Buenos días. Que tengáis buen lunes. Las lecturas expresan un mensaje sencillo y profundo: el sacrificio que Dios quiere que hagamos es una constante acción de gracias por todo lo que somos y hacemos. El evangelio señala que el rito del ayuno tiene sentido cuando nos falte el novio, es decir, cuando nuestro corazón se aparte de Dios y perdamos el camino. Porque Cristo nos propone un camino nuevo: amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. Pero tengamos cuidado porque Dios ve nuestras vidas y conoce el fondo de nuestras almas. Por eso, el profeta señala a Saúl que se ha apartado de Dios y con la excusa de alabarlo, ha llenado los bolsillos con el botín de los enemigos. Cuidado con nuestras justificaciones ante Dios. La Verdad solo tiene un camino. Seamos buenos y confiemos en Dios, que el que sigue el buen camino verá la Salvación de Dios.
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