martes, 22 de mayo de 2018

ORACIÓN DEL PADRE PÍO PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario que estés presente para que no te olvide. Ya sabes lo fácil que te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti no tengo fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi luz y sin Ti estoy en tinieblas.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que escuche tu voz y te siga.
Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte mucho y estar siempre en tu compañía.
Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.
Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma quiero que sea un lugar de consuelo para Ti, un nido de amor.
Amén.

lunes, 21 de mayo de 2018

CONTRATO CON LA VIRGEN MARÍA

Oh Madre, único deseo de mi corazón después de Dios, si lo permitiera mi condición mortal, nunca querría apartarme de tu lado; pero ya que no me es dado gozar continuamente de esta dicha, quiero disfrutarla lo más frecuentemente que pueda. Ve aquí el pacto irrevocable que intento hacer hoy contigo para ese objeto, ya que con tu clarísimo entendimiento previenes los movimientos de nuestro corazón.

                                                   Yo te amo

Siempre que levante mi alma a Ti, oh Virgen santísima, y te diga solamente "te amo, mi querida Madre", quiero y entiendo que sea como si dijera "te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas, con todas mis potencias; te amo más que a todas las criaturas; te amo más que a mi cuerpo, más que a mi alma, más que a mi honor, más que a mi contento, más que a mi salud, más que a mi vida, más que a mi salvación eterna".

                                                     Te ofrezco

Cuando yo diga "te ofrezco, oh reina de las grandezas", sea lo mismo que si te dijera "te ofrezco mi corazón, mi salud, mi honor, mi contento y mi vida; te ofrezco todo el honor que hasta ahora se te ha tributado en el cielo y en la tierra; te ofrezco todos los buenos deseos que he tenido de honrarte y servirte, todos los deseos de los santos, todas las bendiciones que se te han de dar durante la eternidad; te ofrezco todo lo creado con la misma buena voluntad con que te lo ofrecería si fuese mío".

                                                    Me congratulo

Cuantas veces pase por mi corazón o salga de mis labios esta expresión: "Me congratulo", te sea tan agradable como si yo dijera: "Me congratulo de tus grandezas y excelencias; me congratulo de que eres la maravilla de las criaturas, la obra acabada y perfectísima de naturaleza, de gracia y de gloria; me congratulo de la felicidad de que gozas, del poder que tienes y del dominio que posees; me congratulo del honor que se te tributa, y especialmente de verte tan encumbrada y ensalzada, que ninguna criatura puede igualar tus méritos por ningún servicio u honor".

                                                 Quisiera

Si alguna vez te dice mi espíritu "yo quisiera, Madre mía", estas pocas sílabas equivalgan a decirte "quisiera tener el medio de honrarte yo solo tanto como las demás criaturas; quisiera tener un corazón capaz de amarte como deseas; quisiera poseer toda la grandeza y gloria del mundo solamente para ponerla a tus pies; quisiera que todos los sentidos y miembros de mi cuerpo y todas las potencias de mi alma se convirtiesen en lenguas para bendecirte y hacerte amar de todos".

                                                  Tú eres

Cuando yo te diga "Tú eres", has de entender lo siguiente: "Tú eres la honra del cielo y de la tierra; Tú eres la Madre incomparable, la protección de los justos y el refugio de los pecadores; Tú eres mi contento y mi alegría, mi fortaleza, mi valor, mi esperanza, mi dulzura, mi todo; Tú eres el blanco de mis deseos, el deseo de mi alma, el alma de mis designios, el designio de mi vida, la vida de mi espíritu, el espíritu de mis afectos".

                                                     Yo soy

Si mi corazón llega a articular estas dos palabras: "Yo soy", sea como si dijese: "Yo soy, oh Madre admirable, tu siervo humildísimo y obligadísimo, aunque indigno, y el hijo de tu pobre sierva; yo soy el menor de los tuyos y el último de los que tienen la confianza de llamarte Madre y acordarse de Ti; yo estoy enteramente a tu disposición y resuelto a seguir todos los impulsos de tu voluntad. Haz conmigo lo que te parezca, y dispón de mi vida y de todo lo que me toca, como de cosa totalmente tuya". 

                           

STABAT MATER

Ea, fuente de amor y madre pura,
sienta mi corazón pena tan dura:
haz que contigo llore, gima y pene.

Haz que mi corazón se abrase vivo
en el amor de Cristo más activo
para lograr con él gozo perenne.

Oh madre la más santa, hazme esta gracia.
Fija en mi corazón con eficacia
las llagas de Jesús crucificado.

Divide pues conmigo las heridas,
los dolores y penas tan crecidas,
que se dignó sufrir por mi pecado.

Haz que contigo llore enternecido
de su pasión y muerte condolido
hasta el último aliento de mi vida.

Junto a la cruz deseo, Virgen santa,
estar y acompañarte en pena tanta,
en llanto y aflicción tan sin medida.

Oh Virgen entre todas generosa,
sé benigna a mis ruegos y amorosa:
haz que contigo llore amargamente.

Que la muerte de Cristo fiel padezca,
consorte de sus penas ser merezca
y sus llagas medite atentamente.

Haz que con ellas sea yo llagado,
con su cruz y dolores inebriado
por amor de su hijo tan precioso.

(Del Ejercicio cotidiano y novísimo devocionario escrito en verso y en variedad de metros por D. Miguel Agustín Príncipe).

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO PARA LOS MOMENTOS DIFÍCILES

Espíritu Santo, Dios de amor, mírame en esta circunstancia difícil en que se encuentra mi vida y ten compasión de mí.
Confiadamente acudo a Ti, pues sé que eres Dios de bondad y manantial de amor.
Vengo a Ti, pues sé que no hay nada que no lo pueda lograr tu misericordia infinita.
Acepto tus insondables designios, aunque no los comprenda. Me abrazo a ellos con aquel fervor y generosidad con que Cristo aceptó el Misterio del dolor en su vida.
Humildemente te pido me des la gracia de superar esta situación difícil en este momento de mi existencia, y que esta prueba, lejos de separarme de Ti, me haga experimentar con mayor plenitud la omnipotencia de tu amor que limpia, santifica y salva.
Hágase en mí tu divina voluntad. Amén.

jueves, 17 de mayo de 2018

LA ORACIÓN

Orar es hablar con Dios, nuestro Padre celestial, para alabarle, darle gracias y pedirle toda clase de bienes.
Tenemos obligación de orar porque Jesucristo nos lo manda, y porque la oración es el medio ordinario para alcanzar la gracia y los beneficios de Dios.
Hemos de orar con atención, humildad, confianza y perseverancia.
Dios oye siempre nuestras oraciones y nos concede lo que es más conveniente para nuestra salvación.
La oración más excelente es el Padrenuestro, que enseñó Jesucristo a los Apóstoles.
Las principales oraciones a la Santísima Virgen son el Avemaría y la Salve.
Es conveniente hacer oración a los Ángeles y a los Santos, porque interceden por nosotros delante de Dios.

jueves, 10 de mayo de 2018

¿A QUIÉN SALVAR?

En un pueblo costero vivía un pescador con su único hijo. Su esposa había fallecido al dar a luz, y él había tenido que criar solo al muchacho. Cada mañana el pescador se hacía a la mar con sus redes, y cada tarde volvía a la lonja para vender su captura y garantizar el alimento de su hijo. Y aunque tenían lo justo para vivir eran muy felices.
A medida que el pequeño crecía, el padre le enseñaba el arte de la pesca y trataba de darle una buena educación. "Hijo mío, para ser un hombre de provecho -solía repetirle- solo hacen falta tres cosas: un buen oficio, un hogar y ser un buen cristiano".
Una mañana padre e hijo salieron de su casa camino del puerto. Al doblar una calle se toparon con el mejor amigo del muchacho y le invitaron a acompañarles. Poco después los tres se hacían a la mar. El sol se asomaba lentamente por el horizonte y una brisa fresca empujaba suavemente la embarcación. Todo hacía presagiar una buena captura. Los tres echaron las redes una vez, luego otra, y otra más..., pero los peces no aparecían. Decidieron entonces remar mar adentro en busca de un lugar mejor para pescar.
Cuando la barca ya se había alejado de la costa y el puerto había desaparecido de la vista, el cielo se cubrió de amenazadores nubarrones y el viento comenzó a soplar con fuerza. Pronto las olas estallaron con violencia contra el casco del bote y la furia de la tormenta de desató.
El pescador y los dos muchachos se afanaban por achicar el agua de la cubierta. El bote crujía con cada nueva arremetida del mar. De pronto una gran ola embistió la barca. El golpe fue tan terrible que hizo volcar al pequeño navío, y todos cayeron al agua. El padre se agarró con fuerza a la quilla del barco para mantenerse a flote, y buscó con angustia a los muchachos. No tardó en verlos luchar contra las olas, cada uno separado del otro por bastantes metros.
Desesperado, buscó algo con que ayudarles, y encontró un cabo que flotaba entre los restos del naufragio. Enseguida comprendió la fatalidad: solo podría salvar a uno de los dos. Todo pasó en una fracción de segundo. El padre miró en dirección a su hijo y, con el corazón oprimiéndole la garganta, gritó: "¡Te quiero, hijo! ¡Te quiero mucho!". Y con todas sus fuerzas lanzó la cuerda al amigo del muchacho.
Con gran esfuerzo, el pescador y el joven llegaron a la playa. Exhaustos, cayeron sobre la arena. Tras un angustioso silencio, el joven preguntó al padre de su amigo: "¿Por qué? ¿Por qué me has salvado a mí?". El pescador, entre lágrimas, miró al joven y le dijo: "Mi hijo estaba preparado para la vida eterna, pero tú aún no habías descubierto el amor de Jesucristo".
Desde ese instante, el joven ya no fue el mismo; cambió radicalmente, consciente del alto precio que se había pagado por él.

lunes, 7 de mayo de 2018

TODO Y NADA (Ramón de Campoamor)

A mi excelente amiga la marquesa de Vellisca.

¿Qué sabemos? Que son los cementerios
el osario común de los humanos,
que el alma es un abismo de misterios
y el cuerpo un hervidero de gusanos.
Mas nos queda, marquesa, el gran consuelo
de que, con fe, toda conciencia honrada,
aunque mirando al mundo no ve nada,
feliz, todo lo ve mirando al cielo.

ORACIÓN PARA REZAR CUANDO UNO SE SIENTE SOLO Y DESESPERADO

Señor mío, en este momento de vacío recurro a tu poderosa presencia para hacerte saber que me encuentro solo, deprimido y pobre en espíritu.
Mi corazón se siente abatido, acongojado y lleno de dolor. Ya mis ojos no logran ver ninguna esperanza que pueda consolarme el alma y hacerme levantar de esta nube gris.
En las horas nocturnas puedes ver mis lágrimas y escuchar mi llanto. Ya no quedan fuerzas dentro de mí. Me ha cubierto una densa capa de tristeza, oscura y que amenaza con adueñarse de mi ser.
Señor mío, quiero sentir en este instante que tu presencia recorre cada gramo de mi existencia y me va llenando de tu poder, de tu bondad y de todo tu amor.
Ven a mí, Señor. Sé mi escudo y mi roca fuerte, mi fortaleza en medio de la penumbra y de esta depresión avasallante.
En estas horas de oscuridad ven y levántame victorioso, ven y levanta mi cabeza en alto una vez más. Confío en que solo Tú tienes el poder de animarme a salir y enfrentar esta dura batalla por mi vida.
Enséñame a ser un triunfador en tu amor. Robustéceme con el poder de tu preciosísima Sangre y pon a tono mis habilidades para hacer frente a todo tormento, a toda frustración, a todo deseo de dolor, de pena, de decaimiento. Llévate todo vestigio de depresión y tristeza.
Sé que aunque este llanto me esté atormentando durante la noche, Tú vendrás sobre mí al despuntar el alba, y con el Espíritu Santo me traerás la esperanza y la alegría necesaria para hacer frente a este gran desánimo que se quiere apoderar de mi vida.
Invoco a toda la Corte celestial, a todo el Coro de Ángeles, junto con la Santísima Virgen María, para que vengan en mi auxilio con su divino poder, limpien mi corazón de toda miseria y lo llenen de fe, de ánimo y de fuerzas.
Me uno al cántico del salmista para decir: "¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante Ti, que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor! Porque estoy saturado de infortunios y mi vida está al borde del Abismo"(Salmo 82, 2-4).
Ven, Dios de poder y de ternura, y convierte mi lamento en baile, transforma mi depresión y mi tristeza en alegría y optimismo. Hazme llenar nuevamente con el gozo de tu salvación y revélame las maravillas de tu Reino.
Te seguiré alabando y dándote toda la Gloria, aun en medio de esta tristeza que siento que me mata y me corroe el alma.
Quédate a mi lado, quiero edificar mi vida desde tu mirada dulce y compasiva. Háblame al corazón y dame la fuerza para caminar firme y seguro. Estoy convencido de que, aunque todo el mundo caiga a mi derecha y a mi izquierda, yo no quedaré defraudado, porque tu amor y tu verdad me sostienen.
Inclina tu oído hacia mí. Ayúdame a no desanimarme y a desterrar de mi vida la tristeza y la depresión.
Cantaré mis alabanzas a Ti y declararé tus maravillas. Te daré gracias eternamente. Confío en que, en este momento, me envuelves con tu amor y me vas sanando todas las heridas del corazón.
Toda mi vida sea siempre para tu gloria, Señor.
Amén. 

ORACIÓN POR TODOS LOS NIÑOS

Padre bueno, en este día tan feliz para mí y para muchos, no quiero olvidarme de todos los niños que sufren en el mundo. Por los niños enfermos, por los niños de la guerra, por los niños de la calle, por los niños abandonados, por los niños sin familia, por los niños que no pueden ir a la escuela, por los niños que no tienen para comer, por los niños que deben trabajar. Por todos ellos, Señor, te pido en este día.

jueves, 3 de mayo de 2018

SÍMBOLOS PAPALES

EL PECTORAL. Un crucifijo en el pecho es uno de los emblemas que acompañan siempre al Papa.

EL ESCUDO PAPAL. Lo elige cada Papa. En él suelen aparecer elementos relacionados con la sede papal y con el lema de su tarea como sucesor de Pedro.

EL PALIO. Es una banda de lana blanca de pocos centímetros que se coloca sobre la casulla. Es la insignia más antigua y característica del obispo de Roma.

LA FÉRULA. Es el bastón de pastor. Se diferencia del báculo de los obispos en que en el extremo superior lleva un crucifijo.

EL ANILLO DEL PESCADOR. Cada Papa tiene el suyo propio. Lleva grabado su lema escogido para el ejercicio de su tarea como suprema autoridad de la Iglesia.

EL SOLIDEO. Un gorro de tejido blanco con el que se cubre la cabeza. Su nombre significa "solo Dios".

LA MITRA. Toca alta y puntiaguda que lleva el Papa en las celebraciones solemnes.

HIMNO A LA SABIDURÍA DE DIOS (DEL LIBRO DE JOB)

El hombre echa mano al pedernal,
descuaja las montañas de raíz,
en la roca excava galerías,
vislumbra objetos preciosos;
ataja los hontanares de los ríos
y saca lo oculto a la luz.
Pero ¿dónde se encuentra la sabiduría?,
¿dónde el yacimiento de la prudencia?
El ser humano desconoce su camino,
no se encuentra en la tierra de los vivos.
Dice el Océano: "No está en mí";
responde el Mar: "No está conmigo".
No puede adquirirse con oro
ni comprarse a peso de plata;
no se paga con oro de Ofir,
con ónices preciosos o zafiros;
no la igualan el oro ni el vidrio,
ni se paga con vasos de oro fino,
no cuentan el cristal ni los corales,
la Sabiduría vale más que las perlas;
no la iguala el topacio de Etiopía,
ni se cambia por el oro más puro.
¿De dónde se saca la sabiduría,
dónde se encuentra la prudencia?
Se oculta a los ojos de las fieras
y se esconde la las aves del cielo.
Muerte y Abismo confiesan:
"De oídas conocemos su fama".
Solo Dios encontró su camino,
Él llegó a descubrir su morada,
pues contempla los límites del orbe
y ve cuanto hay bajo el cielo.
Entonces dijo al ser humano:
"Temer a Dios es sabiduría,
apartarse del mal es prudencia".

sábado, 28 de abril de 2018

ORACIÓN AL SEÑOR JESUCRISTO RESUCITADO

Señor Jesucristo, creo que eres el Hijo resucitado y glorioso de Dios Padre y que estás aquí entre nosotros, vivo e intercediendo por mí, amándome y queriendo ayudarme.
A Ti me entrego, confiado, porque sé que quieres curarme y eres omnipotente para hacerlo.
Señor Jesús, te lo ruego: perdona mis pecados, faltas y omisiones y cura mis malos hábitos. Quiero, con tu gracia, perdonar a los que me ofendieron.
Jesucristo, mi Dios y amigo, en este instante te acepto como mi amado Salvador y Señor, único dueño de todas las áreas de mi ser, de todo lo que soy y poseo.
Jesús, mi Señor y Rey, te pido que entres ahora en mi vida y permanezcas conmigo según lo prometiste: "Estaré siempre contigo, hasta el fin de los tiempos". Yo creo en tu Palabra.
Señor Jesús, yo te entrego en este momento mi mente y mi voluntad. Amén.


EL TONTO DEL PUEBLO

Se cuenta que en una localidad del interior un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia que vivía haciendo pequeños mandados por limosnas.
Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 40 reales y otra de menor tamaño, pero de 200 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no se había dado cuenta de que la moneda de mayor tamaño valía menos, y este le respondió:
- Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra se acaba el jueguecito y no voy a ganar más mi moneda.

Conclusiones de la historia:

1ª) Quien parece tonto no siempre lo es.
2ª) ¿Quiénes eran los verdaderos tontos?
3ª) Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
4ª) Podemos estar bien, aunque los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros.
5ª) Lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente.


jueves, 19 de abril de 2018

ORACIÓN DE SANACIÓN PARA LOS ENFERMOS

Sempiterno Dios todopoderoso, bandeja infinita de salud y bondad, que sabiamente has dicho "Yo soy quien te da salud". Me presento ante Ti en mis momentos más débiles, porque, bajo los efectos de la enfermedad, he experimentado lo frágil que es mi cuerpo. 
Ten clemencia frente a los que se encuentran despavoridos, renueva su salud y dales fuerza para que estén sanos.
Haz que los tratamientos de medicina de los doctores sean totalmente curadores, porque Tú eres nuestro médico por excelencia y sabrás llevar esta situación sin que se desborde la locura.
Manifiéstate con una bendición gloriosa de tu amor y otórgales la salud que sus cuerpos exigen, la paz que sus almas reclaman, para que renueven todas sus fuerzas y, una vez sanados, puedan ser fieles servidores y defensores de tu testimonio.
Te lo pedimos en el santo nombre de tu Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo, con la intercesión de la Santísima Virgen María y orando con el Espíritu Santo, a Ti Señor, que reinas por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 8 de abril de 2018

ORACIÓN POR UNA MADRE MUY ENFERMA

Querido Señor, te agradezco todas tus bendiciones, especialmente por darme una madre maravillosa y amorosa. Sé que todo lo que tengo es prestado, pero me gustaría pedirle a tu Sagrado Corazón que sane a mi madre. Ella ha pasado por muchas dificultades, pero su fe en Ti se mantuvo fuerte. Creo que puedes hacer cualquier cosa, que puedes curar a mi madre. Por favor, Señor, hazlo si es tu voluntad. Ten piedad de nosotros. Amén.

sábado, 7 de abril de 2018

RESUCITÓ EL SEÑOR

Resucitó el Señor y vive en la palabra
de aquel que lucha y muere, gritando la verdad.
Resucitó el Señor y vive en el empeño
de todos los que empuñan las armas de la paz.
Resucitó el Señor y está en la fortaleza
del triste que se alegra, del pobre que da pan.
Resucitó el Señor y vive en la esperanza
del hombre que camina creyendo en los demás.
Resucitó el Señor y viene en cada paso
del hombre que se acerca sembrando libertad.
Resucitó el Señor y vive en el que muere
surcando los peligros que acechan a la paz.
Resucitó el Señor y manda a los creyentes
crecerse ante el acoso que sufre la verdad.
Resucitó el Señor y vive en el esfuerzo
del hombre que sin fuerzas quedó por los demás.
Resucitó el Señor y está en la encrucijada
de todos los caminos que llevan a la paz.
Resucitó el Señor y llama ante la puerta
de todos los que olvidan lo urgente que es amar.
Resucitó el Señor y vive en el que queda
cautivo por lograrle al hombre libertad.
Resucitó el Señor, su gloria está en la tierra
en todos los que viven su fe de par en par.

jueves, 29 de marzo de 2018

ORACIÓN DE UN PADRE O UNA MADRE A LOS ÁNGELES DE LA GUARDA DE SUS HIJOS

Humildemente os saludo, fieles amigos celestiales de mis hijos. Os doy las gracias de todo corazón por todo el amor y la bondad que les mostráis. En algún día futuro, con un agradecimiento más digno del que ahora puedo dar, os recompensaré por vuestro cuidado de ellos y reconoceré ante toda la corte celestial mi deuda para con vuestra guía y protección. Continuad velando por ellos. Colmad todas sus necesidades de cuerpo y alma. Orad del mismo modo por mí y por mi familia entera, para que algún día todos nos regocijemos en vuestra bendita compañía. Amén.

ORACIÓN POR LAS ALMAS MÁS ABANDONADAS

Jesús, por el amor de la agonía que Tú soportaste durante el temor a la muerte en el Huerto de Getsemaní, en la flagelación y coronación de espinas, en el camino al Monte Calvario, en tu crucifixión y en tu muerte, ten piedad de las Almas del Purgatorio y especialmente de aquellas que están totalmente olvidadas. Líbralas de sus amargos dolores, llévalas a Ti y envuélvelas con tus brazos en el Cielo.
(Padrenuestro y Avemaría).
Señor, concédeles el descanso eterno y brille para ellas la luz que no tiene fin.

ORACIÓN PARA BENDECIR LA PUERTA DEL HOGAR

Bendito seas, Señor Dios nuestro, porque Tú guías nuestros pasos. Tú bendices nuestras entradas y salidas; desde que nacemos hasta que morimos nos tienes bajo tu cuidado. Bendice esta puerta, Señor, y cada día que pasemos por este lugar atráenos más profundamente hacia tu presencia y a las maravillas de tu amor por nosotros.
Tú eres la puerta del Reino de los Cielos, la puerta hacia la vida eterna. Oh Portal de eterna paz, nuestro nuevo y vivo camino, desata nuestros pecados y abre para nosotros la puerta de la salvación.
Oh Dios, protege nuestras entradas y salidas; permítenos compartir la hospitalidad de este hogar con todos aquellos que nos visiten. Que los pobres encuentren descanso dentro de estos muros y todos los que padecen hambre encuentren alivio en nuestro hogar.
Guíanos, Señor, hacia Ti, por tu misericordia, y llévanos contigo a la Patria celestial. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 27 de marzo de 2018

ORACIÓN POR LA HUMANIDAD

Que trabajemos, Padre, por el bien común de la humanidad y de nuestro planeta. Ayúdanos a evitar nuestros egoísmos y a no dejarnos guiar por intereses económicos que se alejan del servicio a las personas y de las cosas realmente importantes de la vida.

domingo, 25 de marzo de 2018

ORACIÓN POR LOS PERSEGUIDOS

Dios nuestro, que en tu misteriosa Providencia has querido asociar tu Iglesia a los sufrimientos de tu Hijo, concede a los fieles que sufren persecución a causa de tu Nombre el don de la paciencia y de la caridad, para que puedan dar testimonio fiel y creíble de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ORACIÓN A SANTA GIANNA BERETTA, PATRONA DE LAS EMBARAZADAS Y MOVIMIENTOS PROVIDA

Espíritu Santo, fuente de toda perfección, danos sabiduría, inteligencia y coraje para que, siguiendo el ejemplo de santa Gianna y por su intercesión, podamos saber cómo ponernos al servicio de cada persona que encontramos en nuestra vida personal, familiar y profesional, y así crecer en el amor y la santidad.

ORACIÓN PARA EL MATRIMONIO

(Rezar todos los días el uno por el otro).

Señor, te lo suplico, concede a mi esposo(a) (decir el nombre) la gracia de hacer la experiencia de tu amor, y que al final de su vida alcance la salvación eterna.
Virgen María, pongo esta intención en tus manos.

ACTO DE ABANDONO A LA DIVINA PROVIDENCIA

Dios mío, no sé lo que va a pasar en este día. Sé, sin embargo, que todo lo que me suceda lo has dispuesto Tú, previsto para mi mayor bien. Me basta saberlo para sosiego y tranquilidad de mi corazón.
Sé que todo estará conforme con tu voluntad. Me entrego totalmente a tu amor paternal, sabiendo que, así como la madre lleva solo el bien al hijo que tiene en brazos, así Tú, y mejor que ella, solo puedes darme lo mejor para mi felicidad, santificación y salvación. Me abandono enteramente a tus santos, impenetrables y eternos designios, y a ellos me someto de todo corazón.
Quiero todo, acepto todo, te ofrezco todo uniéndome al sacrificio de tu querido Hijo Unigénito y mi Salvador. En nombre de Jesucristo, por su Santísimo Corazón y por sus merecimientos infinitos, te pido la paciencia en el sufrimiento y la perfecta conformidad con tu voluntad por todo lo que Tú quieras y permitas.
Amén.

sábado, 24 de marzo de 2018

VÍA CRUCIS (1)


1ª ESTACIÓN.- Jesús condenado a muerte.- ¡Jesús mío, condenado en vez de mí: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

2ª ESTACIÓN.- Jesús cargado con la cruz.- ¡Jesús mío, cargado con mis pecados para descargarme de ellos: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

3ª ESTACIÓN.- Primera caída del Señor.- ¡Jesús mío, sucumbiendo bajo el peso de mis pecados para expiarlos: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

4ª ESTACIÓN.- Jesús encuentra a su Santísima Madre.- ¡Jesús mío, encontrando a tu angustiada Madre: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

5ª ESTACIÓN.- El Cirineo ayuda a Jesús.- ¡Jesús mío, invitándome a participar de tu Cruz: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

6ª ESTACIÓN.- La Verónica enjuga el rostro del Señor.- ¡Jesús mío, con el rostro manchado de inmundas salivas para expiar mi orgullo: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

7ª ESTACIÓN.- Jesús cae por segunda vez.- ¡Jesús mío, sucumbiendo otra vez para enseñarme a levantar después de las caídas: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

8ª ESTACIÓN.- Jesús habla a las mujeres.- ¡Jesús mío, consolando a las mujeres de Israel que, llorando, te seguían: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

9ª ESTACIÓN.- El Señor cae por tercera vez.- ¡Jesús mío, sucumbiendo de nuevo al pensar en mis ingratitudes: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

10ª ESTACIÓN.- Desnudan al Señor.- ¡Jesús mío, despojado de tus vestiduras para expiar mis sensualidades: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

11ª ESTACIÓN.- Jesús clavado en la Cruz.- ¡Jesús mío, clavado en la Cruz para expiar mis malas acciones: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

12ª ESTACIÓN.- Muere Jesús en la Cruz.- ¡Jesús mío, muerto en la Cruz para abrirme el Paraíso: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

13ª ESTACIÓN.- Colocan a Jesús en los brazos de su Madre.- ¡Jesús mío, depuesto en los brazos de tu afligida Madre: misericordia. (Padrenuestro y Avemaría).

14ª ESTACIÓN.- El Señor es sepultado.- ¡Jesús mío, encerrado entonces en el sepulcro y ahora en el Tabernáculo: misericordia! (Padrenuestro y Avemaría).

(Cinco Padrenuestros, Avemaría y Gloria en memoria y veneración de las cinco llagas de Nuestro Señor).


viernes, 23 de marzo de 2018

ORACIÓN DE UN ENFERMO (1)

Mira, Señor, que está enfermo el que Tú tanto quieres. Ayúdame a mantener la paz. Yo sé que Tú siempre estás conmigo en medio del dolor, de la angustia y del miedo. Yo sé que que siempre estás conmigo y que nunca me dejas solo en los momentos difíciles. Hazme sentir la fortaleza y el consuelo de tu presencia y tu compañía, y la ternura de la Madre que estuvo junto a tu Cruz.
Médico divino del alma y del cuerpo, gracias por el don inestimable de la Eucaristía, pan de vida y medicina de inmortalidad. Si quieres, puedes curarme, pero no se haga mi voluntad sino la tuya.
Tú que dijiste: "Estuve enfermo y me vinisteis a ver", transforma mi vida y hazla transformarse para que puedan descubrir en mí tu rostro cuantos me cuidan y me visitan. Amén.

ORACIÓN DE REPARACIÓN DE LA SIERVA DE DIOS LUISA PICCARRETA

Jesús, oh prisionero de amor, te amo, me arrepiento de mis pecados y te adoro en todas las iglesias del mundo, especialmente en aquellas donde estás más abandonado, solo y despreciado.
Haz que mi corazón sea una lámpara ardiente, que brille siempre delante de tu presencia en cada día, a cada hora, a cada instante y por toda la eternidad.
Oh prisionero de amor, Tú estás abandonado y solo y yo quiero hacerte compañía y estar pronto para darte reparación de cualquier ofensa, cualquier ultraje que te hayan hecho.
Al acompañarte como lo estoy haciendo, quiero también amarte por quien no te ama, alabarte por quien te desprecia, bendecirte por quien te blasfema, pedirte perdón por quien te ofende, arrodillarme ante tu presencia por quien no se arrodilla y pasa indiferente.
Eterno Padre, te doy gracias por todos los privilegios que has concedido a María Santísima por haberla hecho tu Hija predilecta.
Eterno Hijo, te doy gracias por el abismo de favores con que colmaste a María Santísima, por haberla hecho tu Madre Inmaculada. Santísima Trinidad, ten piedad de mí.
Ángel de la guarda, custódiame. San José, asísteme. San Miguel Arcángel, defiéndeme. Arcángel San Rafael, acompáñame.
Así sea.

¡GLORIA, GLORIA, ALELUYA!

Gloria, gloria, aleluya,
Gloria, gloria, aleluya;
Gloria, gloria, aleluya,
en nombre del Señor.

Cuando sientas que tu hermano
necesita de tu amor,
no le cierres tus entrañas
ni el calor del corazón;
busca pronto en tu recuerdo
la palabra del Señor:
"Mi ley es el amor".


Cristo dijo que quien llora
su consuelo encontrará;
quien es pobre, quien es limpio,
será libre y tendrá paz.
Rompe pronto tus cadenas,
eres libre de verdad,
empieza a caminar.

Si el camino se hace largo,
si te cansas bajo el sol,
si en tus campos no ha nacido
ni la más pequeña flor,
coge mi mano y cantemos
unidos por el amor,
en nombre del Señor.


jueves, 22 de marzo de 2018

ORACIÓN DE SANACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS POR LA SALUD DEL CUERPO Y ALMA

Yo vuelo a Ti, Sagrado Corazón de mi Salvador, porque Tú eres mi refugio, mi única esperanza.
Tú eres el remedio para todas mis miserias, mi consuelo en todas nis angustias, la reparación de todas mis infidelidades, el suplemento para todas mis deficiencias, la expiación por todos mis pecados y la esperanza y fin de todas mis oraciones.
Tú eres el único que nunca se cansa de mí y el único que puede soportar mis defectos, porque Tú me amas con un amor infinito.
Por lo tanto, oh Dios mío, ten piedad de mí de acuerdo a tu gran misericordia y haz de mí, para mí y en mí lo que sea que Tú quieras, porque yo me entrego enteramente a Ti, Corazón divino, con la plena confianza de que Tú nunca me rechazarás.
Tú que invitas a todos los que están sobrecargados a que acudan a Ti, permite que tu mano sanadora se pose sobre mí y me dé la sanación del cuerpo y el alma.
Toca mi alma con tu compasión por los demás. Toca mi corazón con tu coraje e infinito amor por todos. Toca mi mente con tu sabiduría, para que mi boca siempre proclame tu alabanza.
Enséñame, oh Sagrado Corazón de Jesús, a alcanzarte en mi necesidad, y ayúdame a guiar a otros a Ti con mi ejemplo.
Sagrado Corazón de Jesús, fuente del divino amor y consuelo, tráeme salud en cuerpo y espíritu para que pueda servirte con todas mis fuerzas.
Ven y toca suavemente esta vida que has creado, ahora y para siempre.
Amén.

ANTIGUA ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA EL BENEFICIO ESPIRITUAL DE QUIEN ESTÁ REZANDO O DE LA PERSONA POR LA QUE SE ESTÁ REZANDO

Oh San José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame con tu poderosa intercesión a obtener todas las bendiciones espirituales de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme aquí en la tierra a tu poder celestial, te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh San José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázalo en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José. patrono de las almas que parten, ruega por mí! Amén.

(Recuerda que Dios siempre atiende nuestras oraciones. Pero nosotros no siempre esperamos las respuestas que recibimos).

ORACIÓN PARA AYUDAR A SANAR LA TRISTEZA (Padre Gustavo Jamut)

Señor Jesús, tú conoces mi tristeza que ahoga mi corazón y sabes el origen de ella, Hoy me presento ante Ti y te pido que me ayudes, pues ya no puedo seguir así.
Sé que Tú me llamas a vivir en paz, con serenidad, gozo y alegría, incluso en medio de las dificultades cotidianas. Por eso hoy te pido que pongas tus benditas manos en las llagas de mi psique que me hacen tan sensible a los problemas y me liberes de la tendencia a la tristeza y a la melancolía que anida en mí.
Hoy te pido que tu gracia vaya restaurando mi historia, a fin de no vivir esclavizado por el recuerdo amargo de los acontecimientos dolorosos del pasado. Como ellos han pasado, ya no existen, te entrego lo que pasé y lo que pasaron las personas amadas, lo vivido y lo sufrido por nosotros.
Quiero perdonarme y perdonar, para que tu gozo comience a fluir en mí.
Te entrego las tristezas unidas a las preocupaciones o a los temores del mañana. Ese mañana tampoco ha llegado, por lo tanto solo existe en mi imaginación. Solo hoy debo vivir y solo hoy debo caminar en tu alegría. Aumenta mi confianza en Ti para que aumente en mi alma el regocijo. Tú eres Dios y Señor de la historia y de la vida, de nuestras vidas. Por eso toma mi existencia y la de las personas amadas con todos nuestros quebrantos, con todas nuestras necesidades y que con la ayuda de tu poderoso amor se desarrolle en nosotros la virtud de la alegría. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA PARA OBTENER UNA GRACIA

¡Oh, María, consuelo de cuantos te invocan! Escucha benigna la confiada oración que en mi necesidad elevo al trono de tu misericordia, ¿A quién podré recurrir mejor que a Ti, Virgen bendita, que solo respiras dignidad y clemencia y que dueña de todos los bienes de Dios solo piensas en difundirlos en torno tuyo?
Sé pues mi amparo y mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente llevo conmigo la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de tu amor, concédeme, Madre Inmaculada, la gracia que con tanta insistencia te pido.

(Hacer la petición).

ORACIÓN A SAN JOSÉ COMPUESTA POR SAN FRANCISCO DE SALES PARA NECESIDADES DIFÍCILES

Oh Glorioso Patriarca San José, esposo de la Virgen María, dispénsame tu protección paterna. Te lo suplico por el Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo.
Tú, cuya protección se extiende a todas las necesidades y sabes hacer posibles las cosas más imposibles, dirige tu mirada de padre sobre los intereses de tus hijos.
Recurro a ti, con confianza en las angustias y penas que me oprimen; dígnate tomar bajo tu caritativa protección este asunto importante y difícil que es causa de mi inquietud:

(Repetir con gran fe la petición).

Haz que su feliz desenlace sea para gloria de Dios y bien de sus amantes siervos. Así sea.

(Rezar siete Padrenuestros, Avemaría y Gloria)

lunes, 19 de marzo de 2018

ORACIÓN A SAN JOSÉ (40)

Que tú ¡oh San José! ocultando el milagroso parto de tu esposa virgen defendiste a su carísimo Hijo Jesús de las celadas que le habría preparado el enemigo maligno no puede negarse, sin desconocer la misión a la que venías, por disposición divina, a llenar en este mundo. Y como ayo y, en cierto modo, padre que eras de Él, le protegiste cuidadosamente y con sin igual cariño le instruiste, para que fuera creciendo ante los hombres en perfección de toda especie. Y ¿quién no ve aquí bien claros y manifiestos los diversos oficios de las dominaciones, virtudes y potestades que forman la jerarquía media? Su gloria, pues, fuerza es que tengas en el Cielo, ya que su triple ministerio cumpliste en la tierra. ¡Oh, José dulcísimo! ¿quién mirarte puede tan hermoso sin que entre en deseos de servirte?

JACULATORIA. Enséñame a proteger mi corazón contra los malignos ataques del infernal enemigo. Amén.   

ORACIÓN A SAN JOSÉ (39)

Tú ¡glorioso José! atentamente estudiaste a Jesús cuando vivías con Él; de tal modo, que estas meditaciones te levantaban hartas veces a los más inaccesibles grados de la vida espiritual, sorprendiendo sin duda misterios para nosotros del todo incomprensibles; y atizado por tan viva llama el amoroso fuego de tu corazón se enardecería más y más; ¡ah, cómo quisieras muchas veces abrir aquel tesoro y apoderarte, para custodiarlas bien, de las inmensas riquezas que encerraba! Y esto precisamente es el encargo especial de los serafines, querubines y tronos, que constituyen, de las tres, la primera jerarquía: custodiar fielmente los divinos tesoros; amar con vehemencia al Señor y recibir sin intermedio sus luces, para comunicarlas luego a los inferiores. ¡Oh, cómo se va levantando, José, el velo que nos ocultaba tu gloria!

JACULATORIA. Ilumínanos para que conociendo a Dios amemos y guardemos bien los tesoros de su gracia. Amén. 

domingo, 18 de marzo de 2018

ORACIÓN A LA CORAZA DE SAN PATRICIO CONTRA LAS ASECHANZAS DEL MAL


Me levanto hoy por medio de la poderosa fuerza, la invocación de la Santísima Trinidad, por medio de la Fe en sus Tres Personas, por medio de la confesión de la Unidad del Creador del Universo.
Me levanto hoy, por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo, por medio de la fuerza de su crucifixión y de su sepulcro, por medio de la fuerza de su resurrección y su ascensión, por medio de la fuerza de su descenso para juzgar el mal.
Me levanto hoy por medio de la fuerza del amor de Querubines, en obediencia de los Ángeles, en servicio de Arcángeles, en la esperanza que la resurrección encuentra recompensa, en las oraciones de los Patriarcas, en las palabras de los profetas, en las prédicas de los Apóstoles, en la inocencia de las Santas Vírgenes, en las obras de todos los hombres de bien.
Me levanto hoy por medio del poder del cielo: luz del sol, esplendor del fuego, rapidez del rayo, ligereza del viento, profundidad de los mares, estabilidad de la tierra, firmeza de la roca.
Me levanto hoy por medio de la fuerza de Dios que me conduce: Poder de Dios que me sostiene, Sabiduría de Dios que me guía, Mirada de Dios que me vigila, Oído de Dios que me escucha, Palabra de Dios que habla por mí, Mano de Dios que me guarda, Sendero de Dios tendido frente a mí, Escudo de Dios que me protege, Legiones de Dios para salvarme de trampas del demonio, de tentaciones de vicios, de cualquiera que me desee mal, lejanos y cercanos, solos o en multitud.
Yo invoco este día todos estos poderes entre mí y el maligno, contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma, contra conjuros de falsos profetas, contra las leyes negras de los paganos, contra las falsas leyes de los herejes, contra las obras y astucia de la idolatría, contra los encantamientos de brujas, forjas y hechiceros, contra cualquier conocimiento corruptor del cuerpo y del alma.
Cristo, sé mi escudo hoy, contra venenos, contra quemaduras, contra sofocación, contra heridas, de tal forma que pueda yo recibir recompensa en abundancia.
Cristo conmigo, Cristo delante mí, Cristo detrás de mí, Cristo dentro de mí, Cristo debajo de mí, Cristo sobre mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo cuando me acuesto, Cristo cuando me siento, Cristo cuando me levanto, Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura, Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí, Cristo en la boca de todo hombre que hable de mí, Cristo en los ojos de todos los que me ven, Cristo en los oídos de todos los que me escuchan.
Me levanto hoy por medio de la poderosa fuerza, la invocación de la Santísima Trinidad, por medio de la Fe en sus Tres Personas, por medio de la confesión de la Unidad del Creador del Universo.
Amén.

sábado, 17 de marzo de 2018

SAGRADO MANTO EN HONOR DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ


DEVOCIÓN DE LOS 30 DÍAS A SAN JOSÉ PARA OBTENER UNA GRACIA

(Se deben rezar 30 días seguidos todas las oraciones).

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Jesús, María y José, yo os doy mi corazón y mi alma. A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional.
(Decir el Gloria tres veces).

OFRECIMIENTO

I
Oh Glorioso Patriarca San José, yo humildemente me postro ante ti. Ruego al Señor Jesús, a tu Esposa Inmaculada, la Virgen María, y todos los Ángeles y los Santos en la Corte Celestial que me acompañen en esta devoción. Te ofrezco este Manto precioso, mientras que prometo mi más sincera fe y devoción. Me comprometo a hacer todo en mi poder para honrarte a lo largo de mi vida para probar mi amor por ti.
Ayúdame, San José. Asísteme ahora y durante toda mi vida, pero especialmente en el momento de mi muerte, como tú fuiste asistido por Jesús y María, para unirnos un día en el Cielo y allí honrarte por toda la eternidad. Amén.

II
Oh Glorioso Patriarca San José, postrado delante de ti y de tu Divino Hijo Jesús, te ofrezco, con sincera devoción, este precioso tesoro de la oración, siendo siempre consciente de las numerosas virtudes que adornan tu sagrada persona. En ti, oh Glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor el primer José, que de por sí parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino para tu presencia en esta tierra. De hecho, no solo te ha rodeado por el esplendor luminoso de los rayos del Sol Divino, de Jesús, sino que también tú fuiste espléndidamente reflejado en la brillante luz de la Luna Mística, la Santísima Virgen María.

Oh Glorioso Patriarca, si el ejemplo del anciano Jacob, quien fue personalmente a felicitar a su hijo predilecto, que fue exaltado en el trono de Egipto, sirvió para traer a todos sus descendientes allí, ¿acaso no deben el ejemplo de Jesús y María, que te honran con su mayor respeto y confianza, servirme para llevarme a mí tu fiel devoto a tu presencia con este Manto precioso en tu honor.
Concédeme, oh Gran San José, que Dios Todopoderoso pueda a su vez dirigir una mirada benévola hacia mí, pues el ancestral José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino más bien los aceptó con amor y protección y los salvó del hambre y la muerte. Te lo suplico, oh Glorioso Patriarca, a través de tu intercesión, haz que el Señor nunca me abandone en este exilio de valle de dolores.
Haz que Él siempre me nombre como uno de sus fieles siervos que viven tranquilos y seguros, bajo el patrocinio de tu Manto Santo. Haz que yo pueda vivir siempre dentro de la protección de este patrocinio todos los días de mi vida y sobre todo en el momento en que respire mi último aliento.

ORACIONES

I
Yo te saludo oh Glorioso San José, tú que estás encargado de invaluables tesoros del Cielo y la Tierra y eres el Padre adoptivo de Aquel que nutre a todas las criaturas del universo. Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción. Tú solo, por encima de todos los Santos, has sido elegido para ese honor supremo de criar, orientar, alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado mirar.
San José, salva mi alma y obtén para mí de la Divina Misericordia de Dios la petición que te ruego humildemente: (se hace la petición). Y para las almas del Purgatorio, concédeles un gran alivio en su dolor. (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

II
Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado patrono de la Iglesia Universal; por lo tanto, yo pido tu auxilio, por encima de todos los otros Santos, como el mayor protector de los afligidos, y ofrezco incontables bendiciones a tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.
A ti, oh Glorioso San José, vienen las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay dolor, angustia o agonía que no has consolado. Dígnate, te ruego, utilizar en mi nombre los dones que Dios te ha dado, hasta que a mí también me concedas la respuesta a mi petición y que las almas benditas del Purgatorio recen a San José por mí. (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

III
Innumerables son aquellos que te han rezado a ti antes que yo y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Mi corazón, tan triste y doloroso, no puede encontrar reposo en medio de esta prueba que me acosa. Oh Glorioso San José, tú sabes todas mis necesidades, incluso antes de que las pronuncie en oración. Tú sabes lo importante que esta petición es para mí. Me postro ante ti mientras suspiro bajo el peso del problema que se enfrenta a mí.
No hay corazón humano en el que pueda confiar mi dolor, y aunque me encuentre a un ser compasivo que estuviera dispuesto a asistirme, todavía no podría ayudarme. Solo tú puedes ayudarme en mi dolor, San José, y te ruego oigas mi súplica. Santa Teresa dejó escrito que el mundo debe siempre saber que "todo lo que pidáis a San José lo recibiréis".
¡Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi tristeza y compadécete de las pobres almas que ponen en ti tanta esperanza en sus oraciones. (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

IV
Oh Sublime Patriarca San José, a causa de tu perfecta obediencia a Dios, intercede por mí. Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, oye mi oración. Por tu nombre dulcísimo, ayúdame. Por tus lágrimas santísimas, confórtame. Por tus siete dolores, intercede por mí. Por tus siete alegrías, consuélame. De todo mal del cuerpo y del alma, líbrame. De todos los peligros y desastres, sálvame. Ayúdame con tu poderosa intercesión y obtenme, por tu poder y misericordia, todo lo necesario para mi salvación y en particular el favor que ahora te presento con gran necesidad. (Hacer la petición y recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

V
Oh Glorioso San José, son innumerables las gracias y favores que has obtenido para las almas afligidas. Asistes a los enfermos de cualquier naturaleza, ayudas a los oprimidos, perseguidos, traicionados, privados de todo consuelo humano, incluso aquellos que necesitan del pan de vida, todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.
Oh querido San José, no permitas que yo sea el único de todos los que han apelado a ti a quien niegues esta petición que yo tan ardientemente te suplico. Demuéstrame incluso a mí tu bondad y generosidad, para que pueda gritar en acción de gracias "¡Gloria eterna a nuestro Santo Patriarca San José, mi gran protector en la Tierra y el defensor de las Almas Santas en el Purgatorio!". (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

VI
Eterno Padre, que estás en el Cielo, por los méritos de Jesús y María, te ruego me concedas mi petición. En el nombre de Jesús y María, me postro ante tu presencia Divina y te ruego que aceptes mi súplica llena de esperanza para perseverar en la oración para que pueda ser contado entre la multitud de aquellos que viven bajo el patrocinio de San José. Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de las oraciones que ofrezco hoy a él como prenda de mi devoción. (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

SÚPLICAS EN HONOR DE LA VIDA OCULTA DE SAN JOSÉ CON JESÚS Y MARÍA

San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi alma y me santifique. San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi corazón e inspirarme con la caridad. San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi mente y me ilumine. San José, ruega para que Jesús pueda guiar mi voluntad y la refuerce. San José, ruega para que Jesús pueda dirigir mis pensamientos y purificarlos. San José, ruega para que Jesús pueda guiar mis deseos y dirigirlos. San José, ruega para que Jesús pueda mirar mis acciones y extienda sobre mí sus bendiciones. San José, ruega para que Jesús me inflame de amor por Él. San José, pide de mi parte a Jesús la imitación de tus virtudes. San José, pide de mi parte a Jesús un verdadero espíritu de humildad. San José, pide de mi parte a Jesús mansedumbre de corazón. San José, pide de mi parte a Jesús la paz del alma. San José, pide de mi parte a Jesús el santo temor del Señor. San José, pide de mi parte a Jesús un deseo de perfección. San José, pide de mi parte a Jesús una dulzura de corazón. San José, pide de mi parte a Jesús un corazón puro y caritativo. San José, pide de mi parte a Jesús la sabiduría de la fe. san José, pide de mi parte a Jesús su bendición de la perseverancia de mis buenas obras. San José, pide de mi parte a Jesús la fuerza para llevar mis cruces. San José, pide de mi parte a Jesús el desprecio por los bienes materiales de este mundo. San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de caminar siempre en el camino angosto hacia el Cielo. San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado. San José, pide de mi parte a Jesús un deseo santo de la felicidad eterna. San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de la perseverancia final.
San José, no me abandones. San José, ruega que mi corazón nunca deje de amarte y que mis labios nunca dejen jamás de elogiarte. San José, por el amor que le tienes a Jesús, haz que yo pueda aprender a amarlo. San José, amablemente acéptame como tu fiel devoto. San José, yo me entrego a ti, acepta mis ruegos y escucha mi oración. San José, no me abandones en la hora de mi muerte.
Jesús, María y José, yo os doy mi corazón y mi alma. (Recitar un Gloria tres veces a nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional).

INVOCACIONES A SAN JOSÉ

I
Acuérdate, oh purísimo esposo de María y mi amadísimo guardián, San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han implorado tu protección y pedido tu ayuda ha sido dejado sin consuelo. Animado con esta confianza acudo a ti, y con todo el fervor de mi espíritu me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, oh Padre Adoptivo del Salvador, antes bien dígnate recibirla favorablemente y concedérmela. Amén.

II
Glorioso San José, esposo de la Santísima Virgen María y virginal padre de Jesús, guárdame y vela por mí, llévame por el camino de la gracia santificante, presta atención a las necesidades urgentes que ahora te pido que envuelvas dentro de los pliegues de tu manto paternal. Aparta de mí los obstáculos y las dificultades que se encuentran en el camino de mi oración y concede que la feliz respuesta a mi petición pueda servir para la mayor gloria de Dios y mi salvación eterna. Como prenda de mi eterna gratitud me comprometo a difundir la noticia de tu gloria y dar gracias al Señor por tener tanta bendición de tu poder y maravillas en el Cielo y la Tierra.

LETANÍAS DE SAN JOSÉ

Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José, justísimo, ruega por nosotros.
José, castísimo, ruega por nosotros.
José, prudentísimo, ruega por nosotros.
José, valentísimo, ruega por nosotros.
José, fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.

V.- Le estableció señor de su casa.
R.- Y jefe de toda su hacienda.

Oremos

Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José por Esposo de tu Santísima Madre, concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN FINAL DE LA CAPA SANTA

Oh Glorioso Patriarca San José, tú  que fuiste elegido por Dios por encima de todos los hombres para ser la cabeza terrenal de la más santa de las familias, te ruego que me aceptes en los pliegues de tu manto sagrado, que llegues a ser el guardián y custodio de mi alma. A partir de este momento yo te elijo como mi padre, mi protector, mi consejero, mi Santo Patrón, y te ruego que custodies mi cuerpo, mi alma, todo lo que soy, todo lo que poseo, mi vida y mi muerte.
Mírame como uno de tus hijos; defiéndeme de la traición de mis enemigos, invisibles o visibles; ayúdame en todo momento en todas mis necesidades; consuélame en las amarguras de mi vida, y especialmente a la hora de mi muerte. Di tan solo una palabra a mi favor al Divino Redentor, a quien tú fuiste considerado digno de sostenerlo en tus brazos, y ser digno de la Santísima Virgen María, tu castísima esposa.
Pide para mí las bendiciones que me llevarán a la salvación. Inclúyeme dentro de los más queridos por ti y yo te demostraré que soy digno de tu especial amparo. Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

A ti clamamos en las tribulaciones, oh bendito San José; suplicamos con confianza tu amparo, después de la de tu santísima esposa, la Virgen María.
Por ese enlace sagrado de la devoción que te ligó a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal que prodigaste al niño Jesús, te pedimos echar una mirada sobre los dones celestiales que el Divino Redentor ha obtenido para toda la humanidad a través de su Preciosa Sangre, y por tu poder y misericordia ayúdanos en nuestras necesidades.
Oh Santo protector de la Sagrada Familia, protégenos a nosotros los niños de nuestro Señor Jesucristo, mantén lejos de nosotros los errores y males que corrompen el mundo, ayúdanos desde el cielo en nuestras luchas contra los poderes de las tinieblas. Como tú una vez protegiste al Divino Niño de la crueldad del edicto de Herodes, ahora defiende la Iglesia y mantenla segura de todos los peligros y amenazas. Reparte sobre todos nosotros tu santo amparo, para que siguiendo tu ejemplo y con la ayuda de tu guía espiritual, todos podamos aspirar a una vida virtuosa, una muerte santa y asegurar para nosotros la bendición de la felicidad eterna en el Cielo. Amén.