A la niña Asunción de Zaragoza y del Pino
Sé amorosa y nunca amante;
lleva a la vejez tu infancia;
sé constante en la inconstancia;
o en la inconstancia constante;
que en amor, creen los más duchos,
contra los que son más locos,
que en vez de los pocos muchos
valen más los muchos pocos.
Y cuando tu labio bese,
que formule un beso insípido,
inerte, estentóreo y rápido...
Pues... así, lo mismo que ese.
Nunca beses como loca,
besa como una loquilla;
jamás, jamás en la boca;
siempre, siempre en la mejilla;
ten presente que la abeja,
queriendo entrañar la herida,
la desventurada deja
entre la muerte la vida.
lleva a la vejez tu infancia;
sé constante en la inconstancia;
o en la inconstancia constante;
que en amor, creen los más duchos,
contra los que son más locos,
que en vez de los pocos muchos
valen más los muchos pocos.
Y cuando tu labio bese,
que formule un beso insípido,
inerte, estentóreo y rápido...
Pues... así, lo mismo que ese.
Nunca beses como loca,
besa como una loquilla;
jamás, jamás en la boca;
siempre, siempre en la mejilla;
ten presente que la abeja,
queriendo entrañar la herida,
la desventurada deja
entre la muerte la vida.

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