sábado, 17 de enero de 2026

SÁBADO 1º TIEMPO ORDINARIO A - SAN ANTONIO ABAD


Buenos días. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos presentan dos llamadas de Dios: a Saúl y a Leví (Mateo). Los dos son llamados mientras están en su trabajo: el primero buscando unas burras perdidas y el segundo recaudando impuestos para los romanos. El primero es escogido por parecer entre todos los israelitas un hombre apto para reinar por ser fuerte. Y el segundo escogido de entre los hombres, a pesar de ser un pecador. Dios nos llama a colaborar con Él, y nos invita a convertir nuestra vida, nos quiere sanar de nuestros pecados. Pero debemos responder con confianza. Por eso, Saúl será rey, pero pronto su corazón dejará de estar con Dios; sin embargo Mateo, siendo pecador, pone su corazón en Dios y no se apartará de Él. Escuchemos hoy su llamada a curarnos y no apartemos nuestro corazón de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos colma de bendiciones. 



1ª Lectura (1Sam 9, 1-4.17-19; 10,1a): Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.

A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras». Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.

Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo». Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente». Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas». Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean».


Salmo responsorial: 20

R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia.


Versículo antes del Evangelio (Lc 4, 18-19): Aleluya. Je ha enviado el Señor para evangelizar a los pobres, para anunciar a los cautivos la redención. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mc 2, 13-17): En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».





Señor, tú miraste con amor a Mateo y le llamaste. Era un recaudador, un pecador, un indeseable... pero su corazón buscaba una vida más auténtica y te siguió con decisión, cuando pronunciaste su nombre.

Señor, también a mí me miras con amor y me llamas. Reconozco que no lo merezco, que soy poca cosa, sé que sólo Tú puedes darme la felicidad que deseo. or eso, quiero seguirte siempre y del todo.

Señor, ayúdame a mirar con amor al que se siente sólo, al que no cuenta, al que cree que no sirve para nada. Ayúdame a despertar el deseo de felicidad de cada persona y a mostrarles que Tú eres la fuente de la Vida. 

Así te lo pido. Así sea.







No hay comentarios:

Publicar un comentario