Buenos días. Feliz Navidad. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos muestran al Hijo de Dios. Aquel que bautiza con Espíritu Santo, y a los que se unen por el Espíritu, les da la gracia de ser hijos amados de Dios. Hoy deberíamos descubrir que ser hijos de Dios, nos lleva a algo más grande, algo que no se ha manifestado, pero deberíamos sentirnos verdaderamente hijos amados. Todavía hay cristianos que se sienten hijastros. Y el amor de Dios ha sido tan profundo que se ha encarnado para quedarse con nosotros para siempre. Abracemos la promesa y vivamos como hijos amados. Seamos buenos y confiemos en Dios. que hace maravillas todos los días en nosotros.
Lectura de la primera carta de Juan 2, 29 – 3, 6
Queridos hermanos:
Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!
El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifiesta, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.
Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.
Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.
Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.
Salmo 97, 1bcde. 3cd-4. 5-6 R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».




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