS ESPOSAS (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Apreciar al marido.
2. Respetarle como a su cabeza.
3. Obedecerle como a su superior.
4. Asistirle con toda diligencia.
5. Ayudarle con reverencia.
6. Contestarle con mansedumbre.
7. Callar cuando está enojado y mientras dure el enfado.
8. Soportar con paciencia sus defectos.
9. Repeler toda familiaridad.
10. Cooperar con el marido en la educación de sus hijos.
11. No desperdiciar las cosas de casa, ni sus bienes.
12. Respetar a los suegros como a padres.
13. Ser humilde con las cuñadas.
14. Mantener buena armonía con todos los de la casa.

OBLIGACIONES DE LOS MARIDOS (SEGÚN SAN ANTONIO MARÍA CLARET EN 1846)

1. Amar a la mujer, como Jesucristo a la Iglesia.
2. No despreciarla, porque es compañera inseparable.
3. Dirigirla como a inferior.
4. Tener cuidado de ella, como a guarda que es de su persona.
5. Mantenerla con decencia.
6. Sufrirla con toda paciencia.
7. Asistirla con caridad.
8. Corregirla con benevolencia.
9. No maltratarla con palabras ni obras.
10. No hacer ni decir cosa alguna delante de los hijos, aunque pequeños, que pueda serles motivo de escándalo.

EL BILLETE DE 25 PESETAS










ORACIÓN POR UN ENFERMO

Cristo Jesús, que por nosotros has abrazado la Cruz, ten presente a (se nombra al enfermo) que sufre de (se nombra la enfermedad). Fortalécele con tu Espíritu. Dale paciencia en el dolor y fortaleza en la fe. Que se sienta consolado por Ti y seguro y tranquilo de saber que estás a su lado.
Que san Ezequiel Moreno lo tome bajo su protección. Amén.


ORACIÓN A SAN JOSÉ, TERROR DE LOS DEMONIOS

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación y, después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa, solicitamos también tu patrocinio.
Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el amor paterno con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorre nuestras necesidades.
Protege ¡oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia! la escogida descendencia de Jesucristo. Aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha contra el poder de las tinieblas. Y, al igual que en otro tiempo libraste al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así ahora defiende a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad. Y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén.

domingo, 5 de agosto de 2018

ORACIÓN DEL PAPA BENEDICTO XVI POR LOS SACERDOTES

Señor Jesús:
En san Juan María Vianney, Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.
Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.
Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.
Haz también que en nuestras comunidades -como en aquel entonces en la de Ars- sucedan aquellas maravillas de gracia que Tú haces que sobrevengan cuando un sacerdote sabe poner amor en su parroquia.
Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa -donde puedan encontrar siempre a tus ministros- y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.
Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorados.
Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras que usaba san Juan María Vianney:
Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante sin amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.
Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo. Amén.

ORACIÓN DEL PERDÓN A UN ENEMIGO

En el nombre de Jesús, yo (se nombra a uno mismo) perdono a (se nombra al enemigo):
- Por toda ofensa, humillación, envidia, calumnia, maldición y rechazo cometida por él/ella contra mí.
- Por todo pleito, insulto, abandono, golpe y rencor que sienta injustamente hacia mí.
- Por su alcoholismo, drogadicción, infidelidades y mentiras cometidas contra mí.
- Por sus abusos y maltrato, ya sea físico, verbal o espiritual.
- Por sus calumnias vertidas contra mi persona con el solo fin de dañar irremediablemente mi reputación.
- En definitiva: por su falta de amor y falta de caridad hacia mí.
(En este momento se meditan, una por una, las heridas cometidas por esa persona hacia ti y las colocas sobre las manos de Jesús, para que lave con su sangre tu dolor y tu rencor).
Y en el nombre de Jesús, yo (...) te perdono a ti (...).
En el corazón de Jesús, yo (...) te perdono a ti (...).
En la Misericordia de Jesús, yo (...) te perdono a ti (...).
Y en este momento, y con el amor que me da Jesús y su Madre María, pido tu bendición y desato ahora mismo el lazo de rencor entre tú y yo.
Delante de Dios Padre, te declaro inocente y libre de mi rencor. Ya no me debes nada. Le pido a Jesús que te ame profundamente, te llene de paz y se manifieste en ti con abundancia de bienes espirituales y materiales.
Amén. 

sábado, 4 de agosto de 2018

LAS SIETE ARMAS ESPIRITUALES CONTRA EL DEMONIO DE SANTA CATALINA

1. Tener cuidado y solicitud en obrar siempre el bien.
2. Creer que nosotros solos nunca podremos hacer algo verdaderamente bueno.
3. Confiar en Dios y, por amor a Él, no temer nunca la batalla contra el mal, tanto en el mundo como en nosotros mismos.
4. Meditar a menudo los hechos y las palabras de la vida de Jesús, sobre todo su pasión y muerte.
5. Recordar que debemos morir.
6. Tener fija en la mente la memoria de los bienes del Paraíso.
7. Tener familiaridad con la Santa Escritura, llevándola siempre en el corazón para que oriente todos nuestros pensamientos y acciones.

EL VASO DE AGUA

Una alumna de un colegio faltó a clases durante una semana y una compañera empezó a decir que no asistía porque estaba embarazada y se estaba practicando un aborto.
La maestra escuchó los comentarios, llamó a la muchacha a su despacho y le dijo: "Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno". La estudiante se lo trajo y la maestra le pidió que tirara toda el agua al suelo. La muchacha titubeó, pero al final obedeció. La maestra le pidió después que recogiera el agua y la pusiera en el vaso. "No se puede", dijo la alumna, y la maestra insistió en que lo hiciera. La alumna, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua sucia. La maestra le dijo a la alumna: "Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera. Aun cuando quieras reparar el mal que has hecho, no podrás hacerlo. Tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre, que falleció hace unos días".
Con cuánta facilidad hablamos sin saber verdaderamente la realidad de las cosas y sobre todo desconociendo la esencia sagrada misma de las personas que nos rodean. ¡Qué inconsciencia tan grande hacernos eco de rumores malsanos y destructivos! Seamos más humanos, seamos más personas...

ORACIÓN DE INTERCESIÓN A LA VIRGEN MARÍA Y A SANTA RITA POR LOS HIJOS

Santa Rita
Oh Virgen Inmaculada, tú que eres la Madre de Jesús y mía, dirige tu mirada de misericordia y de amor sobre mí, que siento hoy la dulce responsabilidad de cuidar de mis hijos.
A ti te confío, oh Madre, a mis hijos que amo tanto, por los cuales he sufrido tanto y que un día tendré que dar cuentas a tu Hijo Divino.
Enséñame a guiarlos como santa Rita guió a sus hijos, con manos seguras por la vía que conduce a Dios.
Obtén para mí aquella paciencia que no se cansa nunca y todo lo soporta, porque persigue una sola meta que es la salvación eterna de mis criaturas.
Ayúdame en esta difícil tarea, oh Virgen Santa. Forma mi corazón a imagen del tuyo y haz que mis hijos vean en mí el reflejo de tus virtudes de modo que, después de haber aprendido de mí a amarte y servirte en esta tierra, alcancen un día a alabarte en el cielo.
Con este propósito dispón para ellos, Reina de todos los santos, la protección de santa Rita de Casia.

viernes, 3 de agosto de 2018

TE PEDIMOS

Te pedimos, Señor, que te dignes a guardarnos a nosotros tus siervos, sé nuestro auxilio en el combate, refrigerio en el calor, abrigo en la lluvia o en el frío y defensa en la adversidad a fin de que, conducidos por Ti, lleguemos sanos y salvos a nuestro lugar de destino.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

martes, 24 de julio de 2018

SALVE, REINA DE LOS CIELOS

Salve, Reina de los Cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, Virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros.
Que con el auxilio de tan dulce intercesora, seamos siempre fieles en el terreno caminar. Amén.

ORACIÓN DE SELLAMIENTO

Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu Sangre preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo quiera hacernos daño.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos, Jesús, que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Rafael, San Gabriel y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitamos, las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de su Sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar en este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material, espiritual, los negocios de toda nuestra familia y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que tu Paz y tu Corazón reinen en ella.
Te agradecemos, Señor, por tu Sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.

ESTAMPA DEL PADRE TIBURCIO ARNAIZ CON RELIQUIA DEL FÉRETRO



CÓMIC DEL PADRE TIBURCIO ARNAIZ





lunes, 23 de julio de 2018

LOS CARACOLES (Juan Eugenio Hartzenbusch)

Dos caracoles un día
tuvieron fuerte quimera
sobre quién mayor carrera
en menos tiempo daría.
Una rana les decía:
-Yo he llegado a sospechar
que sois ambos a la par
algo duros de mover:
Antes de echar a correr
mirad si podéis andar.

domingo, 22 de julio de 2018

ORACIÓN A SAN JUAN PABLO II


¡Oh san Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!
Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.
Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.
Bendice las familias, ¡bendice cada familia!
Tú advertiste el asalto de Satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.
Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

SALVE A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Salve, Virgen pura;
Salve, Virgen Madre;
Salve, Virgen bella;
Reina Virgen, Salve.
Vuestro amparo buscan,
benigno y suave,
hoy los desterrados
en aqueste valle.
Pecadores somos
de quien eres Madre;
ea, pues, Señora,
no nos desampares.
Si por nuestras culpas
penas a millares
merecemos todos,
tu favor nos salve.
Tu dulce Jesús,
que es fruto admirable
de tu puro vientre,
muéstranoslo afable.
Tus hermosos ojos
llenos de piedades
a nosotros vuelve,
soberana madre.
¡Oh clemente! ¡Oh pía!
Tu favor alcance
el pecador triste
que a tu puerta llame.
Haz que tu Rosario,
a quien lo rezare,
ahora y en la hora
de la muerte ampare.
Todos te ofrecemos,
aunque el león rabie,
con afecto pío,
Virgen, el rezarle.
Tu Rosario es
la cadena grande,
que con ella atas
al dragón infame.
Tus quince misterios
son quince rosales,
son todos alivio
para los mortales.
Ahora suplicamos,
Soberana Madre,
que en las aflicciones
tu piedad alcance.

SE VA POR FIN LA SORAYA (Salvador Freixedo)

Se va por fin  la sor  Aya a su convento
del que nunca debía haber salido,
porque acabó fundiendo a su partido.
Pero se va, por fin, a tomar viento.
No tenemos ningún sentimiento,
y nos alegramos de lo ocurrido,
porque ha dejado al PP muy hundido.
A ver si Casado le da otro aliento.
La gestión de sor Aya merece un cero.
Según dicen, traicionó a Mariano,
hizo migas con Cebrián el villano
y siguió la pauta de Zapatero.
A ver, sor Aya, dónde te acurrucas,
piérdete de vista y ¡hasta luego Lucas!

SI NO REGRESAMOS A JESUCRISTO (Salvador Freixedo)

Si no regresamos a Jesucristo
creo lo vamos a pasar fatal,
pues nos dominan las fuerzas del mal
y Él es el único contra ellas, por lo visto.

Satanás ya lo tiene yodo listo
para hacerle un solemne funeral
al cristianismo y a lo espiritual,
y hacer de Jesucristo un ser malquisto.

Por eso es tremendamente importante
que cambiemos de ideas y talante,
que dejemos tanta lucha y pelea

y de pensar tan solo en las finanzas
y que recordemos las enseñanzas
de aquel excelso ser de Galilea.

ORACIÓN POR NICARAGUA

A Ti, Señor Jesús, acudimos llenos de fe y esperanza, con la confianza de que atiendas nuestras plegarias por la República de Nicaragua. Sentimos el peso de sus angustias, dolores e incertidumbres; por eso, como hermanos de una misma familia, queremos expresarles nuestra solidaridad por medio de la oración.
A Ti, Jesús, elevamos nuestra oración y nuestra alabanza, confiando en tus manos amorosas, las necesidades del pueblo nicaragüense, con la certeza de que harás posible que estos hermanos nuestros puedan experimentar con prontitud tu Reino de justicia, de paz y de amor.
Que María Inmaculada, celestial protectora de Nicaragua, interceda ante Ti, oh Rey de justicia y de paz, para que nuestros hermanos de Nicaragua experimenten en estos momentos difíciles su ternura y protección maternal. Amén.

DULCÍSIMA MADRE

Dulcísima madre,
flor de primavera,
reina de los santos,
consuelo de penas!
Con tu amor, señora,
con tu manto, reina,
defiende a tus hijas,
cobija la tierra.

Rosa inmaculada,
estrella florida,
jardín de dulzura,
magnolia divina:
sed madre y amparo
para vuestras hijas,
servidles de escudo,
servidnos de guía.

miércoles, 18 de julio de 2018

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA OBTENER SU PATROCINIO

Oh Madre mía santísima, veo las gracias que me habéis alcanzado y veo mi ingratitud para con Vos. El ingrato no merece ya más beneficios, mas no por esto quiero desconfiar de vuestra misericordia, la cual es mayor que mi ingratitud.
¡Oh mi gran Abogada, tened piedad de mí! Vos sois la dispensadora de todas las gracias que concede Dios a nosotros, miserables desterrados, y para esto Él os ha hecho tan poderosa, tan rica y tan benigna, para que nos socorrieseis en nuestras miserias. 
¡Ah Madre de misericordia! no me dejéis en mi indigencia. Abogada sois de los reos más míseros y abandonados que a Vos recurren; defendedme también a mí, que a Vos me encomiendo. No me digáis que mi causa es difícil de ser ganada, cuando se ganan todas las causas más desesperadas si Vos sois su defensora.
En vuestra mano, pues, pongo mi eterna salud; a Vos confío mi alma, que era perdida, y Vos con vuestra intercesión la habéis de salvar.
Inscrito quiero ser en el número de vuestros especiales siervos, no me desechéis. Buscando vais los miserables para darles alivio, no abandonéis a un pobre pecador que recurre a Vos. Hablad por mí: vuestro Hijo hace cuanto le pedís. 
Tomadme bajo vuestra protección soberana, y esto me basta; sí, porque si Vos me protegéis, yo nada temo: no de mis pecados, porque Vos me alcanzaréis el remedio del daño que yo mismo me he ocasionado; no de los demonios, porque Vos sois más poderosa que todo el infierno junto; no de Jesús mi propio Juez, porque con una súplica vuestra aplaca su justa indignación. Solo temo que yo por mi negligencia deje de encomendarme a Vos, y así estaré perdido.
Madre mía, alcanzadme el perdón de todos mis pecados, el amor de Jesús, la santa perseverancia, una buena muerte y finalmente el paraíso, y en especial alcanzadme la gracia de encomendarme siempre a Vos.
Verdad es que estas gracias son dones harto grandes para mí que no los merezco; mas no son grandes en demasía para Vos, que sois de Dios tan amada, que al punto os concede todo cuanto le pedís. Basta que Vos despleguéis vuestros labios, para Él no negar jamás.
Rogad, pues, a Jesús por mí; decidle que sois mi protectora, y no dejará de tener piedad de mí.
Madre mía, en Vos confío, en esta esperanza reposo y vivo, y con ella quiero morir. Amén.

JACULATORIA: Viva siempre Jesús nuestro amor, y María nuestra esperanza.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES (2)

¡Oh Jesús, Eterno Sacerdote! Guarda a tus sacerdotes al abrigo de tu Corazón. 
Guarda sin manchas sus manos consagradas que diariamente tocan tu santo Cuerpo, y limpios sus labios teñidos con tu preciosa Sangre.
Guarda puros sus corazones, marcados con el sello sublime del sacerdocio, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles, que tu santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus trabajos y que el fruto de sus desvelos sea la salvación de muchas almas, que serán su consuelo aquí y su corona eterna. Amén.

TRES COSAS PARA RECORDAR

1) El tiempo de Dios no es el mío.
2) La voluntad de Dios no es la mía.
3) El plan de Dios no es el mío.

LA CARRETA VACÍA

Caminaba por la calle con mi padre cuando era niño y, de pronto, me preguntó:
- Hijo, además del canto de los pájaros, ¿escuchas algo más en esta calle?
- Sí, el ruido de una carreta.
- Muy bien, es una carreta y está vacía.
- ¿Cómo lo sabes?
Mi padre, casi sin pensarlo, respondió:
- Muy fácil... cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.
Desde entonces, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y menospreciando a la gente, me parece oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace".
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirles a los demás descubrirlas. Recuerda que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Nadie está más vacío que aquel que está lleno de "YO MISMO" por dentro.

Practica la humildad con regularidad. Te llevará muy alto.

SÉ QUE ME ACOMPAÑAS

Padre, sé que me acompañas en mi diario caminar, sé que siempre estás aquí, junto a mí. 
Te doy gracias porque cada segundo me demuestras que puedo confiar en Ti.
Te pido por todos los pobres y enfermos que te necesitan.
Bendice y protege a mis hijos. Bendice a mis familiares y amigos.
Te lo pido en nombre de Jesús. Amén.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (6)

Gracias, Señor, porque cada día Tú me acompañas. Hoy inicio mi mañana en tu presencia, lo que me llena de alegría y fortaleza. Gracias porque con esta oración hoy saldré adelante, con el amor de mis seres queridos y con tu Bendición. Amén.

martes, 17 de julio de 2018

ORACIÓN DEL LATIDO

Oh Jesús, yo te pido humildemente me concedas la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unido a los latidos del tuyo y a los del Corazón Inmaculado de María Santísima. Te lo suplico por tu preciosísima Sangre y por tu divina Misericordia. Amén.

domingo, 15 de julio de 2018

SOR CATALINA DE SAN AGUSTÍN Y LA PECADORA

Se cuenta en la vida de la beata sor Catalina de San Agustín que en el lugar donde estaba esta sierva del Señor había una mujer llamada María, la cual en su juventud fue pecadora, y aun habiendo llegado después a la vejez proseguía obstinadamente en ser perversa; de modo que desechada de los ciudadanos y desterrada a vivir en una cueva fuera de su país, allí murió podrida, desamparada de todos y sin Sacramentos. Y por eso fue enterrada en el campo como una bestia.
Sor Catalina, que solía con gran afecto encomendar a Dios todas las almas que pasaban a la otra vida, después de haber sabido la desgraciada muerte de esta pobre vieja realmente no pensó en rogar por ella teniéndola, como ya la tenían todos, por condenada.
Después de cuatro años he aquí que un día se le presentó delante un alma del purgatorio que le dijo:
- Sor Catalina, ¡qué suerte tan triste es la mía! Tú encomiendas a Dios las almas de todos los que mueren, ¿y solamente de mi alma no has tenido piedad?
- Y ¿quién eres? -preguntó la sierva de Dios.
- Yo soy -respondió- aquella pobre María que murió en una gruta.
- ¿Cómo, tú te has salvado? -replicó sor Catalina.
- Sí, me he salvado por la misericordia de la Virgen María.
- ¿Y cómo?
- Cuando yo me vi cercana al punto de la muerte, considerándome tan llena de pecados y desamparada de todos, me volví a la Madre de Dios y le dije: Señora, Vos sois el refugio de los desamparados; heme aquí en esta hora desamparada de todos. Vos sois mi única esperanza; Vos sola me podéis ayudar, tened piedad de mí. La Virgen santísima me alcanzó entonces en un acto de contrición, morí y me salvé. Y aun mi Reina me ha alcanzado la gracia de que se abreviase mi pena, haciéndome padecer intensamente lo que debía purgar en muchos años: solo me faltan algunas misas para librarme del purgatorio; te ruego me las hagas decir, que yo te prometo rogar siempre por ti a Dios y a María santísima.
Sor Catalina hizo luego celebrar las misas, y he aquí que a los pocos días se le volvió a aparecer aquella alma más resplandeciente que el sol, y le dijo:
- Te doy las gracias, Catalina; mira que ya me voy al cielo a cantar las misericordias de mi Dios y a rogar por ti.

SIGNIFICACIÓN DE LOS ORNAMENTOS DE LA SANTA MISA

El amito significa el lienzo con que cubrieron los sayones el rostro del Salvador cuando, dándole bofetadas, le decían: "Adivina, Cristo, quién te dio". El alba, la vestidura blanca con que Herodes vistió al Señor por irrisión y burla. El cíngulo y el manípulo (1) significan los cordeles con que le apresaron, y luego le ataron a la columna, y los crueles azotes con que desgarraron sus sagradas carnes. La estola significa la soga que echaron al cuello del Señor por el camino del Calvario. La corona del sacerdote recuerda la corona de espinas que traspasaron la cabeza del Salvador. La casulla representa la ropa de grana o púrpura con que le cubrieron cuando, después de azotado y coronado de espinas, le sentaron ignominiosamente, y unos le abofeteaban, otros le mesaban los cabellos, otros escupiendo en su divino rostro doblaban por escarnio la rodilla y le saludaban como a rey de burlas. También en la casulla se significa el madero de la Cruz y el peso de nuestros pecados que sobre sí tomó el Redentor del mundo. El altar y el ara consagrada representa el calvario y la piedra en que se fijó la cruz. Los corporales y palia, el sudario y sábana santa en que fue envuelto el cuerpo del Señor. El cáliz, el sepulcro, y la patena, la losa con que este se cerró. La hostia y vino representan el cuerpo y sangre adorables, en que se han de convertir con la consagración.
El color de las sagradas vestiduras varía conforme al carácter y espíritu de la fiesta.


(1) El manípulo es probablemente el ornamento que tiene el origen más bello de todos. Los primeros sacerdotes se conmovían tanto durante el sacrificio de la Misa que lloraban de emoción durante la celebración. Por eso optaban por llevar una tela sobre el brazo para secar sus lágrimas.
Hoy tiene la forma de una estola pequeña y se sujeta en el brazo izquierdo sobre la manga del alba. Simboliza el cuidado en las buenas obras y el desapego a las cosas terrenales.


LA PASTORCILLA

Una pobre pastorcilla que guardaba ganado amaba tanto a la Virgen María que todas sus delicias eran el irse a una capillita de Nuestra Señora que estaba en el monte y retirarse allí, mientras apacentaban las ovejas, a hablar y honrar a su amada Madre. Viendo sin adorno aquella imagen de María, que era de relieve, emprendió hacerle un manto con sus pobres fatigas. Habiendo recogido un día algunas flores del campo, compuso una guirnalda, y subiendo sobre el altar se la puso en la cabeza a la imagen, diciendo: 
- Madre mía, quisiera poneros sobre la frente una corona de oro y perlas, mas porque soy pobre recibid esta pobre corona de flores, y aceptadla en señal del amor que os tengo
Con estos y otros obsequios procuraba siempre esta devota doncellita servir y honrar a su amada Señora. Pero veamos ahora cómo la buena Madre remuneró en correspondencia las visitas y el afecto de esta su hija.
Cayó enferma, y llegando la hora de su muerte, sucedió que dos religiosos, pasando por aquellos parajes, fatigados del camino se echaron a descansar bajo un árbol: uno de ellos dormía, el otro velaba; pero entrambos tuvieron la misma visión. Vieron una comitiva de doncellas hermosísimas, y entre ellas una que excedía a todas en belleza y majestad. A esta le preguntó uno de los religiosos: 
- Señora, ¿quién sois Vos? y ¿a dónde vais por estos caminos?
- Yo soy la Madre de Dios, que con estas santas vírgenes voy a visitar en esta aldea vecina a una pastorcilla moribunda que muchas veces me ha visitado. 
Así dijo y desapareció. Los dos siervos de Dios dijeron entonces:
- Vamos a verla también nosotros
Se pusieron en camino, y hallando el lugar donde estaba la doncella moribunda entraron en una pequeña choza y la hallaron echada sobre una poca paja. La saludaron y ella les dijo:
- Hermanos, rogad a Dios que os haga ver la compañía que me asiste.
Se arrodillaron luego y vieron a María que, puesta a la cabecera de la moribunda con una corona en la mano, la consolaba. Luego aquellas santas vírgenes empezaron a cantar, y al compás de aquel dulce canto se desprendió del cuerpo aquella bendita alma. María le puso la corona en la cabeza, y recibiendo en sus manos el alma se la llevó consigo al cielo.

sábado, 14 de julio de 2018

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS (1)

¡Oh Madre mía santísima! ¿cómo es posible que teniendo yo una madre tan santa haya de ser tan malo? Una madre que toda arde en llamas de amor hacia Dios, ¿y que yo haya de amar a las criaturas? Una madre tan rica de virtudes, ¿y que yo haya de ser tan pobre? ¡Ah, amabilísima Madre mía! es verdad que no merezco yo ser hijo tuyo, porque me he hecho muy indigno con mi mala vida. Me contento con que Tú me aceptes por tu esclavo, y para ser admitido entre tus más viles esclavos, estoy pronto a renunciar a todos los reinos del mundo. Sí, me contento, pero, sin embargo, no me prohíbas el poder llamarte mi madre. Este nombre todo me consuela, me enternece y me recuerda la obligación en que estoy de amarte. Este nombre me anima a confiar mucho en Ti. Cuanto más me atemorizan mis pecados y la divina justicia, me siento lleno de ánimo pensando que Tú eres mi madre; permíteme, pues, que yo te diga ¡Madre mía, Madre mía amabilísima! Así te llamo, y así quiero siempre llamarte. Tú, después de Dios, haz de ser siempre mi esperanza, mi refugio y mi amor en este valle de lágrimas. Así espero morir, entregando en aquel último momento mi alma en tus manos diciendo: Madre mía, Madre mía María, socórreme, ten piedad de mí. Amén.

viernes, 13 de julio de 2018

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS

¡Oh Madre de Dios! ¡Oh María mi Señora! De la misma suerte que se presenta a una gran reina un pobrecito llagado y asqueroso, me presento a Ti, que eres la Reina del cielo y de la tierra, No rehúses, te ruego, volver, desde el alto trono en que estás sentada, tus piadosos ojos hacia mí, pobre pecador. Por eso te ha hecho Dios tan rica para socorrer a los pobres, y te ha constituido Reina de las misericordias para que puedas aliviar a los que padecen miserias. Mírame, pues, y compadécete de mí. Mírame y no me dejes hasta trocarme de pecador en santo. Bien veo que no merezco nada, antes bien soy digno por mi ingratitud de ser despojado de todas las gracias que por tu medio he recibido del Señor. Pero Tú, que eres la Reina de la misericordia, no buscas méritos sino miserias para socorrer a los necesitados. ¿Y quién más pobre y necesitado que yo?
¡Oh Virgen excelsa! Ya sé que siendo Tú la Reina del universo eres también la Reina mía; pero yo de un modo más particular quiero dedicarme a tu servicio, para que dispongas de mí como quieras. Por lo cual, con san Buenaventura, te digo: Rígeme Tú, Reina mía, y no me dejes a mí mismo. Mándame, empléame a tu arbitrio, y castígame también cuando no te obedezca, pues los castigos que me vendrán de tu mano me serán muy saludables. Yo aprecio más el ser tu esclavo que el ser señor de todo el mundo. Acéptame, oh María, por tuyo, y como tuyo piensa en salvarme. Ya no quiero ser más mío, a Ti me entrego; y si hasta aquí te he servido tan mal habiendo perdido tan bellas ocasiones de honrarte, en adelante quiero unirme a tus siervos más amantes y más fieles. No, no quiero que desde ahora me exceda alguno en honrarte y amarte, mi amantísima Reina. Así lo prometo y así confío ejecutarlo con tu ayuda. Amén. 

ORACIÓN POR LOS ENFERMOS (2)

Señor, te pido por la salud de la persona que en este momento está pasando por la difícil etapa de la enfermedad. Clamo a Ti por que su salud sea restaurada, que todo mal desaparezca de su cuerpo y de su mente. Padre bueno y misericordioso, te quiero y sé que escucharás mi súplica. Amén.