Buenos días. Feliz Navidad. Hoy viernes podemos reflexionar sobre nuestra fe. Descubrir a Dios significa vivir cada día con más amor. Es interesante la frase de san Juan: En el amor no hay temor. Y es que hoy los discípulos ven a Jesús andando sobre el agua, después de ser testigos del milagro de la multiplicación de los panes y peces, pero no comprenden, dudan, les falta amor, que es lo que les dará comprensión y confianza. Porque si amamos de verdad, confiamos aunque no veamos resultados inmediatos. Nuestro mundo de la inmediatez tiene miedo, porque sólo confía en el aquí y ahora, y el amor es un proyecto de toda nuestra existencia. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ayuda a entender y no tener miedo sino AMOR.
1ª Lectura (1Jn 4, 11-18): Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene: en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió. En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor.
Salmo responsorial: 71
R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes, así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.
Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
Versículo antes del Evangelio (1Tim 3, 16): Aleluya. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido proclamado a las naciones. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido anunciado al mundo. Aleluya.
Yo te amo, Señor, porque estás conmigo. Tú eres como peña segura, como un alcázar. Tú eres mi liberador, mi roca, mi refugio. Eres mi fuerza salvadora, el escudo que me protege.
Cuando me siento en peligro, cuando me cerca el mal y la mentira tendiéndome sus redes, Tú, Señor, escuchas mi llamada y das respuesta a mi súplica.
Tú eres, Señor, el único que permanece. Todo pasa, todo se acaba, todo termina. Pero tú permaneces ¡Sólo tú vives para siempre! Por eso, Señor, he puesto mi confianza en ti.
Señor, tú enciendes mi lámpara; Dios mío, tú alumbras mis tinieblas. Fiado en Ti me meto en la lucha, fiado en ti asalto las dificultades. Vale la pena andar por tu camino.
Por lo grande que has sido conmigo, te doy gracias porque me acompañas siempre y me vistes de poder en la fuerza de tu Espíritu, te doy gracias.
No tengo miedo, me siento seguro en Ti. Tú eres el valor y el ánimo de mi lucha. Tú eres, Señor, Dios que salva. Gracias Señor. Mi único Rey…

No hay comentarios:
Publicar un comentario